jueves, 11 de abril de 2013

Examen de desapego




Todo comenzó el jueves 21 de marzo cuando a las 13 horas salimos junto a mis hermanas y una prima rumbo hacia la costa… nos preparábamos para disfrutar de 10 días, con Semana Santa incluida, de descanso y playa como cuando éramos adolescentes. Para mi era casi un rito de despedida de ese lugar que por varios años fue como mi segundo –quizás primer– hogar, debido a que las numerosas actividades asumidas para este año no me permitirán los viajes constantes que he hecho todo el tiempo. Cada lunes viajaba a Santiago y esperaba anhelante que llegara el jueves para escaparme nuevamente a ser mecida entre las olas y las copas de los árboles…

Íbamos saliendo de Santiago cuando de pronto recuerdo que no llevaba llaves y pregunto si alguien más las lleva y nadie. Ninguna de las 4 mujeres llevaba llaves para abrir la casa, así que hubo que devolverse… y desapegarnos de algunas expectativas del viaje y aceptar que seríamos parte de la multitud de coches que migran hacia la costa los fines de semana… pero llegamos a Algarrobo a las 19 horas y bien.
La mañana del domingo me levanto a desayunar cuando el olor al pan tostado me despertó y es un lujo que no me doy ya que no compro pan, justamente para no comerlo, pero era el turno de cocina de mi hermana mayor que quiso agasajarnos con un desayuno tradicional… Estaba comiendo mi rica tostada con miel cuando siento algo duro y pensé que el pan traía una piedra… pero no.. era un pedazo de diente… el mismo diente que me había arreglado el mes anterior… Ante el asombro de mis hermanas solo dije: “Ufff, menos mal que debo desapegarme de un diente y no de un ojo”… y no hubo nada que me impidiera sonreír el resto del viaje.

Esa misma tarde fuimos a El Totoral a ver unas parcelas en venta y nos sentamos entre los árboles a comer una fruta… mis hermanas se durmieron escuchando el canto de los pájaros y yo saqué a macsito (mi Mac) para escribir un rato… luego llegó el auto a  buscarnos y nos paramos rápidamente para volver… y sin –o con– querer dejé mi pequeño bolso con mis documentos y tarjetas y algo de dinero, poco, pero necesario… Llegando a casa noté la falta y volvimos… pero no estaban ni siquiera nuestras pisadas…

Pasamos una semana desapegándonos de los resultados ya que nada salió como estaba previsto, pero nosotros estábamos con la firme decisión de pasarla bien así que nada pudo impedirlo.

El día viernes santo llegó mi confidente-amiga-hermana Sol y nos fuimos todos a almorzar al puerto y regresamos tarde. Nada más entrar vimos que la chapa de la puerta estaba rota y revisamos toda la casa. La única afectada fui yo ya que “los visitantes” se llevaron mi teléfono móvil, mi Mp3, mi grabadora de voz digital, mis pendrives y un disco duro externo que era mi mega almacén de imágenes con las que hago videos… eran ladrones cibernéticos…

Pasada la impresión inicial, concluimos que esta vivencia era un aprendizaje era para mi ya que fui la principal afectada…
Mi amiga Sol hizo de pepito grillo cuando dijo: “Esto le pasa a la Mer porque vive hablando de desapego y ahora la vida está probando que tan aprendida tiene esa lección” y creo que dio en el clavo… Hace años preparo mi tesis en desapego porque es una de mis tareas en esta vida y creo que llegó la hora de dar examen.

Sincrónicamente es justo en este año serpentino que me obliga a mudar la piel… y también me estoy mudando de casa ya que también me desapego de la idea de ser indispensable en la vida de los demás… Por años he vivido con mi padre creyéndome absolutamente necesaria, pero ya es hora de recuperar mi anhelada independencia…

Para muchos el desapego es un tema very complicado, pero yo lo llevo repasando desde muy pequeña y creo poder obtener mi maestría en esta vida. Tengo claro que solo estamos de paso en cada existencia. Soy una visitante más de esta 3D y de esta galaxia y mi titulación será cuando pueda vivir un total desap-ego y soltar este ego que me acompaña por tanto tiempo y que a ratos somos re amigos y trabajamos en conjunto, pero en otros momentos nos peleamos a muerte porque yo quiero una cosa y mi ego otra… pero es mi compañero y por eso lo respeto. Lo que pasa es que él a mi me irrespeta mucho…

Pero ya arregle mi diente –quedó mejor que antes– y mi ánimo está listo para esta nueva experiencia…
Me hace ilusión recuperar mi tiempo y espacio… Creo que es un tiempo para encontrarme a solas con mi ego y decirle que ya va siendo hora de separarnos… se que no lo tomará a bien, pero se acostumbrará y mientras tanto yo seguiré estudiando y preparando mi examen final de desapego.

Hasta pronto mis amigos lectores... les seguiré escribiendo desde mi recién estrenado hogar...

Los quiero...

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta como cuentas tu historia, parece que las estuviera viendo.
Que bueno que puedas aprender a vivir tu desapego porque es algo bien dificil de practicar.
Animo Mercita, tú puedes y lo lograrás.
Besistos

Marce

Anónimo dijo...

GRACIAS por tu cariño y tus mensajes vivenciar el DESAPAGO es una tarea dificil pero no imposible,es una filosofia de vida que debemos de aprender todos los dias de nuestro EXISTIR,para que nuestra alma crezca en la LUZ DIVINA NAMASTE

Fran Ruiz-Tagle dijo...

Me gustó mucho leer tu vivencia en el viaje. He pasado algunas veces por esos "porblemas" como que me robaran mi celular y lo único que dije fue algo como "bueno, filo, al menos no nos amenazaron con un cuchillo o nos hicieron algo peor por un pedazo de metal y plástico" y la verdad es que cuando dejas ir ciertas cosas materiales sin darle mayor importancia sientes un alivio en tu mochila, se aliviana de lo que no es realmente importante y te deja espacio para que puedas meter dentro "cosas" que de verdad te sirven. Bonita reflexión...
Saludos!

Eva dijo...

Buenos días! Acabo de leer tu espacio, en esta mañana espléndida de domingo de abril y de primavera, sobre el desapego, y te doy las gracias por tu relato, que me viene a confirmar, que yo también estoy en ese proceso de desapego, del que tanto cuesta a veces desapegarse, pero del que estoy totalmente convencida es necesario hacerlo, desprenderse de todas esas cosas superfluas de las cuales nos hicimos dependientes un día y que para nada son necesarias en nuestra vida, reconocer que nos están coartando nuestra libertad, que nos atan al sufrimiento y a lo efímero, es parte importante de nuestro aprendizaje en la Tierra, o de aquí en la 3D, como tu bien has dicho. Y también lo es el desapego a las relaciones que no nos dejan fluir el alma, a las emociones, que nosotros en nuestro afán de sentirnos acompañados y protegidos, nos hemos creído indispensables para vivir, nada más lejos de la realidad. Soltemos amarras y vivamos libres en amor, es todo lo que necesitamos para ser felices.
Muchas gracias por compartir tus experiencias.

Mer Vivar dijo...

Anónimos, gracias por sus palabras... y a todos nos toca vivir, en mayor o menor medida, el desapego...

y Anónimo2 tienes razón, vivir desapegados es toda un filosofía de vida...

Un abrazo a ambos...

Mer Vivar dijo...

Hola Fran, también hice esa reflexión. Al menos no tuve que pasar por una traumática experiencia... y creo que la vida me quiere desconectada y por eso aún no repongo el celular y en mis paseos medito y ya no voy con mp3...
Desconectarme para conectarme... eso es...

Un abrazo y gracias por comentar y compartir...

Mer Vivar dijo...

Eva, gracias por tus palabras y ya vamos soltando las amarras para poder ser libres y avanzar... es un proceso difícil, pero necesario... y tienes razón que de pronto nos apegamos a tantas cosas como los horarios, las ideas, las personas... y llegó la hora de desapegarnos...

Acá es una fría mañana otoñal... pero en el calor del hogar...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Bella reflexión. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Me encanta como relatas tus historias y tu buen humor a pesar de todo!!!!

Anónimo dijo...

Soy angélica,te mando un abraso!!!gracias.....

chispadevida dijo...

feliz desap-ego amiga,un bello relato yo vivo en casa de mi mama con mi hijo de 11 años y habeces mi hija de 24(cuando se queda sin trabajo y no puede pagar un alquiler)yo hace 4 años que estoy en paro pero despues de tanto tiempo no se si algun dia cuando encuentre uno seré capaz de dejar a mi mama sola, bueno cuando llegue ese momento ya vere, gracias, Namaste

Anónimo dijo...

Querida Mer, adoro tu blog y quiero preguntarte por esa bella música que tienes ¿me podrías decir como se llama? Me encanta esa melodía y me trae muchos recuerdos.
Gracias Mercita por tu generosidad y por tanta luz.

Carla

reduccion mamaria dijo...

Me encanta como cuentas tu historia, parece que las estuviera viendo...se nota que cada una de las palabras te salen del alma... a mi tb me encanta la escritura y la poesia y en mis
ratos libres me gusta recorrer blogs en busca de talento y el tuyo me ha maravillado
felicitacionees
saludos

Mer Vivar dijo...

Anónimo y Angélica, agradezco cada una de sus palabras y es mando un gran abrazo entre el vapor de un delicioso chocolate caliente...

Gracias por participar de este blog

Mer Vivar dijo...

Chispa de vida, no todos debemos desapegarnos de la misma manera. Tal vez tú debes seguir al lado de tu madre y si yo no tuviera tantos hermanos tampoco me voy del lado de mi padre... son procesos necesarios que cada uno debe vivir. Yo se que en este momento debo tener un espacio propio, pero que pasará mañana no se... Vivo el presente...

Un abrazo mi querida...

Mer Vivar dijo...

Carla ¿te refieres al Mp3 del café?
No se como se llama el tema, solo se que es del grupo Inti-illimani y Gheorghe Zamfir... a mi también me trae muchos, muchos recuerdos... incontables e inconfesables...

Besos...

Mer Vivar dijo...

Reducción Mamaria, gracias por tus palabras...
Hace mucho que dejé de preocuparme por como escribo y dejo que todo fluya desde adentro... y al parecer resulta...

Abrazos y muchos cariños...

Anónimo dijo...

Gracias, muchas gracias Mer, encontre la música, se llama urpi perú y me encanta.

Te dejo un abrazo y es todo un honor comunicarme con una verdadera maestra de luz como tú.

Gracias
Carla

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