viernes, 13 de noviembre de 2009

Il dolce far niente




Siempre me ha gustado esa frase tana que representa el placer del relajo total. De hecho su traducción literal es: El dulce hacer nada.
Nosotros perdimos la capacidad de descansar entregados al placer de no hacer nada y ese no hacer implica hacer nada, pero nada de nada, incluso dejar de pensar en cosas que haremos después.

Nuestra formación en todas las áreas, nos impulsa desde pequeños al hacer… y no se que edad tenía yo, unos 3 ó 4 años calculo, porque a lo 5 ya iba al colegio, cuando mi abuela me pasaba el plumero diciéndome: “para que hagas algo productivo”… y esa es la fuerza de esta sociedad “convertirnos en seres productivos” y es tan mal mirado el relajo que incluso las vacaciones son usadas para ponernos al día en los más diversos temas, como hacer esos tramites o visitas pendientes, leer los libros que tenemos acumulados en la mesita de noche, ordenar el closet, remodelar la casa, etc.

Nuestra naturaleza esencial se impulsa al no hacer porque sabe que ha venido a ser y estar, pero no a hacer, menos a tener… como en el concepto filosófico taoísta del Wu wei, en donde wu significa nada y wei hacer; y habla de no esforzarse en el hacer, sino que permitir el fluir de los acontecimientos… pero al ego le encanta todo lo que sea hacer, producir, obtener porque eso le trae reconocimiento, prestigio, fama, dinero, y la ilusión de seguridad.

A pesar de lo que la mayoría cree, cuesta mucho “no hacer” porque parece que estamos programados para estar siempre haciendo o pensando en hacer algo. Si estamos en la cola del banco aprovechamos de hacer algunas llamadas o anotaciones en la agenda. He sabido de algunas personas que revisan sus correos en la mañana mientras están sentados en el baño… Los días libres se usan para ir a la peluquería, hacer compras, invitar amigos a la casa y… ya no queda espacio para el disfrute.

Me crie entre una madre Virgo, una abuela Luna capricorniana y mi propia capri-luna en donde el “deber” y “cumplir” eran lo primero… me ha costado mucho aprender este dulce no hacer nada… sobre todo eliminar la culpa por tumbarme en el patio de la casa solo a escuchar la serenata que me brindan los pajaritos y sentir el aroma de la lavanda y el jazmín… pero ahora no puedo vivir sin hacerme un espacio cada día para no hacer. En el invierno me quedo en la terraza solo mirando la lluvia, sintiéndola… y nada me hace más feliz… y pueden pasar largos minutos sin que yo pueda escapar del hechizo de la lluvia, como cuando era niña y mi abuela me metía a la cama para que no me escapara a ser una con la lluvia…

Cuesta, cuesta mucho entregarse a ser y dejar que todo fluya. Eso equivale a soltar el control de nuestras vidas y el ego controla a través del control.
Disfrutar cada instante presente es la mejor meditación que podemos hacer:

Les dejo la invitación a todos mis amables lectores para que se entreguen solo unos minutos al día al dolce far niente. Serán los minutos más productivos de sus vidas.

Recuerden que el Universo nos ama y nos contiene…

Me® 

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Tendiendo Puentes…



Desde hace un tiempo estoy dedicada a la construcción de puentes…
Son puentes energéticos ya que todos ustedes saben que yo de ingeniería nada se…
Lo que empezó como un entretenimiento para mis tardes de ocio se ha convertido en una labor cada vez más placentera.

He tendido puentes bien cortitos, de tu casa hasta la mía… y otros enormes… que alcanzan los cielos y llegan a las profundidades de la Tierra, abarcando todo el planeta y más…

Son puentes de conexión entre tu alma y la mía… entre montañas y mares… entre el Cielo y la Tierra…

Mis puentes están construidos con letras: pensamientos, palabras, recuerdos, añoranzas, deseos y sentimientos que voy derramando en cada una de estas construcciones.

Estos puentes son mis notas queridos lectores que, inspirada y ayudada por esa energía maravillosa que me envían ustedes al leerme, elaboro cada día.

Con cada puente que tiendo siento que estoy conversando, con miles de lectores, de diferentes edades, nacionalidades y en diferentes idiomas y así vamos de tertulia en tertulia entre nota y nota…

Aunque no nos conozcamos, siento que nuestras almas se reconocen, que hemos viajado mucho tiempo, muchas vidas juntos. Y por eso vibro con cada palabra que van tecleando mis dedos, porque son apretones de mano y mientras voy hilando frases voy abrazando a cada uno de mis lectores.
Y a medida se va formando la nota me siento apapachada por todos ustedes…

Siento que tus ojos me consienten al leerme y que las sonrisas que pueda provocar son una caricia para mi alma…
Realmente no es un don poder escribir, el verdadero don está en que tú me leas querido lector… eso si que es un regalo y mi corazón te devuelve un mar de gratitud…

Es emocionante esto de crear puentes entre tu alma y la mía… Saber que estamos conectados a través de palabras que no son solo letras, son sentimientos y deseos de entregarte justo lo que estés necesitando en tu vida para tener una sonrisa o tararear una canción…

La verdad es que este blog nació como un puente entre tú y tu interior… Mi deseo era que pudieras aquietarte para escuchar a tu alma y así poder sanarla… No pensaba tener yo una comunicación directa con cada lector… Pero agradezco que se haya dado de esta manera. Me honra saber que me leen y mucho más que se comuniquen…

Este puente no se cortará fácilmente ya que el “material” con que se construye se llama amor… amor por todas las personas… Amor a la humanidad…

Hasta pronto amigos lectores…

Yo sigo tendiendo este hermoso puente…

Mer

martes, 3 de noviembre de 2009

Deudas naturales


Por todo lo que tomamos de la naturaleza:  el aire, el agua, el calor, los rayos del sol, etc..., contraemos una deuda hacia ella.  Y como no podemos pagar esta deuda con dinero, debemos pagarla con nuestro amor, nuestro reconocimiento, nuestro respeto, y nuestra voluntad de estudiar todo lo que ha escrito en su gran libro.  Después le pagaremos también haciendo el bien a todas las criaturas:  dándoles nuestro calor, nuestra luz.  Es así como podemos pagar a la naturaleza.
 

No estamos obligados a devolver el aire que hemos respirado en forma de aire, ni el agua que hemos bebido en forma de agua.  ¿Qué haríamos para fabricar el agua o el aire, el calor y la luz del sol?... Hemos recibido nuestro cuerpo de la tierra y un día se lo devolveremos, imposible hacerlo de otra manera;  pero mientras tanto, mientras vivamos, conservemos nuestro cuerpo, no se nos pide que lo demos.  Pero lo que podemos dar son nuestras emanaciones luminosas, porque el hombre ha sido creado en los talleres del Señor para irradiar, para brillar, para enviar rayos por todo el universo.  Ha recibido una quintaesenccia de luz que puede ampliar, vivificar y enviar al espacio sin cesar, pero a condición de haberse ejercitado, de lo contrario sólo dará tinieblas.
 
En el plano físico estamos limitados, pero en el plano espiritual nuestras posibilidades son infinitas y podemos devolver centuplicado todo lo que se nos ha dado.


Omraam Mikhaël Aïvanhov 

Me®

Cosistas*



Los seres humanos hemos olvidado nuestra dignidad nuestro verdadero valor. 

Para sentirnos valiosos ante los demás nos rodeamos de objetos validados por la sociedad y nos sentimos importantes porque viajamos en un coche ultimo modelo o porque compramos en tiendas especiales, cosas de marcas especiales y que usan personas especiales, que saben y hablan de cosas especiales, que comen cosas especiales y frecuentan lugares especiales.

Estamos tan ocupados en coleccionar cosas que luego exhibiremos ante los demás porque nos sentimos pequeñitos, insignificantes… Algunos coleccionan objetos antiguos como estampillas, monedas, libros. Otros coleccionan carros para pasearse con los amigos, las mujeres coleccionan ropas y maquillajes, los niños coleccionan juguetes, los intelectuales coleccionan conocimientos, los materialistas riquezas, los románticos poemas y canciones, los filósofos ideas… -Y yo no me quedo fuera porque  colecciono caracolas y piedras-  y así vamos todos por la vida coleccionando objetos cuando en realidad lo único que deberíamos hacer es coleccionar experiencias porque a eso hemos venido y se llama “vivir”.

Llegará el momento en que tengamos que partir y nuestras colecciones quedarán ahí a merced de la vida, mientras nosotros habremos perdido una energía y un tiempo preciosos negándonos la oportunidad de experimentar lo maravillosa que es la vida por estar tan ocupados reuniendo objetos.

Nuestra mente también se empeña en coleccionar recuerdos, memorias de tiempos perdidos  y muchas veces llenamos nuestro cerebro de cosas inservibles… Tenemos la cabeza llena de conocimientos que creemos que alguna vez vamos a necesitar y por eso no los desechamos así como los cajones del garaje atiborrado de objetos de desuso que no soltamos porque pensamos que en algún momento podemos requerir de ellos...

Para dejar de ser cosistas* tenemos que volvernos libres… Libres de la opinión de los demás… libres de esos prejuicios que también hemos coleccionado y sobre todo amarnos a nosotros porque si nos llenamos de amor no necesitaremos objetos, ni recuerdos, ni conocimientos para validarnos sino que seremos conscientes de que somos seres valiosos por el solo hecho de existir y habernos encarnado en este planeta para vivenciar esta gran aventura que es aprender…

Somos creaturas divinas y ese es nuestro gran valor.

*cosistas: coleccionistas de cosas.

Me®

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Lo que no me gusta de ti...



Cuantas veces nos hemos sentido orgullosos porque fuimos capaces de decirle al otro todo lo que no nos gusta de él. O también vivimos juzgando a algunas personas porque tienen ese u otro defecto que tanto nos molesta…

Lamento decirte que el otro solo actúa de espejo y lo que estás viendo en él y tanto te molesta, está dentro de ti.

Si estoy vibrando en odio y resentimiento se abrirá mi percepción hacia esas situaciones y me encontraré con personas que vibren en la misma tonalidad. Lo mismo si vibras en celos u obsesiones y también si vibras en compasión y nobleza.

Nuestra percepción solo es capaz de percibir aquello que conoce… Si no conoces la bondad difícilmente la verás… y si poco sabes de egoismo, tampoco serás capaz de verlo en los demás.

Los demás solo reflejan lo que nosotros llevamos dentro y por eso es muy facil conocer a una persona solamente escuchándola quejarse de los otros… ¿No lo crees?  Observate… pon atención a tus reclamos sobre otros y descubrirás que eso que te molesta de otras personas lo llevas tú dentro de ti y quizás no te atreves a mostrarlo – o sientes envidia – de que el otro si se atreva a hacerlo.
Por eso, cuando te descubras diciendo: “No me gusta de fulanito que…” reflexiona acerca del porque te molesta esa actitud en el otro. Tal vez llevas eso muy escondido dentro de tu ser y lo mantienes en secreto y te exaspera que otro sea capaz de revelar “tu” secreto…

Hay que hacer el esfuerzo de no poner la crítica afuera y ser capaces de encontrar lo que nos molesta del otro, dentro de nosotros mismos y desde ahí trabajar esos aspectos de nosotros. Si seguimos poniendo la atención en el afuera y no tenemos el valor de volcar la mirada hacia nosotros mismos nuestro crecimiento será nulo y no podemos avanzar en el camino de la evolución.

No importa como fue que llegamos en este planeta, quienes son nuestros padre, la educación que tenemos, la posición social y económica… todos hemos venido con un solo objetivo: evolucionar y si no ponemos nuestra atención en las cosas trascendentes, volveremos a la fuente sin haber ascendido ni un solo grado…

Si estás leyendo esta nota es porque vibras en la búsqueda y por eso el Universo hace llegar esto hasta ti… por eso te pido que no pierdas esta oportunidad de evolucionar y te concentres en sanar aspectos de ti mismo que eres incapaz de mirar y ves reflejados en el otro… nadie dijo que era facil… pero es posible si quieres avanzar en este largo camino a casa…

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

Déjanos tu huella...