martes, 3 de noviembre de 2009

Cosistas*



Los seres humanos hemos olvidado nuestra dignidad nuestro verdadero valor. 

Para sentirnos valiosos ante los demás nos rodeamos de objetos validados por la sociedad y nos sentimos importantes porque viajamos en un coche ultimo modelo o porque compramos en tiendas especiales, cosas de marcas especiales y que usan personas especiales, que saben y hablan de cosas especiales, que comen cosas especiales y frecuentan lugares especiales.

Estamos tan ocupados en coleccionar cosas que luego exhibiremos ante los demás porque nos sentimos pequeñitos, insignificantes… Algunos coleccionan objetos antiguos como estampillas, monedas, libros. Otros coleccionan carros para pasearse con los amigos, las mujeres coleccionan ropas y maquillajes, los niños coleccionan juguetes, los intelectuales coleccionan conocimientos, los materialistas riquezas, los románticos poemas y canciones, los filósofos ideas… -Y yo no me quedo fuera porque  colecciono caracolas y piedras-  y así vamos todos por la vida coleccionando objetos cuando en realidad lo único que deberíamos hacer es coleccionar experiencias porque a eso hemos venido y se llama “vivir”.

Llegará el momento en que tengamos que partir y nuestras colecciones quedarán ahí a merced de la vida, mientras nosotros habremos perdido una energía y un tiempo preciosos negándonos la oportunidad de experimentar lo maravillosa que es la vida por estar tan ocupados reuniendo objetos.

Nuestra mente también se empeña en coleccionar recuerdos, memorias de tiempos perdidos  y muchas veces llenamos nuestro cerebro de cosas inservibles… Tenemos la cabeza llena de conocimientos que creemos que alguna vez vamos a necesitar y por eso no los desechamos así como los cajones del garaje atiborrado de objetos de desuso que no soltamos porque pensamos que en algún momento podemos requerir de ellos...

Para dejar de ser cosistas* tenemos que volvernos libres… Libres de la opinión de los demás… libres de esos prejuicios que también hemos coleccionado y sobre todo amarnos a nosotros porque si nos llenamos de amor no necesitaremos objetos, ni recuerdos, ni conocimientos para validarnos sino que seremos conscientes de que somos seres valiosos por el solo hecho de existir y habernos encarnado en este planeta para vivenciar esta gran aventura que es aprender…

Somos creaturas divinas y ese es nuestro gran valor.

*cosistas: coleccionistas de cosas.

Me®

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