viernes, 14 de noviembre de 2008

Osar...



Se imaginan que pasaría si cada vez que nos vemos enfrentados a una de esas experiencias que llamamos fracaso nuestra reacción fuera: ¡Pues qué bien, otra vez la vida me está regalando una oportunidad de cambio, para poder crecer… ¡Bienvenido sea!
Creo que el sufrimiento no existiría… Nuestra visión optimista de la vida nos llevaría a buscar alegremente otros caminos y no quedarnos estancados en el dolor.

La base de todo sufrimiento es la resistencia al cambio. Sufrimos porque no somos capaces de abandonar una relación que ya murió y nos quedamos pegados, al lado de alguien que quizás también sufre porque la vida ya no es hermosa a nuestro lado… Sufrimos porque no tenemos el valor y la honestidad de dejar ese trabajo que ya no nos hace felices por temor perder prestaciones y el prestigio que hemos alcanzado…

El tema principal también es que nuestros valores estás trastocados. Pensamos que lo único valioso son las cosas materiales que poseemos y por eso nos quedamos pegados a un matrimonio por temor a perder el status social que este nos ofrece o por miedo a adentrarnos en la experiencia laboral. Lo mismo hacemos con un trabajo que nos aporta ciertas regalías, a pesar de que el ambiente es insufrible. Elegimos el valor de la apariencia y así nos hacemos esclavos de muchos sufrimientos.

Sería tan fácil soltar… ser libre… atreverse a entregarnos a la experiencia que la vida nos está ofreciendo.

Los cambios siempre son buenos y muy refrescantes… nos inyectan energías nuevas, nos mantienen despiertos y entusiasmados… la rutina nos adormila y todo vuelva a empezar…

Quiero invitarte a osar… Atrévete a hacer algo distinto… a iniciar algo que nadie hizo nunca… a caminar por senderos inexplorados y sobre todo a vivir desde el alma y no desde la razón… Te sorprenderás descubriendo que vuelves a ser tú mismo/a… que te reencuentres con tu verdadero SER.

Bienvenido al mundo de los osados.

Me® 
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