lunes, 31 de octubre de 2011

Tiempo de recordar...



Es la hora de recordar… Tiempo de hacer memoria.  Los recuerdos han empezado a aflorar hacia la mente y nos conectamos con nuestra  esencia divina y con nuestro destino de grandeza…  Hemos recorrido un arduo camino lleno de escollos y sufrimientos, pero también cargado de belleza y alegrías… El paisaje no siempre fue agreste, también bellas y perfumadas flores  nos acompañaron.

La vida, con todas sus distracciones nos fue alejando de nosotros mismos… Olvidamos quienes éramos… Creímos que encontraríamos la felicidad, el amor, la paz, y todas las cosas bellas ahí afuera en ese mundo material, competitivo y sagaz. Aprendimos con dolor que no es así, pero seguimos buscando porque nuestros corazones y almas viajaban sedientos de luz, de belleza, de paz, de amor…  Atravesamos el desierto con fe y seguimos buscando ese maná que llovía a ratos sobre nuestras vidas y que nos conectaba con algo superior que era capaz de brindarnos la más dulce miel cuando nos sentíamos más agobiados.

Justo cuando el camino se acababa, emprendimos  el regreso… Iniciamos el viaje hacia el interior de nosotros mismos y los recuerdos se agolparon en nuestra mente. Recordamos por fin  quienes somos…  La alegría se asentó en el corazón, la paz anidó en el alma y el dolor escapó por la ventana…  Descubrimos la dicha infinita y no deseamos volver atrás.

El sufrimiento no se resigna a abandonarnos y a veces escudriña por la ventana disfrazado de apego, de orgullo, de vanidad, de control, de poder, y en todas sus infinitas máscaras pero nosotros ya no le hacemos caso. Corremos la cortina porque hemos aprendido a vivir sin él…

Ya sabemos quiénes somos… nos conectamos con esa luz que todos llevamos dentro y no podemos ya vivir en la oscuridad después de conocer a nuestro ser luminoso… La tierra prometida está cada día más cerca y nuestro ánimo crece día a día… Nos quedan muchos recuerdos pendientes… pero ha sido un buen comienzo…

Sigamos despertando nuestros recuerdos  y sigamos encontrándonos en este camino lleno de aventuras llamado “crecimiento” … y no volvamos a abandonarnos olvidándonos en algún rincón del alma…

Me® 

Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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