jueves, 24 de abril de 2014

Intensidad Abrileña


Ya lo comentamos al iniciar el año y para nadie ha sido muy sorprendente todo este tiempo de agitación y desafíos. Parece que nos estuvieran moviendo el piso –en algunas latitudes es literal– y todo para que nos aquietemos unos momentos y escuchemos esa vocecilla de la vida que a veces es un grito pero que no oímos por andar siempre enchufados al audífonos de la tele, el Tablet o lo que sea que el sistema use para mantenernos en el afuera.

Empezamos abril con un terremoto en el norte de Chile, luego otro en México, en plena semana de pascuas los hermanos porteños, habitantes de Valparaíso, vivieron su propio Vía Crucis viendo como se quemaban todas sus pertenencías… Los gobiernos tambalean, Ucrania a punto de estallar en guerra, el Papa suelta verdades que el mundo esotérico pregona hace siglos y el negocio farmacéutico queda al descubierto… No ha parado abril y lo peor –o mejor, depende como lo mires– es que mayo promete también mucha acción, aunque de manera menos violenta.

Nos estamos metamorfoseando y eso me recuerda el Libro de Kafka por lo difícil que está siendo asumir este cambio… No somos los mismos de antes y hay que adaptarse a lo nuevo. Ofrecer resistencia es suicidio, solo hay que sintonizar con este aire más prístino que hoy respiramos y para ello la vida nos pone justo en la cresta de la ola con la sola intención de sacar lo mejor de cada uno. Ante situaciones límite aflora la esencia y caen las barreras protectoras del ego y es por eso que estamos todos así, caminando sobre la cuerda floja sabiendo que si caemos, abajo hay un campo minado… No nos están dando tregua y solo queda  cambiar o cambiar. Es la única decisión.

Muchos que leen esto dirán: pero que mala es la vida con estas personas y es todo lo contrario: Cuando las madres sueltan a sus cachorros también algunos opinarán que es desamor, pero el mayor regalo que puede tener un ser humano es la libertad, esa que se conquista dando duras batallas, especialmente con uno mismo. Pero una vez que eres libre, nadie te puede robar ese tesoro. Y la vida nos quiere libres: Libres de paradigmas, de eufemismos, de deshonestidad, de ambición desmedida, de separación, de temores, de pusilanimidad… Es la tarea que nos falta. Conquistar nuestra libertad para poder hacernos cargo de nuestra vida sin tener que hipotecarla para ser mantenidos por sistemas emocionales, económicos, y miedos y más miedos… Llegó la hora de saltar…

Nos están remeciendo para que caiga la capa del ego y volvamos a nuestra pureza original… Ya se que el centrifugado no ha parado y abril lo programó a la mayor intensidad… pero ya no queda más. Después de tantas sacudidas ya estamos listos para las energías de mayo que viene algo menos agitadas, pero muy aleccionadoras.

Diría que estamos en duelo por ese ser que creíamos ser y debemos dejar morir. Nos estamos re-conociendo en lo que verdaderamente somos y, por doloroso que esté siendo para muchos, es la manera que nuestro ADN reconoce para despertar: remecernos.

Es por eso que el piso se nos mueve, para que nos atrevamos a buscar suelos más firmes o volvernos expertos equilibristas, y nos pone arriba de la ola para que aprendamos a surfear… Es la única razón para tanta intensidad abrileña.

En Amor y Conciencia.

Me® 

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