martes, 15 de febrero de 2011

Conserva tu armonía…



A menudo nos encontramos con personas o situaciones que intentan sacarnos de nuestro equilibrio. No les demos ese poder. Nosotros somos los únicos dueños de nuestra energía y debemos cuidarla y honrarla.

Cuando alguien quiera robar tu paz con provocaciones verbales o agresividad, el camino más corto sería enganchar en su juego y responderle de la misma manera. Pero si caminas por la senda espiritual es porque no permites que sea el ego quien comande tus acciones y le das esa responsabilidad a la esencia… pues desde el espíritu debes comprender que la otra persona no te está atacando a ti sino que a sus propios demonios internos que proyecta en ti.

Mantenernos en armonía es siempre un trabajo de voluntad porque debemos poner conciencia en lograrlo. Se dice que el Cielo no es gratis porque para ganarlo hay que trabajar en ello. El Cielo es ese estado de conciencia donde nada de lo que sucede externamente puede alterarte porque comprendes que es ajeno a ti…
Conquistar ese Cielo es una tarea común entre todos los seres humanos… Hay quienes llegan a él rápidamente así como otros se desvían del camino muchas veces retrasando su llegada y deteniendo su crecimiento espiritual.

Muchos –la mayoría– se altera por lo que sucede afuera. Ya sea que llueva o haga calor o el jefe está de mal humor o los niños peleen todo el tiempo dentro de la casa, o la vecina le diga malas palabras,  hacen que de eso dependan sus estados de ánimo… Ellos están viviendo a través del ego y ese señor no deja pasar una: siempre está en competencia, porque necesita demostrar cosas; busca los caminos más cortos para sobresalir; siempre quiere más y más porque vive en el paradigma de la cantidad y no de la calidad, y su vida es una constante búsqueda de nuevas maneras de consumir esa ansiedad que le carcome y eso lo vuelve muy vulnerable y también muy frustrado.

El aprendizaje terreno se hace a través del alma y por eso ponemos toda la intención en vivir desde dentro y no desde lo externo… pero se hace difícil porque en todo momento somos bombardeados desde afuera para sacarnos de nuestro centro. Son las pruebas de este aprendizaje.

Conservar la armonía no es reprimir la ira, el enojo o la frustración, es simplemente no llegar a sintonizar con esas bajas vibraciones por el solo hecho de que tú vibras en tonalidades más altas y todo lo que provenga desde abajo no serás capaz de verlo o apreciarlo porque tu mirada está puesta en lo alto.
Quienes intentan sacarte de tu centro no comprenderán tu accionar. Dirán que estás loco, o buscarán otros medios para fastidiarte, pero tú no estarás en capacidad de enganchar con esas energías porque solo puedes atraer a tu vida lo que vibre en sintonía contigo… Recuerda que “lo similar atrae lo similar”… y si mantienes tu mente ocupada con pensamientos puros y tu corazón repleto de sentimientos de amor, compasión y alegría todo lo que sea ajeno a esas altas frecuencias no tendrá el poder de alcanzarte…

Es así de simple…

Para proteger tu armonía y tu paz interior solo tienes que mantenerte sintonizado con tu corazón… desde allí brotan los más hermosos sentimientos… si vives desde la mente (ego) será muy fácil para ti sintonizar con las bajas frecuencias de cualquier provocación…

Ante palabras o gestos de discordia tú respira muy hondo… desconéctate de esa frecuencia repitiendo “mi mundo interior está lleno de amor y paz y nada que venga del exterior puede alterarlo…” y tú sigue creciendo… avanzando e iluminando…

Recuerda que el camino espiritual se hace desde el interior y mientras lo andas no dejes de reír, cantar y jugar…

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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