martes, 16 de noviembre de 2010

Regresando a casa...



Nacemos desnudos, hermosos, llenos de alegría y en total verdad, pero nuestro aprendizaje terreno nos va cubriendo de gruesas capas como la educación, la tradición familiar, la religión, la cultura, la sociedad, etc. que nos llevan hacia el ensueño y es así como nos vamos alejando de nuestra identidad real… Nos adormecemos y perdemos la conexión con nuestra misión en la tierra.

Muchos maestros de sabiduría han dicho que vivimos en el mundo de las ilusiones ya que somos cautivados por lo que nos rodea y por algún tiempo nos sentimos felices... La vida nos bombardea de placeres sensoriales a creemos que si tenemos esto o aquello seremos felices y nos tranformamos en verdaderos cosistas*, hasta que llega el momento en que "hemos comprado tanta felicidad" que no entendemos por qué nos sentimos tan desdichados… Y es ahí, en medio de esa crisis, que comienza el retorno al hogar y empezamos a quitarnos todas esas capas con las que por años nos fuimos cubriendo… Nos despojamos de todas las creencias erróneas, como de que la felicidad es ser tan delgadas como una barbie, o llevar bolsos de más de mil dólares, o veranear en playas tropicales o beber algún trago exótico, o vivir en un barrio de moda, o tener un coche caro… Y así, lentamente, nos vamos desprendiendo de todo lo que no nos pertenece y muchas veces quitarnos esas gruesas capas que se han adherido tan fuertemente a nosotros nos provoca un gran dolor… Pero seguimos avanzando hasta sentirnos cerca del tan anhelado hogar…

Nuestro viaje comienza desde la mente, con nuevas ideas con las que nos identificamos y que nos hacen más felices y así llegamos hasta el corazón, en donde reside el alma y desde allí el viaje es directo hasta el espíritu… Poco a poco nos vamos reencontrando con lo que realmente somos y la tristeza se aleja… Ya no somos esos bebitos de piel lozana, nuestra piel está más rugosa y nuestro corazón algo cansado… Pero nuestra alma ha renacido porque recobramos esa alegría que tuvimos cuando niños… Estamos felices de haber vuelto a nuestro centro… A nuestro hogar… A nosotros mismos…

Es un largo camino, que puede durar mucho tiempo… Pero vale la pena recorrerlo... 

Me®


*cosista: colecionista de cosas. 
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