sábado, 10 de octubre de 2009

Empieza a celebrar...



Todo el mundo está sufriendo tanto que necesita encontrar una razón cualquiera para explicarse a sí mismo el porqué de su sufrimiento. Y la sociedad te ha dado una buena estrategia: juzga.

Primero, naturalmente, te juzgas a ti mismo en todo. No hay hombre perfecto y no lo puede haber —la perfección no existe—, así que juzgar es muy fácil. Eres imperfecto, por tanto hay cosas que lo demuestran. Y entonces te enfadas, te enfadas contigo y con el mundo entero. ¿Por qué no soy perfecto? Y entonces miras con una única idea: buscar en los demás las imperfecciones.

Y entonces quieres abrir tu corazón, naturalmente, pues a menos que abras tu corazón no puede haber celebración en tu vida, ésta estará casi muerta. Pero no puedes hacerlo directamente. Tienes que arrancar tus condicionamientos de raíz.

Así pues, la primera cosa es dejar de juzgarse uno mismo.

En lugar de juzgarte, empieza a celebrarte con todas tus imperfecciones, tus fragilidades, errores, fallas. No te exijas ser perfecto. Eso es simplemente pedir lo imposible, y luego te sentirás frustrado.

Después de todo, eres un ser humano.

Osho

Me®

jueves, 8 de octubre de 2009

Ignorancia…



Tantas veces que nos han dicho y hemos llamado ignorantes a otros sin ser conscientes que en este mundo somos todos ignorantes.

Nos movemos en una sociedad donde la humildad está mal vista y para reconocerse ignorantes hay que poseer una buena dosis de sencillez y otra altísima dosis de sentido común. Porque no puedes saberlo todo en la vida.

Todos ignoramos algo en esta vida y es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos… Atribuirse el don del conocimiento es la mayor ignorancia. Porque conocer de Astronomía, Ciencias, Letras, Geografía, Anatomía, Arte, Psicología, Física, (solo por nombrar algunos conocimientos) sería una genialidad… y todos conocemos la torpeza de algunos conocidísimos genios que no eran capaces de abrocharse el cinturón o anudarse los zapatos pero que estaban enterados de la forma, composición, tamaños y velocidad de cada planeta…

El Sabio es quien acepta que hay todavía un Universo por descubrir y no basa su sabiduría en cuanto conoce sino en cuanto ha vivenciado…

Me he declarado ignorante en muchas oportunidades, ante el estupor de algunos… Una vez un alumno de astrología me preguntó: Si existe la Astrología en Marte ¿Cómo perciben la energía de la Tierra los Marcianos? y le respondí: “No lo sé”… En ese curso estaba también un profesor de mates que en la hora del Break me dijo: Un Maestro jamás debe decir a sus alumnos que no sabe algo. No puedes quedar como ignorante frente a tus alumnos” - Pero es que no puedo saberlo todo en la vida, le rebatí… y él solo reafirmó su creencia de que yo soy una ignorante…

Ese incidente me sirvió para comprender porque las personas van por la vida mostrándose sabedoras de muchas cosas sin serlo.
Siempre digo que mi inglés es precario y una vez viajé con unas amigas en que todas –menos yo– afirmaban dominar el inglés y la realidad es que si, hicieron cursos y recibieron el diploma de conocedoras del inglés, pero en la practica fui yo quien tuvo que salvar situaciones en restoranes y hoteles…

¿Por qué cuesta tanto decir “no se”? Si la realidad es que no podemos poseer todos los conocimientos. Por eso existen los médicos, profesores, abogados, policías, albañiles, bomberos, arquitectos, etc. Porque hay personas que profesionalizan sus habilidades para entregarnos su saber cuando necesitemos de ellos. Sería maravilloso que pudiéramos saberlo todo, pero en este nivel de conciencia se hace imposible, cuando nos desarrollemos más quizás…

Es Sabio quien conoce cuanto ignora y necio es quien cree saberlo todo” dijo alguien y es tan cierto…
Cuantas personas van por la vida de predicadores enseñándole a los demás como comportarse y demostrando sus conocimientos sin ser para nada conscientes de cuanto les queda por aprender. Y el ego (mente) salta de gusto porque los tiene convencidos de que solo a través de él pueden aprender almacenando conocimientos que de verdad no sirven de mucho a la hora de crecer y evolucionar.

Por eso mis amables lectores, no tengan miedo de parecer ignorantes a los ojos de los demás… todos los somos en alguna medida. Lo importante es saber de esos temas que nos apasionan, de lo que nos hace feliz… Así que no importa que seas un biblioteca viviente de rock latino porque vibras con esa música y te pone el vello de punta escucharla, pero que no seas capaz de cambiar la llave del baño cuando se rompe… No pasa nada, no hay acabo de mundo por eso… simplemente llamas al fontanero y punto… Tú sigue vibrando con la música de Soda…

… y yo sigo acá con mis cosas porque aunque no entiendo nada de números y me cuesta sacar cuentas al pagar en el supermercado –en lo macro y en lo micro– aquí sigo con mis almacigueras de albahaca y tomillo, que es lo que me gusta…

Un abrazo sabio para cada uno de ustedes de parte de esta ignorante…

Me® 

martes, 6 de octubre de 2009

Acumular...


He aquí una historia que un Maestro contaba a sus discípulos para mostrarles lo dañoso que un simple e insignificante apego puede resultar para quienes han llegado a ser ricos en dones espirituales.
En cierta ocasión, un aldeano, montado en su asno, pasaba por delante de una cueva que había en la montaña, en el preciso momento en que la cueva, por arte de magia, y como ocurría muy raras veces, se abría para que entrara en ella quien quisiera enriquecerse con sus tesoros. El hombre se introdujo en la cueva y se encontró ante verdaderas montañas de joyas y piedras preciosas con las que se apresuró a llenar las alforjas de su asno, porque sabía que, según la leyenda, la cueva sólo permanecería abierta durante unos breves instantes, de modo que había que darse prisa para hacerse con el tesoro.
Una vez cargado el asno, el hombre salió de allí felicitándose por su buena suerte; pero, de pronto, recordó que se había dejado el bastón en la cueva. Entonces volvió sobre sus pasos y se introdujo otra vez en la cueva. Pero había llegado el momento en que la cueva debía cerrarse de nuevo, con lo que el hombre desapareció en su interior y nunca más se le volvió a ver.
Después de esperar su regreso durante casi dos años, los habitantes de la aldea vendieron el tesoro que habían encontrado a lomos del asno, convirtiéndose en los auténticos beneficiarios de la buena suerte del infortunado aldeano.


Cuando el gorrión hace su nido en el bosque, no ocupa más que una rama. Cuando el ciervo apaga su sed en el río, no bebe más que lo que le cabe en la panza. Nosotros acumulamos cosas porque tenemos el corazón vacío.

Extraido de: La oración de la Rana de Anthony de Mello 

Me®

lunes, 5 de octubre de 2009

La verdad...


Está clara la razón por la que la gente habla de la verdad y continúa viviendo en un mundo de mentiras. Hay un anhelo de verdad en su corazón; están avergonzados por su falta de verdad, así es que hablan acerca de la verdad. Pero es sólo palabrería. Vivir de acuerdo con ella es demasiado peligroso, no se pueden arriesgar.
Y lo mismo sucede con la libertad. Todos quieren libertad, en cuanto a hablar de ella se refiere, pero nadie en realidad es libre. Y nadie realmente quiere ser libre porque la libertad trae consigo responsabilidad, no viene sola. Y ser dependiente es sencillo, la responsabilidad no te toca, la responsabilidad es de aquel de quien dependes.
Así pues, la gente ha creado un modo de vida esquizofrénico. Se habla de la verdad, de la libertad... y se vive en la mentira y en la esclavitud, esclavitud de muchos tipos, puesto que cada esclavitud libera de alguna responsabilidad.
El hombre que realmente quiere ser libre tiene que aceptar inmensas responsabilidades, no puede echárselas a nadie más. Haga lo que haga, o sea lo que sea, él es el responsable.

 Osho

Me®

sábado, 3 de octubre de 2009

La soledad...


El hombre no ha aprendido aún lo que es la belleza de la soledad. Está siempre anhelando tener una relación, estar con alguien, con un amigo, con un padre, con una esposa, con un marido, con un niño... con alguien.

Ha creado sociedades; ha creado clubes como los Leones, el club de los empresarios. Funda partidos políticos o ideológicos. Crea religiones e iglesias.  

Pero su necesidad básica está en olvidar de alguna forma que está solo. En sociedad con las multitudes tratas de olvidar algo que estando en la oscuridad súbitamente recuerdas: que has nacido solo, que morirás solo y que hagas lo que hagas vives solo.

La soledad es algo tan esencial para tu ser que no hay manera de evitarla.

Osho
Me®

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