jueves, 3 de diciembre de 2009

Ser Bruja



Ser bruja no es nada sencillo.
Por un lado es esa constante felicidad de vivir conectados a un “algo” que nos habla, que nos susurra ideas y palabras… y por otro es la tristeza de no poder compartirlo con nadie ya que cuando lo comentas se burlan o te mandan al psiquiatra…

La palabra bruja es usada peyorativamente como sinónimo de gente mala ya que el estereotipo creado por quienes las persiguieron, castigaron y quemaron, permanece aún vigente en el colectivo humano, reforzado por los cuentos y filmes en donde la bruja es siempre la villana.
El mundo está lleno de brujos y brujas… vivimos ocultos entre el trabajo, los aconteceres de la vida, nuestra pasión por el arte, encuentros con la naturaleza, lecturas de sabios maestros y la melancolía de otros tiempos, otros espacios… otras vidas.

Ser bruja es llevar la magia en el corazón. Creer que existe otra vida más allá de lo que nos muestra la tridimensionalidad. Es “sentir” que hay mucho más que los que nos dicen los adultos que hay que ir a la escuela, estudiar, tener pareja, reproducirse, trabajar, escalar posición y… morir.

Una verdadera bruja escucha los compases del viento y se deja envolver por la brisa mientras recibe apasionados besos del Sol… Despierta con el cantar de los pájaros y abraza los amaneceres sonriendo…
Una bruja se baña desnuda en el los ríos, canta a coro con el mar y siempre baila porque vive en un eterno estado de gratitud y alegría …

Una bruja real no se queja. Acepta lo que la vida le entrega porque intuye, sabe que detrás de cada experiencia o persona que entra en su vida hay todo un aprendizaje.

Una bruja de tomo y lomo vive tan conectada con el todo que sabe que le bastará con que desee algo para que el Universo le responda: “tus deseos son órdenes” y lo tendrá… Por eso una bruja de verdad es paciente…

Una bruja de este tiempo no se esconde detrás de máscaras o maquillajes ni se deja arrastrar por modas o estilos. Es fiel a su esencia y aunque sabe que no encaja en este mundo, crea su propio espacio y vive a plenitud.

Una bruja verdadera jamás te dirá que lo es, pero lo notarás en su mirada… Sus ojos están llenos de titilantes lucecitas de colores y su sonrisa es siempre verdadera. Puede que de entrada no te parezca muy simpática ya que no busca agradar… pero cuando la conoces y percibes la calidez de su alma encuentras ahí un hogar. Cuando visites su casa verás que la mayoría de las cosas fueron creadas, confeccionadas y decoradas por ella misma ya que una bruja lleva tantas encarnaciones y conserva la memoria de haber realizado diferentes oficios. No te ofrecerá gaseosas ni pizzas pero te preparará un jugo con los frutas de su huerta, un té de su propia mezcla y batirá con amor para ti un pan de nuez…

Una bruja no estará pendiente de telenovelas ni perseguirá el acontecer noticioso. Su atención vive puesta en el interior y sus distracciones con el afuera serán para crear preciosos objetos, arreglar su hermoso y florido jardín repleto de hierbas sanadoras, observar maravillada a los astros, crear algún ritual para conversar con las Hadas... hacer largas caminatas con un amigo, mimar a sus seres queridos, meditar y bailar muy apretado con las gotas de lluvia.

Ser bruja no es cosa de hacer pócimas ni atraer amores, es el trabajo consciente de mantenernos despiertas y conectadas a la fuente ya que ese es el único poder existente.
Las brujas de verdad no te atan, no te encarcelan a ellas ni te convencen de que sigas sus consejos… por el contrario, te mostrará diversas opciones pero te permitirá decidir desde tu corazón porque ante todo respetan el camino de cada uno de los seres que se cruzan en su camino y eso incluye todos los reinos porque respetaran tanto –en mi caso más aún– a los animales y plantas como a los humanos.

A veces “ser bruja” resulta muy divertido, pero eso es algo que les contaré en un siguiente post porque no quiero alargar demasiado este…

Ahora me despido con este regalo:

Brujear no es condenar ni maltratar
Brujear por la vida es investigar incansablemente
Descubrir todas las verdades
Conocer tu alma y la de los demás
Dejar siempre una huella a tu paso
Brujear es saber cantar, bailar y amasar el pan.
Es dar amor a todo lo que tocas.
Es hacer un ritual de gratitud cada mañana al levantarse
y otro al momento de acostarse.
Es rociar de dulzura la vida de los demás
Es conocer muchos secretos y no revelarlos.
Es conocerte, aceptarte, amarte y valorarte.
Es saber decir “no” cuando no quieres
Es atreverte a vivir desde el corazón.
Es escuchar con atención y hablar con pasión.
Es tener un jardín, un gato, varios perros, muchos pájaros
y poder hablar con todos ellos…
Ya ves que ser bruja no es nada sencillo…

Me® 


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