domingo, 12 de diciembre de 2010

Mentiras ¿Verdaderas?



Vivimos una eterna contradicción vital ya que desde niños nos enseñan que mentir es malo, que debemos decir la verdad a cualquier costo y a medida que vamos creciendo el comportamiento social nos obliga a mentir constantemente. El mensaje es que “mentir” nos ayuda a conseguir lo que queremos y además tenemos mentiras con apellidos: Está la mentira piadosa, la mentira apropiada, la mentira verdadera y la cruel mentira… Todas ellas aceptadas pero mentiras al fin y al cabo.

La mentira será mentira con cualquier apellido. Ocultar la verdad es también una forma de mentir. Y a veces miente nuestro cuerpo y hasta nuestra alma...
Mentir siempre oculta profundos miedos. Miedo al rechazo, a no sentirse amados, a no encajar en algún grupo o que se burlen de nosotros. Buscamos la aceptación porque así soñamos que somos amados y nos vamos enmascarando detrás de una personalidad falsa y negándonos a nosotros mismos, nuestra identidad… Y es así como nos abandonamos en algún rincón olvidado y no recordamos quienes somos. Nos identificamos tanto con la máscara social que nos perdemos a nosotros mismos hasta que llega un día en que no damos más y empezamos a buscarnos desesperadamente…

¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar por mantener una apariencia? Hay quienes darían hasta la vida por ser socialmente aceptados manteniendo una apariencia… Otros sacrifican la salud, el mundo emocional y todo por vivir una mentira. Es tan cómodo quedarse dentro del montoncito sin sobresalir. La mayoría quiere convertirse en eso: Fórmulas probadas. Algo igual a los otros con su mismo peinado, sus mismas ropas, usar sus mismas palabras y dichos, ser parte de esa manada amorfa pastoreada por otros que les imponen ideas y comportamientos "aceptables" y que muchas veces no tienen nada que ver con la verdad. 

Si existe tanta necesidad de ocultarnos de los demás es porque en el nivel inconsciente, sabemos que nuestras acciones y motivaciones no están basadas en el amor y el desarrollo del Ser. Es importante revisar constantemente la que nos motiva a realizar cualquier acción para así no caer en el engaño hacia nosotros mismos. Solo siendo honestos con nosotros  podemos llegar a expresar hacia fuera la verdad sin temor, pero eso requiere de una buena dosis de amor propio… Es una decisión que debemos tomar todos en algún minuto de la vida: ¿Sigo viviendo en la mentira o elijo la verdad? Eres libre y tu decisión, sea cual fuere será respetada por el Universo entero... Eres tú quien elige siempre así que si vives en el engaño es porque ha sido tu opción...
La verdad es como la luz del sol, se puede ocultar por algún tiempo, pero siempre se presentará el momento en que llegará el amanecer y quedaremos cegados por la luz de la verdad… Lo más común es que solo nos engañemos a nosotros mismos porque los demás divisan algo la verdad, pero también son parte del juego de la sociedad enmascarada… Yo miento, tu mientes, el miente es un verbo que conjugamos todos al mismo tiempo de manera automática porque es parte del código social.

La veracidad es simplemente que tu boca, tu mente, tu corazón y tu acción estén actuando en concordancia… Cuando uno de tus cuerpos dice otra cosa ya estás mintiendo y lo que es peor mintiéndote…

Recuerda que siempre estás en posibilidad de engañar a los otros e incluso a ti mismo… Pero a la Naturaleza a tu SER divino y al SER de los otros no podrás engañarlo ¡Jamás!

Me®


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