domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad


Navidad viene de Natividad, que significa nacimiento. Todos sabemos que la navidad es la celebración del nacimiento de Jesús que es el avatar principal de la era cristiana.

Nuestra cultura nos ha enseñado que todo está pasando allá afuera… pero la verdad es que todo está pasando aquí adentro, en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra alma.

Navidad ocurre dentro de ti. 

Ya durante el adviento has construido el más dulce pesebre en tu corazón para recibir una nueva vida, una nueva luz… Y en cada 25 de diciembre se abre un portal hacia la luz que todos debemos cruzar, pero para ello debemos tener nuestro corazón limpio de ataduras terrenales. ¿Qué es una atadura? Aquello que te liga a  la tridimensionalidad: las pasiones, los apegos, los enojos, el orgullo, las vanidades, las envidias… 

Para cruzar este portal tenemos todos que volver a nacer y ser como los niños… ¿Han visto como juegan los niños? Ellos están en el presente, en el aquí y el ahora sin pensar en la pelea que tuvieron ayer con Juanito o en la tarea que hay que hacer para mañana… Simplemente viven y se entregan a cada nueva experiencia y la viven como un juego.

Es tiempo de renacer, de volver a ser un niño… Tiempo de vivir con alegría y darnos cuenta de que esta vida, este presente no es más que un camino que estamos transitando… Todo es pasajero… Nada es perdurable y ser conscientes de ello nos ayuda a desapegarnos de la temporalidad en que vivimos.

Se está produciendo el más bello nacimiento en nuestras vidas… El nacimiento de nuestro Ser Divino… Dejémosle nacer en paz y ayudémosle a crecer…
Recuerda que El Maestro Jesús nos invita a nacer de nuevo cuando le dice a Nicodemo: Si no naces de nuevo no entrarás en el reino de los Cielos… Y así será…

Amigos… Renazcamos juntos en esta Navidad… Demos vida a ese SER que habita en nosotros…No perdamos esta nueva oportunidad que nos regala hoy la vida…

¡Feliz Navidad!

Me® 

Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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