jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Quién no ha muerto?



Finalizamos el periodo escorpiano –cuando el Sol nos ilumina desde el signo de Escorpio– y los invito a reflexionar acerca de cómo ha sido esta etapa donde tuvimos como tarea la transformación profunda.
Escorpio goza de mala prensa –ganada a pulso– y es una energía tan intensa que es difícil de ignorar cuando atravesamos por su oscuro túnel –23 de octubre al 22 de noviembre– ya que nos sentimos impulsados a renovarnos, arrastrados por una fuerza poderosa que nos llama a renacer… pero antes, para poder nacer, debemos morir, así como la semilla muere, inmolándose para darle paso a la flor…

¿Quién de ustedes, queridos lectores, se ha atrevido a morir?

Sospecho que muy pocos, porque dejarse morir implica rendirse, entregarse a la vida –Sí, a la vida– para que ella haga su labor con nosotros…
Morir es una entrega como la que hace el día cuando muere para dar paso a la noche que también en su momento se rinde para dar paso a la luz del amanecer…
Solemos ver la muerte como un paso final y realmente es un paso para ir hacia otra etapa que nos anuncia que no podemos seguir en el mismo lugar porque ya hemos crecido lo suficiente y debemos mudarnos a otro sitio.

Cuando llega Escorpio, en el último tercio de octubre, sabemos que tenemos que morir un poco para poder renacer como el ave fénix…
Sí, yo se que hablar de muerte y esas cosas a muchos les produce temblores y hasta urticarias, pero no es tan malo morir… sobre todo cuando estamos escuchando ya el galope del centauro avisándonos que vienen días mejores en que cabalgaremos por verdes praderas, pastaremos junto a un río cristalino y reiremos a carcajadas con las ocurrencias jupiterianas… pero había que pasar primero por la transformación plutoniana… y aquí estamos todos… hemos muerto, pero para renacer a la vida, pero con una visión diferente,  como la que nos trae el sabio centauro.

Cuando el Sol prepara el equipaje para mudarse de Escorpio a Sagitario es bueno detenerse unos momentos para revisar nuestro avance por las energías escorpianas y preguntarnos: ¿Qué hemos dejado atrás?  ¿Qué aspectos de nuestras vidas estamos dejando morir? ¿En qué áreas nos estamos transformando? Y ¿Estamos listos para un renacer? Porque Escorpio, signo de los extremos, sabe que después de la muerte viene la vida…

No hay de que preocuparse si hemos hecho la tarea y “hemos muerto” y dejado atrás etapas y cerrado algunos ciclos. Si no, quedaremos con ese pendiente para cuando el Sol pase por el grado de Capricornio en que se encuentra Plutón…

Vamos! Mejora esa cara porque mañana 22 de noviembre el aire se contagia de optimismo ya que abandonaremos el inframundo para recorrer verdes praderas montados sobre el Centauro jupiteriano que siempre trae buenas noticias y nos llena de confianza y fe… y sentiremos que valió la pena dejarnos morir… claro que sí…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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