miércoles, 29 de diciembre de 2010

Las travesuras de Mercurio


En esta pasada de retrogradación Mercurio me tuvo de casera… Jugó conmigo hasta que se cansó y justo cuando ya me estaba acostumbrando a ese humor tan mercurial, deja la jugarreta para ponerse directo y yo quedo embalada…

Mis peripecias con este dios alado comenzaron el día 9 de diciembre al levantarme a las 5 A M como todos los días desde que tengo contrato con una editorial española para escribir un libro y me siento ante el PC invocando a mis musos… Generalmente trabajo hasta las 8 en forma continua  e interrumpo a esa hora para ver a mi padre y chusmear por la red, pero esta vez quise entrar a mirar mi página de Ángeles de una conocida red social y no estaba… ¡Había desaparecido!! Rápidamente les escribí a los desarrolladores de la red y me respondieron que la página se había cancelado por múltiples denuncias ¡Plop! ; ¡Ups! ; Chán! ; La verdad es que sentí que la vida me daba un golpe en la cabeza y en lo único que pensé fue en escribirle a mi editora contándole lo sucedido ya que fue por esa página de Ángeles que recibí la propuesta editorial y justamente a través de ella pensaba promocionar mi libro… Afortunadamente en España ya era media mañana así que me contestó de inmediato: “Vuelve a empezar” - ¿Qué? - Pero si esa es la historia de mi vida… Y fué así que creé otra página con el mismo nombre, pero no queriendo clonar a la anterior. Distinta. Ese día aún no se iniciaba la retrogradación de Mercurio y ya él estaba haciendo de las suyas…

Al otro día tenía clases de PhotoShop y mi profesor no llegó, me dejó plantada… Cuando le escribí preguntándole que había sucedido me dijo “es que te entendí mal”.
Tres horas después llegó mi sobrino para acompañarme a comprar su regalo de cumpleaños y antes pasamos al banco ¡35 minutos de espera para un micro trámite! Y después 3 horas caminando en medio de un mall repleto de gente buscando “esas” zapatillas especiales que nunca encontramos.
Intentaba fluir con la calma y lentitud del ambiente pero mi ascendente ariano y mi Luna en quincuncio con Urano me lo impedían… Respiré profundamente unas 77 veces ¡por minuto!
A los pocos días tomé unas fotocopias de documentos y salí a hacer un corto trámite. Cuando llegué a la Notaría faltaba la 2da hoja… ¡Imposible si la revisé 3 veces! Pero ahí estaba ante la mirada impertérrita del Notario, intentando optar entre reír o llorar a gritos… ¡Oh Mercurio… Mercurio!
El lunes 20 por la mañana tuve que salir y le entregué a mi padre que tiene 85 años y está cada día más sordo unos paquetes de regalo que pasarían a buscar: Estos son de la Milita (Emilia) y estos de la Mati (Matilde) y pegué un post-it en cada bolsa para que no se confundieran y no se como lo hizo esta vez Mercury, pero llegaron los regalos cambiados y lo peor es que lo descubrieron en Nochebuena…
A la semana de creada me bloquearon la nueva página de Ángeles impidiéndome poner todo tipo de publicaciones debido a numerosas denuncias de usuarios de esa red social… Recordé que el lado más oscuro de Mercury es precisamente la envidia que lo devoraba al ver que el Sol (Apolo) brillaba sobre los demás y lo imitaba porque quería ser tan bello como él… ¡Otra vez Mercurio!
Por otro lado me tropecé con una caja de herramientas y mi dedo meñique del pié quedó muy resentido… Se me complicaron los desplazamientos pero al menos pude gritar un buen rato porque tuve un dolor de aquellos…
Todo esto sin contar las veces que encendí el computador y no quiso andar o no tenía red y cuando llamé al especialista lo encendía y todo estaba bien. O cuando salí de casa y al llegar al Metro no estaba en funcionamiento ¡¡!! O cuando un cliente que venía a hacerse una Carta Astral se extravió en el camino y llegó 70 minutos más tarde… Respiré muy profundamente ¡77 veces más!

Y ahora que ya todo vuelve a la ¿normalidad? Todavía nos queda el periodo de “sombra” que son los 20 días en que Mercurio retorna al punto en que inició de la retrogradación y es como caminar sobre un campo minado… Ya no creo que pueda pasarme nada más así que ando de lo más relajada por la vida…


Conclusión: He adoptado a Mercurio como Maestro de la paciencia porque me ha permitido fortalecerla en todo este tiempo… Me enseñó que no debo poner mi confianza afuera al pensar que por tener una página con 300.000 miembros cada uno de ellos comprará un ejemplar de mi libro… Aprendí que es bueno variar en algunas cosas y por eso cambié al profesor de Photoshop y estoy fascinada con la nueva profesora… Aprendí que es mejor ir despacio por la vida (sobre todo si caminas descalza) para no toparse con las herramientas que tu hermano deja repartidas por toda la casa...
Otra lección fue que no hay nada mejor que hacer las cosas personalmente sin valerse de emisarios… Y así aprendí… aprendí, y aprendí a respetar a Mercury pues siempre lo he mirado como un planeta de poca importancia porque rige el pensamiento lógico y racional que a mi no me puede importar menos ya que privilegio la sensibilidad y la intuición…

En fin… Sigo aprendiendo… Y eso es lo que rige precisamente Mercurio: El aprendizaje…

Me®
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