miércoles, 16 de abril de 2008

Entra a la Vida


La vida, en sí, es un problema. Los problemas de todos los días son su vitalidad y su reto.
Ahí se trazan la trayectoria, la definición y la victoria, porque siempre habrá problemas y conflictos... Siempre un destino inevitable y una parte que el hombre deber ser consciente de manejar. Siempre un acierto que nos realice y un error que nos haga fracasar. Conjugar todo eso no es fácil...

Los caminos cambian, el dolor desgasta.

Vivir es batallar o rendirse. Sólo las armas religiosas, morales y espirituales, unidas al manejo de voluntad y esfuerzo, hacen que la raíz no se ablande y la cosecha no se seque.
Lo que importa es la actitud mental junto a la vida. Hay vidas llenas de dolor que no lucen amargas, y vidas llenas de ventaja que lucen desabridas.

Aunque muchos duden, confía en ti mismo.

Ponle rienda a tus pasiones y paciencia a tus logros. Ponle calma a tus reflexiones y fuerza a tus acciones. Ponle peso a tu balanza y poder nivelador a sus agujas.
Ten alerta el pensamiento y en guardia la voluntad. No hagas dominadora tu fantasía, ni inconsciente tu realidad.

No te sientas vencido, y nunca triunfador del todo. Siempre habrá huecos en tu vida, porque ésta no llega nunca a su total plenitud.
No ataques las corrientes que nazcan en tu corazón. Por pequeñas que parezcan, si les vas ahondando el cauce, puede llegar el dia en que se conviertan en potentes manantiales.

Supera a los que puedas, mejora a los que te rodean y no margines a nadie.

No lleves la vida como un libro de entretenimiento y frivolidades, sino como un libro para aprender a meditar.
No vivas evadiendo tu cuota de servicio y de responsabilidad.
Todos tenemos culpa y todos tenemos parte en el desastre.

No des tanto tiempo a las disculpas. Mejor busca las causas, elabora la rectificación y toma nuevas decisiones.
No sientas la vida como el palpitar de un dolor, sino como el renacer diario de tu corazón.

Lo que no puede faltar en ninguna vida es el amor, porque es lo único que la hace visible, es lo único que fija posturas, define posiciones, achica el sacrificio y deja un sedimento que suaviza, afianza, perfuma y sostiene.
No te pasees por el mundo:

¡Entra a la vida!

Pero no rondes por su periferia... ¡métete en su corazón! 

Zenaida de Argamasilla

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