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martes, 14 de abril de 2015

Bendito Otoño



Ustedes ya me conocen, soy adicta a las charlas y los silencios, a las reuniones y los viajes interiores, a lo mundano y lo divino… y eso no me vuelve una bipolar como muchos creen. Soy capaz de estar aquí y allá, de reír y llorar, de bailar y rezar… Me debato entre alegrías y melancolías… entre luces y sombras… entre primaveras y otoños…

Despedí este verano llena de expectativas por encontrar al fin un espacio para poder fluir… Ha sido un tiempo muy intenso (en lo personal y colectivo) y la vida me brindó el regalo de cosechar una siembra energética de hace muchísimos años y me mantuve ocupada recogiendo tantos sabrosos frutos que colmaron mi alma de gratitud… y mi cuerpo de cansancio…

Y llega Otoño trayendo la bendición del relajo… y este otoño es muy especial porque me encuentra en un proceso muy importante de mi vida (cosechando), cierro el ciclo de soltar a mi hermano fallecido el otoño anterior e inicio un tiempo soñado, creado en mi mente desde el momento en que tuve conciencia en este planeta y es algo así como vivir mi propio cielo. Se podría decir que al fin la Mariposa de la felicidad se ha posado en mi hombro, tal vez porque dejé de perseguirla… y tengo el tiempo para disfrutar mirando por la ventana caer las hojas del durazno y el cerezo mientras desprendo vivencias innecesarias y recuerdos inútiles… Suelto, suelto y suelto… porque necesito aligerar los pesos del cuerpo, la mente, el alma y la vida… y me preparo para recibir todas estas bendiciones que el Otoño me regala… Genero el espacio para que llegue lo nuevo…

Y todos estamos ahora soltando la vieja vida que tuvimos hasta hace poco y avanzamos hacia un espacio de mayor conciencia y plenitud, esa Tierra Prometida por nosotros mismos en algún instante de consciencia…

Atrás se quedan, como hojas desgastadas por los vientos, viejos hábitos que creíamos tan nuestros, personas que considerábamos parte de nosotros, ese trabajo que conservamos por años solo por cobrar a fin de mes y hasta la vieja casa que nos cobijó desde la infancia… Abro los brazos para dar la bienvenida a todo lo nuevo que llega hasta mi, especialmente a estos espacios de mayor expansión, de conciencia elevada, tan luminosos que no dejan lugar para el ocultamiento. Todo está a la vista, nada puede esconderse porque a mayor conciencia se vive en plena honestidad.

Las estaciones son ciclos sagrados que la naturaleza nos regala para avisarnos de inicios y cierres… cuando pasamos a otra vuelta en la espiral ascendente… y todo se inicia pero con otras experiencias, otros espacios para crecer y un nivel siempre más elevado en la conciencia, en el alma y en el corazón…

Disfruten de este tiempo maravilloso y entréguense con total confianza a la experiencia de soltar todo lo que debe quedar atrás… Abracen lo nuevo… Abracen la vida naciente, abracen sus sueños…

Gracias tibio y colorido espacio que me regalas la oportunidad de crecer soltando… 

¡Gracias Bendito Otoño!

En Amor y Conciencia.

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

miércoles, 3 de abril de 2013

Vaciándonos



Si tú quisieras tomar un café y vas a la cocina en busca de un pocillo y encuentras dos: uno lleno y el otro vacío ¿cuál elegirías?

La taza solo sirve cuando esta vacía, ya que su mayor utilidad es contener. Podemos ponerle líquidos, sólidos y hasta gaseosos y ella recibe sin discriminar. La taza es esencialmente receptiva y está siempre dispuesta a recibir, pero si guarda por mucho tiempo con el mismo producto éste se pudre y contamina, no solo la taza sino el exterior.

Nosotros también somos receptivos en esencia y tampoco discriminamos.
Contenemos muchas cosas acumuladas: ideas, sentimientos, sensaciones, prejuicios, experiencias, secretos… rabias y rencores… esperanzas y sueños,  tenemos una propensión a guardar y acumular y somos tan apegados a todo y a todos que nos cuesta mucho desprendernos de lo innecesario… si hasta nos cuesta evacuar al cuerpo… y le doy mil dólares a quien me cuente que no guarda esas ropas que ya no le quedan.

Cuando llega la gente a mi consulta vienen llenos, de inquietudes, de dramas, de nerviosismo, hábitos nocivos, de supersticiones, de ideas impuestas, de relaciones tortuosas, de necesidad de control, de orgullo, de heridas… y los invito a vaciarse… y es la parte más difícil porque como cuesta soltar, incluso lo que nos hace daño.
La parte buena de esto es que todos estamos también llenos de sueños pero debemos ir sacando cada uno de esos sueños de nuestra taza ¿Cómo? Cumpliéndolos…

Hoy quiero invitarte a que te vacíes de todo lo innecesario, lo que te hincha, lo que te estresa y contamina… vacíate, permítele a tu cuerpo de energético que drene esa parte que le impide mostrar toda su luminosidad. Porque una taza solo sirve cuando está vacía y si quieres que el Universo te llene de nuevas cosas, debes generar ese vacío dentro de ti.

Así que te vas a sentar cómodamente en una silla. Cierras los ojos e imagina que tienes un tubo por el que drenarás para vaciarte… generalmente la gente imagina que ese tubo es la prolongación de su aparato excretor y visualiza que expulsa sus desechos energéticos por el mismo lugar donde el cuerpo elimina su basura biológica. Tú puedes hacerlo por donde quieras.
Visualiza como eliminas la tristeza, la rabia, los recuerdos tristes, los sueños incumplidos, las malas palabras recibidas y dadas, los duelos, las aprehensiones… Tú sabes exactamente que cosas, hábitos, situaciones, problemas, o emociones deberás dejar ir…
Puedes permanecer todo el tiempo que estimes necesario vaciándote de todo ese exceso de equipaje que te impide avanzar... aliviana tu carga… aligérate.

Vaciarse en un proceso sanador y a medida que liberas toda esa energía innecesaria para tu avance, notarás como te sientes más fresco y liviano… purificado… Te alivias notablemente soltando pesos que nada aportan a tu vida y recuperas alegría y vitalidad…

Hoy es un día para vaciarte y las energías de otoño colaboran en esta tarea, ya que los árboles están despojándose de sus hojas para dejar ese espacio vacío que nuevas hojas cubrirán en primavera…

No temas a quedar vacío… es lo que el Universo está esperando para llenarte de lo nuevo que tiene preparado para ti…

Me® 

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miércoles, 20 de marzo de 2013

Aprendiendo a soltar...



Cada mañana observo los árboles desde mi ventana y noto como ya empiezan a vivir su lenta transformación. Las hojas han ido pasando desde el verde brillante casi esmeralda hasta el amarillo dorado, ocres intensos, rojizo fuerte, ciruela opaco, marrón achocolatado y vinos añejos… Poco a poco la temporada está cambiando y así mismo mi corazón se prepara para vivir esta evolución.

Todos, sin excepción, formamos ideas de nosotros mismos y nos clasificamos en diferentes grupos: los caucásicos, de piel blanca, de estatura media, saludables, de un país semi desarrollado, de buena educación, de religión tal, de padres conservadores, de abuelos europeos, heterosexuales, de buenas costumbres, trabajadores, respetuosos de las normas, buenos amigos, etc. y con eso creamos una imagen estática, siempre bajo esa ilusión de la estabilidad… y de pronto nos damos cuenta que hemos ido cambiando y esa idea no se ajusta mucho a la imagen que tenemos de nosotros… ya no nos sentimos tan orgullosos de que nuestros abuelos hayan llegado del viejo continente, ni nos creemos afortunados de tener una piel tan blanca… sentimos que nuestra educación fue un desastre y que hubiese sido mejor no ir a la escuela y aprender cosas más necesarias como a respirar conscientemente, o a crear nuestro propio huerto en casa o a cocinar sin tener que matar a nuestros hermanos animales, o a hacer cartas astrales para conocer la influencia de los planetas en nuestro vida y cien veces mejor sería habernos quedado en casa aprendiendo a expresarnos con pinceles y colores en un gran lienzo blanco… ya no nos identificamos con esa religión tal ni con un determinado país… nos sentimos parte de este mundo, del Universo y  asumimos que hemos ido dejando atrás muchas cosas que creímos nuestras…

Hoy siento que soy como cada uno de esos árboles que veo por la ventana, cambiando mis ritmos y colores internos… Vamos creando hojas nuevas cada año y también nos vamos desprendiendo de otras… a veces no somos conscientes de eso y con el correr de los años nos damos cuenta, como hoy,  de lo diferentes que somos de aquellos que una vez fuimos… Hemos dejado ir tantas cosas… y hemos adquirido otras…

Vivimos nuestras propias estaciones internas creando nuevos brotes en primavera, madurándolos en verano y dejando caer hojas en otoño, para entrar en el receso invernal…

Este año te propongo vivir este proceso más conscientemente… que no pase el otoño por tu vida, sino que vívelo con todo tu ser empezando por mirar a tu alrededor para ver las hojas de tu vida que se han secado y deberás soltar… Revisa tus creencias, tus costumbres, tus sueños… examina tus afectos, tus emociones, tus conflictos…Tal vez debes dejar caer como hojas algo de esto y si quieres que entren cosas nuevas a tu vida tendrás que generar el espacio que ocuparán… primero dejarás libre la rama para que se formen nuevos brotes… No temas desprenderte de algunas cosas… desapégate de todo lo que no te hace feliz… Ten el valor de escucharte y aprende a oír esa voz que sale de tu corazón. No permitas que sean otros los que decidan como debes vivir la vida. Haz de este otoño un espacio para el encuentro contigo mismo y recuerda que esta nostálgica estación es precisamente una invitación a oír los susurros de nuestra alma.

Ahí, en el silencio otoñal dedica un tiempo a mirar los árboles y a aprender de ellos como viven esta mutación… Imprégnate de la sencillez y humildad inherente a la naturaleza, para liberarte de cargas innecesarias… Deja de arrastrar ese cargamento de hojas ya muertas y suelta… libérate… libera a otros… Se libre!

Ya no eres quien fuiste hace muchos años porque soltaste las cargas que te impedían avanzar… despréndete ahora lo que te produce estancamiento y camina confiado en que lo que te espera es mejor… estás listo para sacar afuera toda esa maravillosa cosecha que darás al mundo. El fruto ha madurado y es tiempo de escucharte… y ser feliz.

Me® 

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miércoles, 21 de marzo de 2012

Adiós hojas secas...



Siento alegría al caminar sobre esta alfombra dorada de hojas caídas mientras la brisa acaricia mi rostro y hace flotar mis cabellos… ya es otoño y el ambiente se ha puesto frio, pero mi corazón está tibio porque voy al encuentro conmigo misma.

Me encanta la estación de las hojas secas… todo se pinta en tonos anaranjados, amarillos, ocres, achocolatados y hasta vinos…  atrás se queda el calor sofocante  y toda  la naturaleza se prepara para cambiar sus ropajes… Es la invitación del Otoño a transformarnos para sacarlo mejor de nosotros mismos…

Esta vez camino en completa armonía con el Universo y así como los árboles se van desprendiendo de sus hojas secas y muertas, así yo voy arrojando de mi vida todo lo inservible… Voy dejando caer  algunas ilusiones rotas… los besos que nunca di… los “te quiero” que no pronuncié,  la espera por lo que nunca llegó… Se van también los esfuerzos por comprender lo incomprensible y aceptar lo inaceptable… esas confianzas fracturadas, algún proyecto olvidado... los viajes que no realizaré… 
Así poco a poco aliviano mi carga y avanzo más ligera por la vida.

Dejo atrás todo aquello que siento ha cumplido su ciclo en mi vida... y hasta del closet salen unas polleras, un chaleco y unas calcetas que se irán a algún lugar arrastrados por los vientos otoñales…

Y una vez despojada de todo lo que ya ha muerto, solo queda mi tronco desnudo que de dispone a esperar el invierno para que las lluvias laven mi alma y el agua fortalezca mis raíces y así esperar la primavera, que es cuando mi alma se renueva al ver la alfombra de tonos verdes, las semillas y los bulbos germinando y los árboles brotan aflorando sus ramas para dar hogar a los pajaritos que me despertarán con  serenatas cada mañana.

Es ahí cuando mi corazón también florece…

Estoy muy consciente de este proceso de Otoño en mi vida y sé que debo dejar ir, soltar y liberarme de aquello ha mantenido atado mi ser. Es casi una intervención quirúrgica… desprenderse de los apegos siempre es doloroso, pero sé que es un procedimiento necesario y sanador para el alma…

Adiós hojas secas en mi vida… Adiós amistades traicioneras… Adiós amor cobarde… Adiós a las quimeras… Adiós a la pereza… Adiós lágrimas inútiles… Adiós a la fantasía… Adiós a tantas cosas que se las llevará el viento… 

Bienvenido mi fiel amigo Otoño… Te he estado esperando…


Me® 

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martes, 20 de marzo de 2012

Un Ritual para dar la bienvenida al Otoño



El otoño es la época propicia para la reflexión y sobre todo para trabajar los apegos.

Es la estación que nos hace meditar sobre el principio y el final de todo… aprendemos que todo cumple un ciclo en esta vida: Nace la hoja en primavera para vivir el esplendor del verano y morir en esta estación…

No le temamos al cambio…a soltar las hojas que han ido muriendo en nuestras vidas. A veces son sentimientos, son personas, preocupaciones, relaciones, situaciones, etc.

Solemos apegarnos tanto al pasado que impedimos que la nueva energía llegue hasta nosotros quedándonos estancados en lo mismo por meses, y hasta años.

Vamos a hacer un sencillo ritual que nos ayudará a liberarnos de algunos sentimientos o emociones que nos causan daño.

Recoge algunas hojitas secas que ya han caído de los árboles y escribe en ellas las emociones o apegos de que deseas liberarte. Elige una mañana entre el 21 y 31 de marzo 2012 y ve a un lugar apartado, puede ser la cima de un cerro, a orillas de un rio, en la playa o en un bosque… donde tú quieras hacerlo, incluso el patio de tu casa puede servirte.

Tomarás las hojitas en donde has escrito los sentimientos de los que deseas liberarte y los pondrás junto a tu corazón, en el centro del pecho. Visualiza como la pena, el dolor, la emoción o la persona que te está haciendo sufrir empieza a salir e impregna toda la hoja… lo harás con cada una de las hojitas (no te recomiendo más de 3) luego las soltarás… que se las lleve el viento… Si prefieres puedes empuñarlas en tu mano para que se muelan y luego soltarlas… dejarlas ir…

Siéntate unos momentos a mirar el paisaje y contempla en cielo mientras visualizas como una nueva energía entra por tus ojos e inunda todo tu ser… Siéntete liberado/a de aquello que te estaba atormentando e encamínate feliz hacia tu hogar…

Puedes hacer el ritual cuantas veces quieras durante estos 10 días de inicio de otoño y ayudar así a desligarte de cristalizaciones emocionales que hacemos nosotros mismos al no querer dejar ir el pasado. Puedes poner nombres de personas a las que deseas soltar, en el caso de apegos excesivos u obsesiones. También puedes necesitar liberarte de ideas o creencias que te impiden avanzar y este ritual te ayudará a soltarlas.

Lo importante es que estés muy concentrado/a en el momento en que realices el ritual porque mientras mayor conciencia pongas en él, mayor será su efectividad.

A todos mis amigos lectores les deseo que acepten esta invitación del Otoño a transformarnos, a ser mejores personas y a recogernos en la calma del hogar para reflexionar acerca del sentido que le estamos dando a nuestras vidas… Es la tarea que nos trae este año la estación de las hojas secas…

Me® 

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