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domingo, 25 de octubre de 2015

Luna Llena en Tauro: Bienvenido Cambio…



Apenas entrando el Sol en Escorpio se hizo notar, sobre todo en Norteamérica donde un ‘inesperado’ Huracán atravesó la zona central de México… ¿Hay algo más escorpiano que un Huracán? Es como una profunda limpieza muy dolorosa… algo que te remueve, te arrastra… que te transforma… Y el fenómeno ‘Patricia’ vivió su propia transformación debilitándose considerablemente al tocar tierra.

La tarea durante los 30 días (23 de oct. – 22 de nov.) en que el Sol se pasea por Escorpio es –SIEMPRE– vivir la transformación.
Aceptar el cambio en todos los sucesos de la vida no ha sido cosa fácil para los hijos de esta sociedad que impuso el estancamiento como forma de vida. Todo movimiento es visto como falta de compromiso, desorden y hasta excentricidad… pero cambiar es parte de la vida porque desde el momento en que nacemos hasta el día de nuestra muerte lo único que hacemos es transitar por los eslabones de una gran cadena de cambios.

La Luna Llena ocupando el eje Tauro-Escorpio moviliza desde la energía taurina –quietud– a la escorpina –evolución– remeciendo nuestras propias energías internas aportadas por estos signos contrarios y complementarios.
¿Dónde está mi lado Tauro? ¿En qué área de la vida me comporto de forma escorpiana? (eso puedes saberlo conociendo tu Carta Astral y sabiendo en que casas tienes a Tauro y Escorpio y si tienes planetas en esos signos o casas).

No por naturaleza sino por condicionamiento, somos muy taurinos: Queremos quedarnos sentados por siempre en nuestra zona de confort sin vivir alteraciones.
Una vida planificada, ordenada, donde no hay cabida a las sorpresas puede resultar maravillosa para un Tauro, pero un Escorpio necesita movimiento, intensidad para sentirse vivo y en este plenilunio podemos trabajar en armonizar ambos opuestos.

Aunque Escorpio –Señor de los extremos– difiera, todos los extremos resultan paralizantes. Quedas preso a ciertas ideas y sin libertad no hay crecimiento. Avanzar por el medio podría resultar ‘tibio’ para algunos, pero cuando te deslizas sutilmente entre esas líneas y te atreves a cruzar hacia un lado y luego al otro resulta muy crecedor. No te niegas nada y por eso mismo aprendes el doble e integras más luz a tu vida.

La tarea para este tiempo escorpiano es: ‘Integrar el cambio en tu vida’… y si te cuesta demasiado podrías empezar cambiando tu peinado, cortándote el cabello, moviendo los muebles de la casa, modificando la ruta que haces hasta tu trabajo, rompiendo algunas rutinas y sobre todo hacer consciente que desde que llegaste a este planeta toda tu historia fue escrita con cambios. Si no me crees revisa tu álbum de fotos y cada imagen traerá recuerdos a tu mente, sentimientos a tu corazón… Comprenderás que no solo tu cuerpo cambió sino que todo tu ser se ha modificado de manera grandiosa.

Por eso en esta Luna Llena (martes 27 de octubre) sal al patio o a la calle a saludar a nuestro encantador satélite y ábrele los brazos y el corazón mientras le dices ¡Bienvenido cambio!... y estarás instalando la aplicación “cambios constantes” en tu vida… y es una app de uso muy fácil porque cada vez que debas tomar una decisión importante o no, elegirás la opción que desconoces… eso permitirá que vayas por caminos desconocidos y modifiques algunas conductas que a la larga producen eso que hace a las personas comentar cuando te ven :”pero que cambiada estás”…

Así que desde hoy (o mañana)…

¡Bienvenido Cambio!

En Amor y Conciencia.

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

domingo, 17 de agosto de 2014

Invierno Sanador



Nos prometieron un invierno lluvioso pero las lluvias se han hecho esperar…

Las escasas gotas de aguas lluvia que han nutrido esta bella tierra, también lo hacen con mi alma. Fertilizan mi corazón abriéndolo a la Fuente de la Eterna Sabiduría.
Este invierno ha sido mi refugio para la tristeza y la soledad. Comprobé que mi complejo de pilar no es tal y que es una realidad pues tuve que sostener a esta familia que se derrumbaba por el dolor de haber perdido al más pequeño de la tribu. Contrariamente a lo que hacen los demás, yo los invité a llorar, a limpiarse de tantas contradicciones internas, tantas culpas que todos llevamos dentro. Nos hicimos conscientes de que no somos omnipotentes… que todo sucede obedeciendo a un perfecto plan divino/universal y que si hubiésemos actuado más rápido no hubiéramos alterado en nada los acontecimientos que hemos vivido.

Este invierno no pasó por nuestras vidas, sino que hemos pasado nosotros por él. Hemos crecido, nos hemos fortalecido nosotros y también los lazos que nos unen como familia. Avanzamos más fuertes, empoderados en el conocimiento propio y aceptando nuestras luces y sombras.

Dejamos morir una parte nuestra que ya estaba marchita y reseca como las hojas del otoño y conservamos la semilla que en medio de la soledad, el noble silencio y las oscuras noches invernales se fortalece a si misma cada día para poder abrirse en primavera y brindarse en verano.

Han sido tres meses difíciles para todos. Desde todas partes me escriben y me comentan lo loco de estos tiempos en donde nada se puede predecir, excepto que los cambios continuarán más fuertes aún y que lo que vemos es solo el reflejo de nuestra interna transformación.

La lluvia a sido energética, porque cae sobre nosotros una copiosa energía purificadora que nos lava, nos vivifica y nos sana, desprendiendo capas de energías ya caducas. Pocos recuerdan lo que eran hace tan solo unos meses porque la metamorfosis la vivimos interna y externamente… De pronto quienes vivimos desde el corazón y siempre nos sentimos terriblemente desubicados en un mundo gobernado por la razón, empezamos a encontrar nuestro lugar en este planeta y a sentirnos acompañados de millares de otros seres que viven la misma situación. De seres marginados pasamos a convertirnos en seres incluidos y hasta valorados.

Seguimos viviendo desde la dualidad porque nuestra vida física nos obliga a usar la personalidad para abrirnos paso, pero ya somos conscientes de que nuestro espíritu es libre y podemos expresarlo a través del corazón.

Compartimos esa sensación de que venimos regresando de un largo y agotador viaje… que estamos de vuelta en casa donde la tibieza del amor nos reconforta y nos calma. Estamos de regreso en ese lugar donde somos, hemos sido y eternamente seremos…

¡Gracias Invierno Sanador!!!

En Amor y Conciencia.

Me® 

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viernes, 25 de abril de 2014

Divergente




Ayer fui al teatro con la intención de ver Agosto, pero no había entradas y sin muchas ganas opté por ver Divergente quedando gratamente sorprendida, no solo por mimar mis sentidos viendo al guapérrimo Cuatro, sino porque me sentí plenamente identificada con la trama y creo que a muchos puede pasarle igual.

Sí, creo que todos somos, en mayor o menor medida, divergentes de esta sociedad. La mayoría acepta el rótulo que el colectivo les ofrece y se encasillan en el grupo de los buenos (Buenitos Jones les llamo yo), los rebeldes, los idealistas, los arribistas, los resignados, los espirituales, los bellos, los feos, los afortunados, los inteligentes, los divertidos… etc, y hacen todo lo posible por ajustarse a ese molde y he visto a mucha gente llorar en mi consulta porque se sienten presos de esa clasificación en la que ellos mismos se han metido, cuando en realidad todos podemos pertenecer a mas de una de esas facciones.

Desde niña me llamó la atención que la gente se sorprendiera conmigo porque me encuadraban en ciertos grupos y mis palabras o acciones podían no encajar en lo que ellos esperaban de mi. Las madres de mis compañeras me clasificaban en el grupo de las mateas (estudiosas) y no les gustaba que yo fuera tan alegre y bulliciosa cuando las visitaba… las monjitas del colegio se agarraban la cabeza a dos manos cuando yo defendía con pasión mis ideas o las de mi grupo de amigas porque me tenían muy metida en el grupo de las sumisas… y después me pasó con mis pretendiente. A ellos les gustaba mi formalidad, y cuando salía la espontánea irreverente huían despavoridos… Si, siempre me sentí una divergente porque encasillarme en algún grupo significaba reducirme, traicionarme… además me resultaba tan improbable como debe ser para el agua dejar de fluir… si hasta me era imposible dar un beso sin sentirlo y cuando llegaba la tía mala (en todas las familias hay una) yo le ofrecía mi mejilla, exasperando a mi madre y a ella misma, quién prometía desheredarme si no la besaba.

Una gran parte de las depresiones que sufren las personas, provienen de ese temor a mostrarse tal cual son. Desde niños te ponen una marca y, con la intención de agradar a los padres y maestros tú tratas de ser lo más fiel posible a ella y no caes en cuenta de que así puedes estar yendo contra tu propia naturaleza.
Crecemos dentro de ese marco que nos han delimitado y cualquier gesto de salirnos de él trae la recriminación familiar o social y hasta religiosa. Pocos tenemos el valor de salir del cuadrado que nos han trazado y sufrir el costo de ello. Pero la vida es generosa y siempre premia a quienes son fieles a su esencia y ahora la tortilla se está dando vuelta porque muchos están rompiendo el encuadre en que estuvieron metidos y se la están jugando por la honestidad –palabra clave de estos tiempos– y aceptan que pueden pertenecer a más de una clasificación.

Al salir del teatro, mi acompañante me preguntó ¿Si tuvieras que optar por una facción en cual te quedarías? Le respondí sin pensarlo: en todas y ninguna porque soy todo eso y mas… Soy una divergente … ¡todo el rato! ;)

Me® 


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domingo, 10 de noviembre de 2013

Tiempo de Volar…


Sí, ya comienzan a sentirse algunas exclamaciones de júbilo… es como un sentimiento común de que lo peor ya pasó y se percibe mayor calma en el ambiente.

La energía reinante sintoniza con los latidos del corazón por eso resulta tan  difícil continuar habitando los reinos de la razón. ¿Quién no quiere renunciar a  un trabajo muy conveniente en pos de hacer lo que más le gusta? ¿O quién no se ha replanteado últimamente su relación de pareja? Poco a poco vamos alineándonos con la nueva vibración y empezamos a hacer consciente que tenemos alas… pero las alas no sirven para quien quiere seguir caminando con sus dos pies, hay que atreverse a usarlas… La vida lo sabe y por eso nos está quitando ese piso firme de debajo de nuestros pies, solo para que nos atrevamos a soltar el vuelo.

Hace algún tiempo escribí en un post la historia de un pajarito que habitaba en un bosque seco y sombrío, y que debía desplazarse muy lejos para encontrar su comida por no atreverse a abandonar la “seguridad” de su nido construido sobre un viejo árbol seco, hasta que un día una ráfaga de viento derribó su árbol ya leñoso y se vio obligado a volar lejos, encontrando un bosque hermoso, lleno de árboles, alimento y muchos amigos… Y así la vida nos está quitando ese tronco en que basamos nuestra seguridad, para obligarnos a salir del entorno conocido a explorar todo lo nuevo y maravilloso que la vida nos ofrece…

Siempre que abandonamos un lugar o espacio nos embarga la tristeza por lo que queda atrás y el temor por lo que tenemos adelante. Las energías del momento presente están ajustadas para liberarnos del miedo, por eso un sentimiento de confianza nos inunda a ratos y queremos correr hacia lo nuevo… pero aún no hemos abandonados del todo el gobierno de la razón y es ella quien nos dice: Detente! Y, aunque obedecemos, dentro de nosotros continúa el llamado a elevarnos, a abandonar este territorio donde no queda más que explorar.

La mejor manera que tenemos de estrenar alas es poquito a poquito… un día un aleteo, otro simular un planeo sin soltar los pies… luego elevarnos… y de pronto ocurrirá… no nos daremos ni cuenta de que estamos volando y observaremos el paisaje desde otra perspectiva mucho más amplia y desde otro nivel de conciencia… pero para eso hay que atreverse… Debemos hacer uso de esa pasión novembrina que nos está inyectando la energía precisa para dar el gran salto… No en vano transitamos hoy por los reinos de escorpio, quien rige la transformación y con su energía nos está impulsando a ser eso que siempre hemos sido, pero que olvidamos porque aprendimos a arrastrarnos en vez de volar…

Pero ¿Qué es volar?

Volar es mirar hacia otros horizontes… volar es confiar en tus capacidades y creer que si puedes… volar es tomar decisiones, optar por cosas mejores, por una vida más plena… Volar es no ponerte límites… Volar es correr un riesgo… es avanzar… es liberarte de las presiones de Ego… Volar es sentir con la cabeza y pensar con el corazón… Volar es ser tú mismo…

Y qué estamos esperando?

¡Todos a volar!!!

En Amor y Conciencia.

Me® 

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