miércoles, 19 de junio de 2013

Enciende tu hoguera



La temperatura ha bajado notoriamente, y es la hora de encender el fuego interior para entibiar nuestros cuerpos y calentar el alma y el corazón.
Invierno es siempre la súplica de la naturaleza para que acudamos al interior, por eso baja las temperaturas, obligándonos a pasar más tiempo en casa, distrayéndonos menos con “el afuera” para centrarnos en lo que ocurre dentro de nosotros.
Antiguamente quedarse en casa era tomar el bordado o el tejido y sentarse junto al fuego para reflexionar entretanto nuestras abuelas pasaban puntos de una aguja a otra confeccionando un chaleco, o seguían un dibujo con los hilos para bordar un mantel, mientras afuera nevaba o llovía. Eran tiempos de mucha conexión con el alma y de escasas depresiones. La vida moderna trajo el invento de la tecnología y tenemos tantas distracciones como la radio, la tv, la internet y otras cosas, que cada vez cuesta más hacer el sagrado silencio para realizar el viaje interior.
Las largas y oscuras noches invernales sirven para que las semillas de la creatividad germinen en nuestras mentes y puedan dar vida a nuevos proyectos. Las grandes ideas se gestaron en el silencio y germinaron en la oscuridad…
La tierra se nutre de lluvias para fortalecerse y dar vida a todas esas semillas que cayeron de los árboles justo cuando el fruto estaba maduro y debía reiniciar su ciclo.
Es hora de reiniciar también nuestro ciclo con un periodo de silencio y quietud como el que tuvimos en el vientre de nuestra madre antes de nacer en nuestra primavera interior... Es así, en el recogimiento, como los árboles permiten que sus raíces crezcan y se fortalezcan bajo la tierra mientras sus ramas descansan luego de haber soltado su follaje… Ya hemos soltado y quedamos con los brazos libres para abrirlos al cielo  en actitud de recibir todos los regalos que el Universo nos trae.
Vamos… ya es hora… enciende el fuego interior porque ha llegado Invierno…
Me® 


 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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