domingo, 12 de junio de 2011

¿Es la espiritualidad un negocio?


El tema de los pagos o donaciones por servicios espirituales viene preocupando a la humanidad desde hace siglos y en todas las tradiciones religiosas, culturales se destaca la virtud del "no cobrar", aunque en la realidad sea distinto.
Hay quienes practican el don de la sanación como un verdadero apostolado y otros ven este servicio espiritual como un negocio más.

En todos los ámbitos encontraremos distintos niveles y planos ya sea en la conciencia o de trabajo: Hay quienes permanecen en el plano inferior y solo buscan la sobrevivencia material, por lo cual sentirán que cada cosa que hagan debe ser retribuida con dinero. Otro plano es el del servicio en donde la persona desea sentirse útil a su comunidad y el solo hecho de poder ayudar le sirve como retribución, aunque esperan a cambio ser reconocidos como servidores públicos. Y están quienes sienten un profundo compromiso con toda la humanidad y más que necesitar darse al resto y se sienten tan conectados con aquellos que sienten sus pares, sus hermanos, con la tierra, con la naturaleza misma que dan y se dan sin esperar retribución material ya que están convencidos de que el universo actúa como un boomerang y te devolverá lo que envías.

A veces los planos se entrecruzan y podemos encontrarnos con personas con un alto desarrollo espiritual que quiere ponerle un valor comercial a su trabajo y es cuando nos damos cuenta de que los planos de luz no colaboran con ellos poniéndoles trabas hasta que sueltan el aspecto mercantilista de su trabajo.
Hay también una máxima que reza: “lo similar atrae a lo similar “y siempre habrá personas que deban aprender de la experiencia del comercio espiritual ya que están vibrando en esa tonalidad y es así como encontramos médicos, abogados, educadores y hasta sacerdotes que solo ven el aspecto material en sus vidas... y otras personas se conectarán con la mística del sanador que es feliz colaborando en la creación de una sociedad menos materialista.

Hay quienes persiguen a los “comerciantes del espíritu” como en una verdadera cacería de brujas sin darse cuenta que en eso están interfiriendo el karma de esas personas y el suyo propio.
El planeta, el Universo, da cabida a todos y en ellos conviven desde las energías más elevadas a las más groseras y nosotros no somos quienes para hacer juicios sobre ello. Cada persona ha elegido aprender sus lecciones y si practicamos la tolerancia les ayudaremos a avanzar hacia la luz.

Es cierto que a veces nos molesta ver como algunos reducen el desarrollo espiritual a un mero negocio, pero les recuerdo lo que alguien dijo alguna vez: El que esté limpio de culpas que lance la primera piedra…”
Me® 

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