Mucho se habla del poder
de las palabras y quiero hoy contarte que las palabras en si misma no tienen
ningún poder… el poder está dentro de quien las expresa.
El lenguaje es la
manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento que son las
tres fuerzas que darán poder a tus dichos… y no hay poder en la palabra misma. Palabras expresadas por el mero
hecho de hablar (lo más común) no tienen fuerza ya que no poseen la sustancia
que les otorga poder: La Conciencia.
Las palabras son
instrumentos, son la puerta de entrada, no son una varita mágica. Es por eso
que tantas personas que repiten y repiten afirmaciones o deseos y no mueven con
ellas ni una brizna de pasto…
Dicho de otro modo, las palabras
emitidas sin consciencia carecen de poder y es por eso que vivimos en un mundo tan
falto de responsabilidad porque se habla
mucho, se dice poco y además pocos
piensan lo que dicen y muchos menos
sienten lo que expresan… así que solo debes temer cuando alguien poderoso
(hablamos de un poder interior) diga “esto se hace” porque se hará… y alguien de
escaso poder no importa cuantas veces repita “abracadabra” no agitará los vientos,
ni siquiera creará una leve brisa.
La palabra puede ser usada
como proyectil o como bálsamo… pero la palabra es solo la escopeta por donde
sale el cartucho (intención) o el pocillo que contiene la pócima sanadora… La
palabra es solo la herramienta que puede ser usada para dar vida y también para
quitarla.
Cuando se habla del poder
de la palabra nos estamos refiriendo a palabras expresadas con total consciencia.
Palabras en las que se ha puesto una clara intención. Palabras que son
sentidas, pensadas y serán obradas…
Hay muchos mantras,
afirmaciones, oraciones y rezos que son palabras repletas de poder, pero esa fuerza
se las da la conciencia puesta en ellas.
Por eso amigo lector, en
la tridimensionalidad oirás muchísimas veces decir que las palabras tienen
poder, pero eso viene de creencias basadas en dogmas. Hay muchas religiones que
centran su fe en palabras contenidas en libros, sagrados para ellos, y es por
eso que atribuyen todo el poder a esas palabras contenidas allí cuando en
realidad el poder fue de quien las dijo.
La verdadera espiritualidad
sabe que es la intención, la voluntad que se ha puesto en una frase o dicho lo
que dará poder a esas palabras que salen de tu boca.
Y hay palabras cargadas de
poder, como la verdad por ejemplo. Cuando manifiestas una verdad el mundo
entero se paraliza para escucharla, procesarla, meditarla… y muchas veces las
palabras llenas de verdad causan dolor, hieren, lastiman a muchos. Pero no es
la palabra la que lastima sino el choque con la realidad que provoca en quienes
la escuchan o leen… Son palabras que despiertan, que remecen, que sacuden
conciencias… Son palabras que enseñan… son palabras que traen cambios
importantes a las vidas de sus receptores.
La palabra misma no tienen
el don de crear… ella es un instrumento por el cual se manifiesta la intención
de crear… y ojala las palabras tuviesen el don de creación porque con todo lo
que se parlotea en este mundo, ya lo habríamos creado de nuevo.
Antiguamente, algunas
culturas espirituales, como los esenios, supieron canalizar intenciones y
deseos en las palabras para poder crear así realidades afines a sus necesidades
y es así como fueron creados los rezos, cánticos y grimorios. Pero eran frases
o palabras trabajadas a voluntad para que contuviesen en si mismas cierto
poderío… Esas son frases amuleto.
Tú puedes crear tus
propias palabras amuleto… Frases cargadas de poder. Puedes crear afirmaciones o
peticiones, pero recuerda que eres tú quien está transmitiendo poder a esas
palabras, no son ellas las poderosas.
Yo tengo mi propia frase
de poder a la que le he entregado fuerza por casi 20 años y es tan poderosa que
sana cualquier situación… La he compartido muchas veces a través de este blog,
de mis clases y en conversaciones con amigos, pero hoy no la revelaré.
Solo quise que hoy
supieras que las palabras no tienen
poder… Ellos son solo vehículos de tus pensamientos y sentimientos, que
ellos si tienen poder…
Así que piensa bello y siente hermoso... solo así tus palabras serán poderosas…
Me® Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.
-Rabindrantath Tagore-
Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.
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