sábado, 1 de agosto de 2015

Me lo dijo la Luna…



Desde hace un par de meses, justo cuando se formó la Luna Nueva de Géminis, cada noche la luminaria ha venido a susurrarme… Y como no! si paseando por Géminis, escoltadísima por Mercurio y Marte no pudo contener sus ansias de comunicar ciertas cosas que le parecían importantes…

Me ha dicho que vivimos tiempos sagrados y se hace imperioso mantenernos conscientes. Estamos abandonando una dimensión mientras nos adentramos en otra y ese cruce o choque de energías nos provocan vértigo, perdidas de memoria, falta de sueño, temores… y sobre todo incertidumbre… pero nos pide que mantengamos la calma porque esto también pasará apenas nos ajustemos a la Nueva Frecuencia planetaria…

Me ha dicho también que aún caminamos a tientas por caminos desconocidos y para muchos no elegidos en el nivel de la razón y esta pérdida de control, este no saber que hay más adelante nos provoca desasosiego y angustias… Nuestro satélite nos aconseja parar… Crear un tiempo-espacio para detenernos y revisar hacia donde nos dirigimos, cual es nuestra meta... porque las tenemos ¿O no? Conviene evaluar si todo nuestro andar nos acerca a metas colectivas, que otros trazaron para nosotros, o avanzamos hacia   metas personales y impulsados a elegir nuestro propio camino con esa brújula interna que tan poco hemos usado: El Corazón…

No lo digo yo… lo dice la Luna…

También me ha comentado que debemos honrar a nuestro Corazón que él es nuestra conexión divina porque a través de este, para mucho simple órgano, podemos ver, oír, sentir y hasta oler… Estamos descubriendo el verdadero poder que yace en nuestro centro cordial derrocando así la dictadura de la mente (o ego)… No importa que seamos menos prácticos, menos lógicos y hasta menos convenientes… lo importante es volver a la conexión primaria, no solo con nuestra alma, con nuestra esencia sino que también con todo el entorno, con los demás, con toda la creación, con el Universo… El corazón irradia con tanta fuerza que contagia y así muy pronto estaremos todos sintonizados y en comunión…

Dice la Luna que ella nos acompaña y guía durante toda nuestra vida terrestre y en esta transición, especialmente, nos ilumina con mayor fuerza, empoderándonos para poder sostener la nueva frecuencia en la que empieza a vibrar el planeta.
Este tiempo no es para es para seguir viviendo alocados yendo y viniendo sin detenernos ni un instante. Solo podemos ser conscientes creando un espacio nuestro, haciendo un stop para mirar, mirarnos… Sentir, sentirnos… 

Este periodo luminoso solo puede vivirse en total conciencia. Seguir dormidos es perderse un espectáculo sin igual… 

La misma Luna, me dice, que atrás se van quedando esos seres que apenas existen. Ahora se vive, se respira, se vibra, se ríe, se juegas, se baila… se fluye… Hay presencia en el ahora… y la no presencia es ausencia… no solo del presente sino de la vida misma.

También me ha susurrado la Luna que en este plano lo más importante es el AMOR.. y que todo el amor que necesitas para vivir lo portas desde siempre contigo… es el amor propio… Y agrega que, honrarse, cuidarse, respetarse es no permitir la entrada en tu campo áurico a otros seres que no vibren en la frecuencia amorosa que tú… Que no autorices a nadie a dañarte, porque esas actitudes que tienen los demás contigo no es un problema para ti… es un asunto que deberán resolver ellos…

Pero lo que siempre me recalca este astro luminoso es que abandonemos la vestidura del ego… que podemos SER nosotros mismos sin miedo y eso empieza por amarnos en tal medida que no seamos capaces de traicionar ni por un instante a nuestra esencia… Solo hemos venido a ser nosotros mismos y no tenemos que ser como nadie más, por maravilloso que éste sea...

Y eso mis queridos amigos lectores… Hoy he querido contarles lo que me ha dicho la Luna…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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