domingo, 17 de febrero de 2013

Pausa...



 A todos nos ha pasado más de alguna vez que desearíamos tener un botón de pausa para apretar y quedarnos ahí… en suspenso… o quizás tan solo bajar el ritmo de los acontecimientos.

El ambiente está tan cargado de partículas luminosas que no estoy lista para recibir toda esa carga energética y me siento montada en una montaña rusa… ahí subiendo y bajando mientras mi cuerpo y mi alma a ratos se divorcian porque no hay consenso. Hasta el clima está raro… de pronto sol, luego una efímera lluvia, más tarde viento y luego calor… y así voy yo entre soles, nubes, vientos y lluvia interiores.
Mi pensamiento huye del presente y se ancla en el pasado o en el futuro. Está todo muy mezclado y me avisa que debo sanar algunas cosas…

Me escapé a la playa y no sirvió de mucho porque a los pocos días la casa de llenó de familiares y amigos. Generalmente me escabullo hasta la costa entre marzo y diciembre porque en los meses restantes esto se vuelve una sureña imitación de Las Vegas con casino, luces y todo… y yo solo quiero paz…

Ah…. Ya se lo que me dirían mis amigos Rocío y Pablo: la paz está dentro de nosotros, no afuera… y lo se… por eso me iré esta semana a bucear dentro de mi.
En medio de este caos, de tanta irregularidad interna siento que mis ángeles y maestros me tienden la mano y me llega una invitación para ir al Valle a hacer un Vipassana y  para allá salgo porque necesito calibrar este desorden alejándome de bajas vibraciones y perdiendo un poco la conexión con el afuera para permanecer conectada con lo real…

Necesito aclararme porque esta transición me tiene con un pie en lo viejo y el otro en lo nuevo… mis pies también divorciados el uno del otro y yo solo quiero paz…

Me tomaré una semana, tan solo 7 días aunque quisiera que fuesen 90… pero ya será… Necesito que mi cuerpo y mi alma se reconcilien y que mis dos pies permanezcan anclados en el presente junto con mi mente.

Allá voy mi mundo interior… tengo muchas ganas de abrazarte…

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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