martes, 9 de febrero de 2010

El Ego Espiritual



Quizás el más grande obstáculo que podemos encontrar en el camino de la evolución espiritual es que al ir quitándonos esas máscaras que fuimos adquiriendo con con nuestra educación y con las que nos sentíamos tan identificados, adoptemos otra máscara: la del ego espiritual.

Es muy facil engañarse y pensar que un ser espiritual debe comportarse de una determinada manera, vestirse de un cierto color o estilo, visitar ciertos lugares, comprar algunas cosas, comer algunos y dejar de comer otros alimentos, etc. Y poco a poco vamos adquiriendo un disfraz sin darnos cuenta de que es solo otra máscara y que hacer todas esas cosas no nos vuelve espirituales.

La espiritualidad consiste solamente en la práctica… pero no en la práctica de viejos preceptos ya sea budistas, cristianos o mahometanos sino que simplemente en practicar la vida, adquirir exeriencia y vivienciar cada hecho para conocer “in situ” cada acción, emoción y sensación de lo que vinimos a experiementar. De nada sirve que otro te cuente como sabe el helado de vainilla, eres tú quien debe probarlo para conocer ese sabor; y si otro te cuenta como sufre las pérdidas de la vida, jamás podrás comprenderlo hasta que no vivas en carne propia tus pérdidas.

Constantemente veo a personas que adquieren lo que se llama el disfraz espiritual y dejan de comer carnes, llenan sus casas de incienso, imágenes del Buda o campanas y banderas tibetanas, se visten de blanco, repiten mantras y leen a ciertos autores llamados “espirituales” y van por la vida imitandolos… empiezan a comportarse de acuerdo a la idea que ellos tienen de la espiritualidad y se vuelven prisioneros de ese concepto. Eso no es más que un ego espiritual que quiere mostrarse ante los demás.

El ser espiritual no necesita de nada de eso y encuentra el espacio sagrado dentro de si mismo, sin hacer aspavientos. La espiritualidad no es exibicionista ni competitiva. El ser espiritual toma la vida como la gran escuela que es y por eso adquiere serenidad. Jamás comenta sus logros y rara vez lo escucharás quejándose porque practica la aceptación.

Ya hemos hablado que la espiritualidad no es negarse nada y tampoco agregrarse algo. Es simplemente vivir consciente y concientemente, tener claro que estamos aquí de paso y por eso no nos aferramos a nada… simplemente nos comportamos como un alma viajera que en esta pasada se ha vestido con este cuerpo y algún día deberá dejarlo para continuar su viaje.

Despredernos de este ego espiritual para llegar a lo que realmente somos es un gran paso hacia la verdadera evolución de nuestra conciencia.

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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