martes, 6 de septiembre de 2011

Hay errores?



Fuimos educados en una cultura que no acepta el error. Se nos ha privado del derecho a equivocarnos y eso promueve la inseguridad ya que nadie se atrever a hacer cualquier cosa por temor a errar.

Recuerdo hace no mucho haber escuchado una conversación entre mis viejas tías refiriéndose a que mi vida hubiera sido tan distinta si me hubiese equivocado menos… No supe si reír o llorar al sentirme censurada por este tribunal familiar justamente porque esas personas han llevado una vida sin errores, muy acertada para el párroco de la iglesia y para muchas personas adoradoras de esa muerte en vida que es vivir dando gusto a los demás… pero no para mi…

Pero ¿qué es un error? Errar es simplemente ir por algo y obtener un resultado diferente. Es como enamorarte hasta el tuétano e imaginar que harás tu vida con ese hombre para darte cuenta luego que ese no era con el que compartirías tu vida… o poner azúcar en la sopa y sal en el café… Error es una clasificación que tu mente da a una experiencia que no obtuvo el resultado deseado.

El temor a equivocarnos es uno de los causantes de la paralización, de no hacer nada. Sobre todo en mi país tan adicto al enjuiciamiento y la crítica (Chile es Virgo) y donde existe una cultura del chaqueteo (que consiste en tirar de la chaqueta hacia abajo al que sobresale para nivelarlo con nosotros porque hay cierta exaltación de la parjeura o uniformidad) y muchos, por miedo al chaqueteo no hacen nada, se quedan eternamente dando vueltas en esa zona de confort creada por otros para tenernos ahí muy controladitos y sin ganas de expresar nuestros  talentos.

Según mi familia yo debería llamarme Srta. Error porque me he equivocado tanto… desde muy pequeña cometí el error de rebelarme en contra de la dictadura de mis padres, siempre buscando la forma de mostrarles que educar no es lo mismo que domesticar. Luego en el colegio me equivoqué luchando contra algunas de las arbitrariedades de las religiosas y más tarde le erré al ir en contra de varias convenciones sociales que me parecían tremendos ataques al SER esencial y he seguido cometiendo toneladas de errores de todo tipo. Y eso es porque me he atrevido a salir de la pecera y cuando veo el océano tan vasto me pierdo en las decisiones… de pronto he querido hacer de todo… ir para acá y para allá también… he estado en los dos extremos de una situación y puchas que he aprendido… de pronto en mitad del camino descubro que debería haber tomado la otra opción y me agobio… se me hace cuesta arriba… pero siempre vuelvo a empezar… y he partido de cero en varias oportunidades y en distintas etapas de mi vida.

En una vida auténticamente espiritual no existen los errores… todo es experiencia sabiendo que si hay vivencias que debemos evitar como el hacer daño a los demás o destruir vidas, ya sea de personas, animales o del planeta… un crimen es robar la vida a otro y eso abarca cualquier tipo de vida.

Me he cruzado con muchas personas que viven la falacia de no cometer errores… incluso algunas deslizan frasecitas aludiendo que ellos son perfectas… Y claro que lo son, perfectas para la madre que la educó así, pero para nadie más… y cada cual tiene su modelo de perfección… y en ese grupo de personas perfectas que he conocido siempre hay tanta preocupación por mantener ese rol de “doña perfe” que se olvidan de vivir, de disfrutar… y no se como resisten toda esa presión… y sobre todo como viven esa irrealidad que les permite creer que en su vida no hay errores, siendo que esa misma visión que tienen de la vida puede ser “el” gran error… aunque intento no juzgar porque quizás eligieron justamente venir a experimentar la ilusión de perfección.

Así que, mi querido lector, borre de su diccionario la palabra error… más bien cámbiele el sentido, ya no la asocie con fracaso, frustración o debilidad sino con aprendizaje, con experiencia y SABIDURIA… porque no sirve que tu madre o tu abuela te digan que por ese camino no es, tienes que experimentarlo tú y sacar conclusiones propias… de lo contrario no es tu experiencia, es la de otro y eso es parte de tu conocimiento, pero no de tu sabiduría.

Por eso espero que en sus vidas cometan uno que otro error para que se vuelvan más y más SABIOS cada día…

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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