martes, 16 de diciembre de 2014

Gratitud Decembrina



El tiempo acá en la Tierra está seccionado en segundos, minutos, horas, días, meses, años, siglos, milenios… y nosotros estamos a punto de cerrar un ciclo anual y abrir otro, así como cada noche cerramos nuestro día para abrirnos luego a la mañana…

No somos nada conscientes de la multitud de oportunidades que tenemos para cerrar y abrir… Podemos renacer en el minuto que lo deseemos. Bastaría con poner voluntad para decir: en este segundo cierro mi pasado y dejo toda mi vida atrás, para decir en el instante siguiente: Hoy renazco, abro mi vida a la conciencia y no desperdiciaré ni un nanosegundo de vida… Es así… Solo poner consciencia y toneladas de voluntad…

Pero ahora terminamos en colectivo un periodo muy especial. Un año repleto de experiencias maravillosas, crecedoras, luminosas… aunque algunas nos desgarraron el corazón.

Siempre que acaba un año revisamos los hechos, las sensaciones… ponemos etiquetas de bueno, de malo, de pendiente… El saber que ante nosotros se abren 365 oportunidades nos llena de esperanzas.

Diciembre invita a la reflexión, no solo porque celebramos Navidad sino también porque acaba el año y tenemos un baúl lleno de experiencias por revisar.
¿Cómo fue este 2014 para ti? Independiente de que lo clasifiques entre los años buenos o los malos, ha sido un ciclo muy abundante en la vida de todos. Tuvimos oportunidades por millón para sentirnos felices, tristes, agobiados, temerosos, cansados, paralizados o impulsados… Hubo de todo y fue nuestra decisión meternos a vivir las experiencias o no…

Nuestro único objetivo al venir a esta Tierra es crecer, evolucionar y todo lo que hacemos y “nos pasa” cumple esa finalidad… Lo que no crece se estanca, se paraliza, se enferma… porque en el Universo todo crece, se expande, evoluciona, asciende…

La gratitud debiera ser un hábito en nuestras vidas. Dar las gracias cada mañana, cada tarde, con cada suceso podría ser la energía que nos falta para sentirnos exitosos y felices. Cuando agradecemos la Tierra y el Cielo se conmueven y nos regalan su abundancia de dones. Ser agradecidos es vivir conscientes y reconocer en cada experiencias vivida una oportunidad para desarrollarnos… y este año vaya que hemos tenido posibilidades de crecer, de salir de nuestro sitio de comodidad para experimentar la incertidumbre y vivir en la aventura…

Sí, ya se que no fue fácil… quedamos a la deriva, en el centro mismo del huracán y en un constante flic flac energético… y seguimos aquí. Algunos bien magullados, otros semi fracturados, pero todavía aquí con la confianza puesta en lo alto porque reconocemos que todo lo que estamos viviendo es para poder seguir avanzando.

Por eso este mes es para agradecer. Por todo. Por lo bueno y por lo malo. Por las risas y por el llanto, por lo que llegó y lo que se fue, por el dolor y la paz… Por ser mucho, pero mucho más conscientes que hace unos meses, por esta claridad reinante que nos deja ver lo que antes estaba oculto… Por ser capaces de conectar con las vibraciones del corazón… por poder sentir… y por estar aquí, justo en este tiempo y lugar que nos ofrece infinitas posibilidades de seguir en el camino de retorno al hogar…

Por todo esto y por mucho más es esta gratitud decembrina…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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