sábado, 21 de marzo de 2009

Otoño desde el alma



Ya se percibe en el ambiente los cambio de temperatura… el sol se está alejando de la tierra y la naturaleza se prepara para hacer su reposo, desacelerando el vertiginoso ritmo del verano y así… poco a poco los días se van acortando y el calor abrasante se aleja, cediéndole el paso a la frescura de las brisas otoñales, las mismas que ayudarán a desprenderse una a una las hojas de los árboles…

La clave para vivir esta etapa es el desapego… Soltar… soltar… dejar ir todo aquello que ya cumplió su ciclo en nuestras vidas y liberar hacia el Universo… liberarnos…

Otoño es mi maestro y me enseña que todo en la vida es impermanente, perecedero… nada permanece inmóvil y yo soy un ser más de la creación que no puedo mantenerme ajeno a los ritmos naturales… También vivo mi otoño desde el Alma y me desprendo de aquello que ya no sirve… puede ser una amistad que se ha tornado nociva, una relación ya desgastada, un trabajo que no me satisface un lugar que no me hace feliz… Algunas ideas añejas, viejos paradigmas que ya no me sirven… Algunos recuerdos tristes… alguna esperanza albergada en lo profundo del corazón… Todo, todo se puede ir soltando porque, así como los árboles muestran su desnudez con fortaleza y humildad, así nos enseñan a nosotros a ser capaces de ir más allá de las apariencias y atrevernos a quedar desnudos ante la vida para recibir las caricia del viento… quizás sentir, pena… llorar… Sacar nuestro dolor afuera… pero al mismo tiempo fortalecer nuestras almas y nutrirnos de nuevas experiencias…  
La naturaleza es perfecta y sabia… por eso nos da la oportunidad de liberarnos de todo lo viejo, lo que ya cumplió un ciclo en nuestras vidas  para dejar ese vacío que podremos llenarlo cargarnos con nuevas energías… permitirnos ser seres humanos más fuertes, y así poder renacer en primavera…

Me atrevo a vivir mi otoño desde el alma y suelto… dejo partir esas hojitas que me cubrieron durante algún tiempo, las abrazo y les doy las gracias por el tiempo que me acompañaron y las dejo seguir su camino natural… no me aferro a nada… Simplemente vivo, camino, crezco…

Disfruto de caminar por las veredas repletas de hojas amarillas, ocres, marrones, vino y chocolate y de llegar temprano al hogar para disfrutar de delicioso tazón de cacao muy caliente antes de ir a dormir…

Suelto… me desprendo… pongo orden en mi nevera, en mi despensa y en mi closet y suelto todo lo que debe partir…
Y soy feliz…

Feliz otoño a todos mis queridos amigos…

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
Publicar un comentario

Déjanos tu huella...