domingo, 22 de julio de 2007

La llave de la felicidad



Cuenta la leyenda que antes de que la humanidad existiera, los duendes se reunieron para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:


– Pronto serán creados los humanos. No es justo que tengan tantas virtudes y posibilidades. Deberíamos hacer algo para que les sea más difícil seguir adelante. Llenémoslos de vicios y de defectos; eso los destruirá.
El más anciano de los duendes dijo:


– Está previsto que tengan defectos y dobleces, pero sólo servirán para hacerlos más completos. Creo que debemos privarlos de algo que les haga vivir cada día un desafío.
Un joven y astuto duende comentó:


– Deberíamos quitarles algo que sea importante… pero, ¿qué?
El viejo duende exclamó:


– ¡Ya sé! Quitémosles la llave de la felicidad.


 – ¡Excelente idea! -gritaron los duendes.
El viejo duende siguió:


– El problema va a ser dónde esconderla para que no puedan encontrarla.
El primero de ellos tomó la palabra:


– Escondámosla al fondo del mar.


– No, recuerda que tienen curiosidad; algún día, construirán un aparato para poder bajar y entonces la encontrarán fácilmente.


– Escondámosla en otro planeta…
A lo cual los otros dijeron:


– No, recuerda su inteligencia, un día construirán una nave en la que puedan viajar a otros planetas y entonces la descubrirán.
Un duende viejo, que había permanecido en silencio, escuchando las propuestas de los demás, se puso de pie en el centro y dijo:


– ¡Sé dónde ponerla para que no la descubran!
Todos, asombrados, preguntaron al unísono:


– ¿Dónde? 
El duende respondió:


– La esconderemos dentro de ellos mismos… muy, muy cerca de su corazón.

Cuento tradicional

Mer
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