domingo, 29 de enero de 2017

Tomar distancia…



Quien no ha sentido alguna vez el enorme deseo de detener el mundo para bajarse y tomar una pausa..? seguir viviendo al propio ritmo interior y sobre todo para alejarnos de esa realidad que –conscientemente o no– hemos creado para nosotros

De pronto es sano y necesario salirnos de la vorágine vital. Tomar distancia de todo el acontecer cotidiano para poder mirarnos… porque en medio de toda la acción en que nos sumergimos diariamente perdemos la capacidad de mirarnos con objetividad.

Nos pasa como cuando vemos una película o novela y nos cuesta comprender como ella, la protagonista, no se da cuenta de que el malo de su historia es justamente su marido, o su hermana… o su hija… o como el actor principal no es capaz de sentir que el asesino está justo detrás de él dispuesto a matarlo… O como la que todos creen la ‘mala’ de la historia es un hada buena y protectora… Poner distancia nos permite salir del escenario, bajarnos a la platea y mirar esa obra que es nuestra vida como en una secuencia de imágenes y no solo descubrir a héroes y villanos sino que aclararnos en cuanto a lo que llevamos avanzado y hacia donde nos dirigimos…

Y por eso me permití esta pausa. Tomé distancia de todo, incluso de mi casa y parientes… de mi amado blog y amistades en redes sociales… Me dediqué a observar desde lejos esa secuencia de sentimientos y hechos; de aciertos y errores, de luces y sombras, de penas y alegrías, de crecimiento y estancamiento, que llenan mi vida… Hacía rato que, mi cuerpo, mi mente y mi alma lo pedía… y el corazón lo suplicaba…

Quienes caminamos por la senda del espíritu sabemos que en la superficie nada importante encontraremos. Hay que llegar hasta el fondo para conocer lo que de verdad necesitamos y tener claridad respecto a quienes somos y hacia donde vamos.
Nos hemos vuelto tan monos (justo cuando dejamos el año del mono) y solemos hacer o imitar lo que los demás hacen y es así que terminamos dejándonos llevar por el resto y perdemos nuestra brújula… y para recuperarla hace bien retirarse.

Una vida prefabricada no va con nosotros… Hacer lo que todos hacen… llevar una vida de autómata en esta sociedad y cumplir con los mandatos de otros para vestirnos, comprar, vivir, pasear o divertirnos no esta en nuestro target… no vinimos a cumplir las expectativas de los demás…

La senda espiritual requiere libertad… autenticidad… escucharse constantemente, pero vivimos tan sumergidos en la agitada cotidianeidad que dejamos de oírnos por el constante ruido exterior con que nos llena el sistema… y por eso es bueno alejarse… dejar el ruido… abandonar la rutina para conocernos mas y mirar así, un poco de lejos lo que es nuestra vida…

Así, mirada desde la distancia mi vida resulta un poco latera (aburrida) porque ya no corro detrás de éxitos ni me vendo para pertenecer a una elite… pero cuando has elegido vivir desde el alma y no a través de tu ego, deja de importarte la opinión de los demás… Recuperas tu poder interior porque empiezas a vivir desde el corazón… Te conectas…

Tomar distancia me ha permitido un mayor conocimiento de mi misma, de los demás y sobre todo clarificar mis objetivos. Ya tengo claro lo que quiero y hacia allá me dirijo.

Gané una experiencia maravillosa… me reencontré conmigo misma… Retomé mi camino porque entre tanta distracción de pronto terminaba andando por otras sendas ajenas a lo mío, me separaba de mis sueños… me perdía.

Y aquí estoy… Más crecida, mas contenta, mas centrada… Desde la distancia pude verme como lo que realmente soy: Un alma viajera, que solo está de paso por aquí y que no quiere perderse nada… Este viaje llamado vida es maravilloso y detenerse en banalidades le resta placer y felicidad… Este tiempo me ayudo a tomar una firme decisión: He decidido SER FELIZ… porque se que ese es mi destino…

Gracias a todos mis amables lectores que me escribieron preguntándome las razones de mi alejamiento… Les llevo siempre en mi corazón…
Gracias por leerme y darle sentido a este blog.

En Alegría, Amor y Conciencia.

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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