jueves, 6 de febrero de 2014

Disfrutando del camino...


Con cada paso hundo mis pies en la arena, a ratos húmeda y otros seca… Adoro sentir esos minúsculos granitos perfilando mis dedos, mis plantas y mis talones produciendo ese cosquilleo que me hace sentir viva y no puedo evitar sonreír…
Con cada paso me siento más viva aún y oigo la brisa rugir en mi costado mientras veo mi pelo elevarse para ir tras ella… y cierro los ojos suplicándole al viento que no arrastre mis cabellos sino que se lleve con él algunos recuerdos que están molestando, alguna pena que reaparece de vez en cuando y sobre todo que se lleve esta inseguridad que me acompaña desde la adolescencia. Quiero caminar firme, segura, sin prisas y confiada como cuando era una niña y no sentía miedo de explorar…

Me cuesta perdonarme por haber estado desconectada de la naturaleza por algunos días y haberme sumergido en el mar de las dudas dándole vueltas una y otra vez a miles de cosas que en realidad no eran tan importantes como estar aquí hoy, mirando el mar, sintiendo esta brisa acariciante a ratos y amenazante en otros… Y pienso en como nos perdemos de disfrutar de la parte mas bella de nuestro paso por la Tierra: el camino… y nos fijamos metas, hacemos planes y vamos tan pendientes de alcanzar esos objetivos que nos olvidamos de disfrutar el viaje hacia ellos… nos detenemos en pequeñas cosas, en detalles que pueden elevar o lastimar al ego y que siempre traen enseñanzas pero no son la esencia de la vida… Nos quedamos pegados en las nubes oscuras sin darnos cuenta de que van avanzando y dando paso a nubes más claras y diáfanas que avisan la salida del sol…

Respiro hondo este aire matinal que me energiza totalmente y sigo disfrutando de este suave masaje que hace la arena en mis pies… y vuelvo a sonreír… ¡Es tan bella la vida! Y a veces nos perdemos de todo esto por estar preocupados por cosas que aún no han sucedido o por angustias del pasado… Nada… nada es más trascendente que la vida misma y lo que vamos experimentando en esta travesía no son más que aprendizajes… La Serpiente de Agua se está riendo de mi en el comienzo de sus largas vacaciones de 12 años porque me pasó su examen tan sutilmente que ni cuenta me di que solo era una prueba… Y aquí estoy… terminando de despojarme de cosas que me impiden avanzar… No es fácil, pero voy soltando y desprendiéndome de más capas de piel que aún llevo incrustadas…

Y sigo caminando… y disfrutando…

Vivo este instante eterno como si fuese la primera vez y también la última… no quiero perderme nada y a la vez quiero soltarlo todo… como el vuelo de esa gaviota que pasa por mi frente y quiero voltearme a verla, pero me detengo porque ya me dio el regalo de planear muy cerca de mí ¿Por qué pedir más?  La vida nos da regalos por el tiempo justo para deleitarnos y por querer quedarnos pegado a eso viene el sufrimiento…

Y sigo caminando… No hay nada mejor que disfrutar de este viaje que no se hacia donde me lleva, pero tengo confianza que será hacia mi mayor crecimiento… La vida siempre me ha presentado las mejores cosas con un disfraz horrendo, tal vez para probar mi valor… y lo tomo y descubro que es un regalo maravilloso envuelto en un papel horrible… y aquí estoy con el regalo: viviendo este presente maravilloso mientras voy disfrutando del camino…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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