jueves, 26 de abril de 2012

Expectativas...




Una de las razones por las que más sufrimos los seres humanos es por crearnos expectativas acerca de todo…

Tener expectativas es crear una ilusión acerca de algo, alguien o nosotros mismos.
Desde la infancia primaria empieza nuestra mente a crearlas con frases como “cuando seas grande”, “cuando entres al colegio”, “cuando aprendas a leer”, “cuando te enamores”, “cuando salgas del colegio”, cuando te cases”, “cuando tengas tu negocio”, “cuando te jubiles… etc… y así se nos va pasando la vida. Siempre expectantes de algo o alguien…

Difícil vivir sin expectativas… sería quitarnos las esperanzas de eso, dejar de ilusionarnos con lo otro, no tener ambición de aquello… y dejar de vivir en tiempos lejanos para quedarnos aquí, en el instante presente…

De pronto nuestras grandes decepciones son a causa de que las personas no cumplen con las expectativas que tú tenías de ellas y no somos capaces de darnos cuenta de que no es la persona la que nos ha defraudado sino que somos nosotros mismos. Lo mismo pasan con lugares a los que viajamos y al llegar quedamos decepcionados y decimos “no es lo que yo esperaba”… y ese es el tema ¿Por qué esperar? ¿No sería más simple y bello entregarnos con confianza a todo lo que la vida nos regala?

Ser maduros es aceptar que los demás tienen conceptos de vida diferentes, una formación valórica heredada de sus familias que no es la tuya, y aunque lo fuese… Cada ser viene a vivir su propio proceso… Detenerse en esperar cosas de los demás es estancar la propia evolución, sufrir por cosas que nada aportan al crecimiento y sobre todo perder un tiempo precioso.

La vieja idea de que debemos complacer a los demás, hace que los otros también se formen expectativas acerca de nosotros y así muchas veces somos nosotros quienes decepcionamos al resto simplemente porque esperaban que dijésemos o actuásemos de una determinada manera. Todos hemos sido “descartados” por alguna amistad o grupo social por no llenar las expectativas de ellos…

Me pasa continuamente que la gente se hace ideas de que por moverme en el mundo espiritual no puedo ser tan espontánea y alegre… que debería mirar con ojos lánguidos, vestir alguna túnica y llevar un japa mala en la mano… y tantas cosas que son estereotipos de grupos religiosos más que de espiritualidad… y hay muchos que todavía creen que la espiritualidad es un uniforme que debemos llevar, cuando sería justamente lo contrario.

Quizás una de las cosas que debemos soltar en este Otoño sean las expectativas… dejar de esperar cosas de los demás, de la vida e incluso de uno mismo. Viviremos más libres, más ligeros sin tener un boceto de lo que la vida me traerá…

Y recuerda que no es lo mismo tener expectativas de algo que soñar con algo que podemos llegar a concretar.

Los sueños vienen impregnados de la magia que nosotros les ponemos para volverlos realidad…
Las expectativas es ponerle límites a esos sueños…

Así que desde ahora les deseo un mundo libre de expectativas y lleno de sueños…

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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