jueves, 14 de junio de 2012

La Danza de mi vida



Siento que mi vida es una danza… a veces muy movida, otras serena, hasta en ocasiones mi baile me mantiene en total quietud… pero nunca dejo de danzar. No puedo estar por mucho tiempo en un mismo lugar y es que fuerzas invisibles movilizan mis pies y me desplazo entre rondas, valses, minués, rock y ritmos inventados por mi…

Esta danza me permite conocer distintos escenarios, gentes, lugares, y sobre todo el alma de las personas… Sin siquiera observarlas descubro su danza personal… Adivino los pasos que darán y percibo los que ya han dado…

Aprendí a bailar entre las tareas cotidianas porque solo así podía soportar el ritmo y la presión del trabajo… Mi baile me relaja… me lleva a otros mundos y allí me encuentro con otros danzarines que, como yo, buscan conectarse con el alma.

Mi baile no es siempre alegre y cadencioso… a ratos es triste. Bailo entre lágrimas y me deslizo torpemente en des-armónicos pasos, pero es mi propia danza… No intento imitar los pasos de quienes creen bailar mejor o los que ganaron concursos de baile…

De pronto me escabullo en rápidos compases hacia delante, y al rato vuelvo atrás… me dejo guiar por mi alma que muchas veces me pide retroceder… ya lo dije, es mi baile.

Todos los días son apropiados para bailar… aunque llueva, o el sol esté quemando igual hago mis piruetas sin importar quien esté mirando…

Mi baile es siempre purificador porque saca de mi energías nocivas… de pronto en algún giro descubro que las cosas y las personas tienen demasiadas vueltas y sigo avanzando… no me enrosco en las vueltas de otros… y si lo hago, me libero rápidamente… Es mi baile.

Mi baile es creativo porque entre piruetas y brincos algo siempre se está gestando y al tiempo lo veré aparecer.

Mi danza es pacificadora porque en cada giro va aligerando la carga de enojos, rabias y rencores… Mi danza me libera ya que no me permite vivir en una cárcel de pasiones… Voy soltando al aire como si fuesen velos y muy pronto quedo liberada de emociones que nada aportan en mi vida…

Puedo danzar en el metro, en mi casa, en la calle… Puedo danzar sola, con amigos, con mis canes, con la brisa, con el bosque… Con la Luna, las estrellas… Con amaneceres y soles…

Mi coreógrafo es mi espíritu… él me guía en todo momento sin darme tiempo a pensar… Solo me dejo llevar. Creo que si me detengo a razonar cada paso que doy no avanzaría ni un centímetro… y es que la mente es un obstáculo para quienes gustamos de bailar… La danza de la vida se nutre de amor, de esperanzas, de alegrías y belleza. No le importa si baila bien o mal, o si la pueden criticar… es mi danza…

Todos llevamos un bailarín dentro… es nuestro ser maravilloso a quien el ego mantiene adormilado… El ego quiere ser el protagonista y no soporta verte salir al escenario llevándose todos los aplausos que quiere sean para él.

Pero estás aquí para despertar a tu danzarín. Para hacer de tu vida una ronda o regetonear en el estilo que prefieras…

Los días se pasan mejor entre cabriolas y saltos. Toda la vida es un baile donde el ego no participa porque él vive preocupado de no hacer el ridículo… y cuando el alma se expresa solo quiere ser feliz… y si eso provoca sonrisas o carcajadas en los demás mi danza cobra más sentido.

Y ahora debo dejarlos porque mis pies me llevan... voy a seguir bailando…

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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