sábado, 3 de septiembre de 2011

La Muerte


Todos sabemos que nacemos con fecha de caducidad… es quizás lo único seguro que traemos al mundo: que un día moriremos. Pero es una realidad que nos cuesta mucho aceptar. Evitamos hablar del momento de morir y nos aterra pensar que un día ya no estaremos aquí poblando este planeta.

Quizás si no nos pasáramos evitando el tema de la muerte no nos tomaría tan por sorpresa. Sabemos que todavía nadie ha podido evitar abandonar la existencia terrena y el hacer consciente nuestra finitud nos reconcilia ampliamente con la muerte y nos permite disfrutar más de la vida.

Vivimos muchas muertes a lo largo de nuestras vidas: cada noche muere un día que jamás se repetirá. Podrán haber otros sábados, pero como este ninguno. Morimos un día a la infancia y la inocencia para nacer a la adolescencia y así luego moriremos a la juventud para nacer a la vejez… Morimos de la soltería para pasar al matrimonio y morimos a la soledad cuando nos convertimos en padres o madres… hasta que un día también morimos a lo material para nacer a lo inmaterial… ¿Cómo será eso? Nadie lo sabe con certeza pero mi ser siente que es similar a lo mostrado en Ghost , no te das cuenta del cambio hasta que asumes que nadie te ve, te escucha ni te siente. Un golpe duro para el ego que es quien sufre en esa circunstancia… para otros será una liberación.

Solo abandonamos el cuerpo, ese cuerpo con el que nos sentimos tan identificados y por eso decimos que “somos” blancos o negros, esbeltos o macizos, rubios o morenos, caucásicos o indígenas, lampiños o peludos etc , cuando en realidad no “somos” eso sino que esas son características de nuestro envase. Somos luz y nos han prestado un envase de carne, huesos y músculos para transitar por la tridimensionalidad. El apego a aquello que no somos es lo que causa dolor.

La muerte en oriente no es tema y se celebra el momento del paso hacia el otro lado tanto como nosotros, los occidentales, celebramos la llegada de un bebé que personalmente creo que es el paso del otro lado hasta acá.

En cualquier lugar la muerte nos iguala porque no importa como hayas vivido, todos un día partiremos de la misma forma y se cree que al mismo lugar. La muerte unifica porque ante ese acontecimiento olvidamos diferencias y somos capaces de perdonar las ofensas de cualquiera que haya partido.

Es bueno hacernos conscientes de que la muerte llegará en algún momento porque eso hace que vivamos centrados en el presente… y como dice mi amigo Julián: Se que la muerte vendrá por mi algún día así que mientras tanto yo gozo de cada minuto.

Así que los invito a disfrutar la vida amigos, porque es un maravilloso regalo que no valoramos hasta que estamos a punto de perderlo.

Me®

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