sábado, 12 de mayo de 2012

La vieja costumbre de suponer...



Hay historias de vida completas que escribimos solo en base a especulaciones y son muchos los que hacen del acto de suponer un estilo de vida.

Según la RAE suponer es dar por sentada alguna cosa

Todos vamos por la vida suponiendo cosas que jamás nos interesamos por comprobar y damos por supuesto que si la vecina hoy no me saludó es porque está molesta, porque me quiere hacer sentir mal y –los más culposos– porque algo habré hecho que la molestó, sin pensar que quizás esa persona hoy pasó junto a mi en estado de shock debido a una mala noticia que acababa de recibir.

Hablar o actuar basándose en suposiciones resulta un acto tan irresponsable como mentir… Faltamos a la verdad cada vez que hablamos de algo que no hemos comprobado.

¿Te has preguntado por qué practicas esa vieja costumbre de suponer?
Seguramente me responderás que es heredada y te creo porque a mi me pasa lo mismo. Me crié en ambientes donde se practicaba esta antigua costumbre y solía pasar muy malos ratos cuando mi madre me cambiaba algún plan porque suponía que ocurría algo que solía diferir bastante de la realidad… Hay que situarse en el tiempo en que las comunicaciones eran más difíciles. No teníamos celulares, ni Tablet ni pc, apenas un teléfono fijo en cada hogar… Y si alguien se retrasaba se suponía que… si alguien no llegaba a una cita se daba por supuesto… y así… No había muchas posibilidades de aclaración y conozco historias de parejas que rompieron por no aclarar una suposición, familias que estuvieron separadas por años porque de un lado supusieron algo y del otro también y, presos del orgullo, ninguno buscó al otro para blanquear la situación.

Practicar esta vieja costumbre es vivir muy inconscientemente porque nadie que pretenda tener una vida espiritual puede vivir en base a especulaciones… aunque en la realidad hay una gran mayoría que se cree sus suposiciones y sospechan que el vecino es gay porque le gusta cocinar y lo comentan como un hecho comprobado agregándole uno que otro adornito.

Todo conocemos esa vieja corriente de hacer circular rumores, generalmente falsos, respecto a las personas, a las situaciones y respecto a todo. Cuando nos tomamos la molestia de averiguar casi siempre podemos comprobar que era solo un invento… ¿Crees que vale la pena gastar tu energía con simples rumores? Nada mas improductivo y antiético que basar nuestras conversaciones y decisiones en simples suposiciones.

La mejor forma de dejar de suponer es primero confiar en uno mismo y luego en el otro para luego ir y corroborar. Así de simple.

Cuando dejamos de suponer y empezamos a averiguar las razones del comportamiento de los demás demostramos equilibrio y madurez. Abrimos de par en par las puertas a la verdad permitiendo que los demás ejerzan su derecho a expresar su propia realidad.

Para dejar de suponer tendrás que vestirte de coraje y confirmar tus supuestos. No importa si no te saludaron, si no responden tus correos, o no contestan el teléfono (excepto si resulta obvio que buscan alejarse) averigua que sucede… Si alguien no te saluda, salúdalo tú y a ver que pasa… si no obtienes respuesta a tu mail, llama, tal vez el correo se fue a spam… y si no contesta el teléfono puede ser que esté en reuniones importantes o que haya decidido hacer un retiro de Vipassana...

A veces somos nosotros mismos los culpables de echar a andar un rumor con comentarios poco claros a los que los demás le agregan lo que suponen…
Es tiempo de dejar de creer en rumores… Cuando digan “andan diciendo” pregunta “Quien” y verás que no saben responder… Siempre averigua la fuente y sobre todo nunca des nada por sentado. A veces las personas tienen las mejores intenciones pero incurren en error de interpretación.

… y desde ya abandona esa vieja costumbre de suponer. Porque ya fue… por eso es vieja, porque pertenece a la energía que estamos abandonando… La nueva energía es de claridad, de transparencia, de confianza…

Toda suposición, mientras no comprobemos que es una realidad seguirá siendo solo una fantasía... A no olvidarlo...

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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