viernes, 7 de mayo de 2010

Adicta...



Para nadie es un secreto… Soy adicta…

Fue en mi más tierna infancia cuando probé por primera vez mi droga y desde ahí voy arrastrando esta dependencia, estimulada por mi abuela y mi padre quienes fomentaban mi vicio comprándomelo sin que yo lo pidiera… tal vez para bajarme los decibeles y tenerme bien tranquila en un rincón presa de mi adicción y así no molestar con mi inquietud.

No tengo recuerdos de haber sido una niña normal. Me aburría de los juegos insulsos y siempre terminaba buscando algo con que drogarme y poder así volar hacia mundos de fantasía que iba creando a medida que iba sumergiéndome más y más en mi vicio…

Al principio me bastaba con solo uno, pero luego empecé a necesitar más y más. Mientras mis hermanas compraban caramelos y juguetes con su mesada, yo juntaba pesito con pesito e incluso hacía algunos trabajitos en casa como lavar los platos, barrer las hojas del jardín, o levantarme muy temprano para hacer los biberones de mis hermanos menores, siempre estimulada por mi madre que me retribuía para mi droga… Todo con tal de que mi vicio no me faltara…

Entrando en la adolescencia intenté rehabilitarme porque sentía gran necesidad de encajar en este mundo… y lo logré por un corto periodo. Pero mi pasado de adicta me delataba y volví a sumergirme en la droga con más fuerza cada vez…

Descubrí que podía relacionarme con personas tan dependientes como yo y mi vida social mejoró notablemente. Pasados los 16 años me enamoré, por supuesto que de otro adicto y nuestra relación fue maravillosa porque compartíamos el mismo fármaco…

La verdad es que nunca he podido rehabilitarme del todo. De pronto huelo mi droga en alguna parte y tengo que consumirla… y puedo pasar semanas, meses sin probarla… aunque siempre la estoy degustando de alguna u otra forma.
Creo que mi pasión por la escritura me ha ayudado a soltar ese vicio, pero ambos van muy unidos y los dos actúan en mi como potentes alucinógenos y con ellos vuelo hacia mundos desconocidos, con personajes inimaginables…

Sí, mi querido lector, se que después de leer estas líneas me considerarás un ser marginal… Y lo soy.

Soy una viciosa de los letras, una yonki de la lectura y toxicómana de los libros… Cuando veo uno que me interesa tengo que comprarlo y generalmente regreso a casa tropezándome porque no puedo quitar los ojos de sus paginas hasta que lo termino… Si no tuviese un batallón de Ángeles cuidando de mi ya hubiese sido arrollada por algún camión o hubiera rodado por veredas resbaladizas… pero así son las dependencias.
Muchas veces salí de compras al supermercado y regresé con 4 ó 5 libros y tuve la nevera vacía todo el mes…

No busco reinsertarme en la sociedad… soy feliz drogándome de vez en cuando… es más, creo que este mundo sería bastante mejor si todos compartieran este vicio y quisiera invitar a todos a que prueben mi droga, quizás no con el nivel de subordinación al que yo llegué, pero si de vez en cuando poder volar con un libro en la mano…

Y esperando que puedan comprenderme por fin mi extraño comportamiento, me despido de ustedes, deseando que puedan algún día descubrir la maravillosa magia que tienen los libros…

Feliz vuelo a todos… pero con un buen libro entre las manos…

Me® 
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