miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Quién es tu héroe?




Recuerdo, hace muchos años, en la primera salida con un chico muy guapo, le pregunté: A quién admiras? Y me responde con cara de felicidad al evocar a su héroe: Mi ídolo es Rambo… sentí esa música de decepción que ponen en las películas y pensé en lo importante que son esos modelos de conducta que todos tenemos y como ese grupo de seres inspiradores resultan ser el reflejo de lo que somos internamente… y por supuesto que no vi más a quien quedó en mis recuerdos como Rambito…

Sabemos que atraemos a nuestras vidas solo aquello que vibra en tonalidades similares y por eso solo podemos sentirnos inspirados por seres con los que tengamos una energía similar…

Nuestros héroes solo nos están mostrando nuestro potencial, aquello en lo que podemos convertirnos… Sintonizamos con esa energía porque la llevamos dentro y al no dejarla salir, la vemos reflejada en otros.
Así cada vez que vemos a nuestro héroe en la TV o en alguna revista, nuestra alma nos susurra: “Tú puedes convertirte en eso…” y de verdad podemos hacerlo, pero nos da miedo nuestra grandeza y por eso preferimos admirar la de los demás e inspirarnos en otros seres en vez de nosotros inspirar a los demás.  

Si me preguntan quien es mi héroe confesaré que es una heroína: mi abuela, una mujer sencilla, con un corazón enorme y la sabiduría en el alma. Una mujer que siempre fue fiel a sus esencia, aún pagando costos increíbles porque vivió en una época en que ser genuinos era casi un pecado mortal. Una mujer jugada, amorosa –era de signo Cáncer– y con una enorme capacidad, no solo de dar, sino de brindarse ella misma. Tuve la fortuna de criarme con ella, no solo porque tengo mi Luna en Capri conjunta a Saturno, sino porque mi madre empezó a trabajar después de nacer su tercer hijo -Yo- y mi abuela nos cuidaba a mi y mis hermanas.

Mi abue fue en realidad mi madre, porque me alimentó en mis primeros días de vida y no me soltó hasta la adolescencia… Es a la única persona que he extrañado después que desencarnó y a quien le envío gratitud cada vez que la recuerdo porque ella me enseñó mucho de lo que se. Aprendí a tejer con palitos de lollipop y nos sentábamos a tejer juntas tardes enteras… y cuando ella bordaba le enhebraba las agujas porque ella ya tenía poca vista… cuando cosía junto a la máquina yo hilvanaba y sacaba después los alfileres, mientras ella me contaba bellas historias de su niñez en el campo… Solo tuvo dos hijas, pero amó y cuidó como madre a sus 8 nietos… nunca tuvo una mala palabra para nadie y, a pesar de que ayudaba a mucha gente, jamás contaba nada de lo que hacía por los demás. Ella era una persona muy espiritual, aún siendo muy religiosa y me transmitió su amor y devoción por los Ángeles y seres de Luz... Aunque la vida no era muy benevolente con ella, siempre fue una persona alegre, optimista, agradecida y muy amable… capaz de reírse por las cosas que a otros parecían dramáticas… Me enseñó a leer antes de entrar al kínder y de ella adquirí el vicio de la lectura porque me compraba cuentos e historietas que yo devoraba cada tarde…
Si me preguntan quien es mi "wonder woman", siempre respondo que ella, porque supo encontrar el verdadero sentido de lo que es vivir…

Hace pocos días conversábamos de esto con un amigo, gran canalizador y lector de registros akáshicos quien me contaba –irónicamente, porque es de Escorpio- que quería ser como cierto dibujito animado que es muy perezoso. Al contarle que mi referente era mi abuela se quedó pensando y me respondió con dulzura: “Solo buscamos lo que llevamos dentro, no buscamos nada que desconozcamos, así que tú eres tu abuela…” y no pude evitar emocionarme solo al evocar la presencia de mi abue… fue una emoción que me duró el resto de la tarde y que al finalizar en día concluí que es muy cierto: Mi abuela y yo somos una…

Y ahora te pregunto a ti amigo lector ¿Quién es tu héroe o heroína?
No importa quien sea… tu héroe eres tú…

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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