domingo, 2 de febrero de 2014

Sin planes a futuro...


Si algo le encanta a mi ego capricorniano es hacer planes y mi ego escorpiano no se queda atrás porque le gusta tener todo bajo control y es así como ellos –mis egos– me obligan a llevar una libreta donde escribo cada cosa que debo hacer diariamente, de lo contario podría olvidarlo y quedar entregada a la sorpresa  y eso es algo que mis egos –los 17 mil que reconozco en mi– no soportarían… pero la vida nos ha dado una lección a todos nosotros –a mis egos y a mi– porque las energías dosmilcatorceanas nos llevan por sendas de aventura y exigen fluir desde el corazón… nada de agendas o programas. Hay que vivir y hacer el camino andando…

En mitad de diciembre partimos con mi familia a la playa, apostando por días de sol, aire más puro, la cercanía con el mar, el silencio, leer algunos libros, más conversación en eternas sobremesas, más cercanía, muchas más carcajadas de las habituales y por paseos al aire libre… Por supuesto yo llevaba mi agenda repleta de actividades por realizar cada día. Hasta me había anotado en un curso de pintura…
Nada más llegar acá empezaron las sorpresas porque una de mis hermanas debió volver a Santiago para cuidar de la casa ya que quien la cuidaría se vio enfrentado a sus propias imprevistos. Y yo, que había renunciado a la terea de cocinera por este año, me vi obligada a retomarla por la partida de mi sister… a los pocos días me resfrié, pero no le di mayor importancia, es el cambio de clima, me dije, pero el resfrío fue empeorando cada día más hasta que tuve que tomar medidas extremas y en mitad de enero tomarme unos días para cuidar de mi y reflexionar acerca de los mensajes que me enviaba el cuerpo a través de esta enfermedad.

La vida, una vez más, estaba oficiando de maestra y vaya si me lo dejó bien claro que lo que se lleva en esta etapa es la no planificación… Está en boga el entregarse a vivir el presente y dejar de tener la cabeza puesta el futuro y el corazón en el pasado… Hay que estar presentes aquí y ahora para no perdernos este viaje maravilloso llamado vida. Sobre todo si tomamos en cuenta que no volvemos a pasar por la misma estación dos veces. Si nos perdimos de algo, no podremos recuperarlo así que si tú amigo lector estás muy ocupado por temas que aún no suceden y te estás perdiendo de jugar con tus hijos, deja ya mismo tu tableta y corre a casa a jugar con tus pequeños porque podría ser que cuando tengas tiempo para jugar con ellos estén tan crecidos que no quieran divertirse contigo.

Y me detengo a pensar en que tengo un padre bastante anciano que está disfrutando como un niño pequeño y yo por andar ocupada en cumplir al pie de la letra mi agenda me pierdo de acompañarlo en ese disfrute… Así que suelto mi agenda… la pongo entre unas revistas sobre la estantería y me prometo no volver a tomarla hasta el día en que regrese a la capital…

Y no hago planes (me cuesta mucho) pero he soltado la costumbre de dejar preparadas las bandejas del desayuno la noche anterior… Estoy aprendiendo a vivir cada instante aún en lo practico porque es difícil vivir plenamente en el presente cuando tienes que cuidar de otros, pero dentro de lo que se pueda intento entregarme a vivir en el hoy y sobre todo a no hacer planes…

Por eso, mi único plan en lo que queda de vacaciones es: no hacer planes…

En Amor y Conciencia.

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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