lunes, 13 de abril de 2009

Tarotista



Nunca pensé en ser tarotista o tarotera… Mis comienzo en esta vida fueron muy pragmáticos y solo oí hablar de Tarot saliendo de la veintena… Fue amor a primera vista y tuvimos 10 años de intenso romance… hasta que aparecieron otros amores que le quitaron protagonismo en mi vida como la astrología, la meditación y la pintura.

El Tarot ha sido un gran compañero en mi crecimiento, pero una debe ir soltando herramientas cuando siente que ya han cumplido su ciclo. Hace años que solo lo leo a personas que son recomendadas y a algunos consultantes muy queridos. No desarrollé la profesión de Tarotista como una vía para ganar dinero, creo que eso solo hace perder el sentido de lo que es el Tarot.

El rol de tarotista me trajo múltiples regalos porque trabajar con energías nos despierta la conexión con el lado sutil de la vida. Caminamos rodeadas de una fuerza especial, pero también puede resultar bastante incómodo, sobre todo porque existe la creencia generalizada de que “solucionamos la vida” y nada puede estar más alejado de la realidad.

Una de las máximas de la espiritualidad es que lo similar atrae a lo similar y eso dice que solo atraes a tu vida lo que vibra en tonos similares y será por eso que llegan a mi consulta muchas personas con gran necesidad de autoconocimiento y que están dispuestas a trabajar en descubrirse a si mismos y avanzar en su espiral evolutiva… pero también han llegado algunas que viven al servicio de ego, con una carga de ansiedad tremenda así como con un fuerte necesidad de control… a ellos nos les gusta escuchar que hay que trabajar en uno mismo, menos que se han equivocado y hay quienes, cuando se les dice que deben despertar, que están en un sueño profundo, responden: No a mi déjame dormidita no mas porque me encanta soñar… generalmente se van decepcionados de que yo no les reafirme sus egos.

Suelo ver a algunas personas sentarse en una actitud totalmente pasiva, atentas a cada una de mis palabras porque creen que seré yo quien decidirá por ellos o les diré exactamente como actuar ante determinadas situaciones… y hay quienes lo hacen, pero no es el papel del tarotista decidir o influir en las decisiones de los demás.
De pronto siento que optan por la lectura del Tarot en una actitud cobarde porque en vez de lanzarse a la conquista de algún sueño primero quieren saber cuales serán los resultados para así no asumir el riesgo. También hay personas que salen de ese modelo y a pesar de lo que les muestre el tarot, ellos igual se lanzan escuchando una voz interior y convencidas de que serán capaces de vencer cualquier obstáculo. A esos consultantes yo los estimulo a avanzar siempre y a no quedarse pegados.

El Tarot es siempre un buen compañero de camino, pero solo eso. El Puede aconsejarnos, guiarnos pero no hacernos la vida. Sigo teniendo mi mazo de Tarot pero solo acudo a él en caso de necesitar una orientación especial y cada vez que lo tomo en mis manos le digo: ¡Gracias amigo por acompañarme tanto tiempo y ayudarme a crecer!

Me® 
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