Mostrando entradas con la etiqueta 2010. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2010. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de diciembre de 2010

❤ Verano Delicioso... ❤



Hoy, a las 23 hrs. se da inicio al delicioso verano… Lo llamo así porque trae a mis sentidos aromas como el del mar... Los sabores perfumados de las frutas maduras… hummm... Duraznos, cerezas, sandías, melones, uvas… Platos tan sabrosos como choclos a la mantequilla, humitas, pastelera y ensaladas con las más variadas verduras y hortalizas en unos largos almuerzos compartidos en dias soleados y luminosos… Tantas tardes compartidas con la familia y los amigos en cenas al aire libre y largos paseos por la playa contemplando la puesta del sol…

Verano es tiempo de culminación de etapas en donde descansamos ante la mirada de los logros. Los niños salen del colegio, generalmente con la alegría de haber terminado un ciclo y abriéndose a otro… Es un tiempo de muchas celebraciones: Graduaciones, Navidad, Año Nuevo, más de algún amigo o pariente que se casa en estos días y caminatas por la playa y esas noches tibias en que también nos quedamos durmiendo al aire libre solo por recibir la energía del cosmos, contemplando las estrellas y oyendo cantar a los grillos…

Verano es delicioso desde sus inicios con sus fragancias florales hasta el final, cuando las tardes se hacen más cortas… Cuando los árboles se tiñen de ocre y los aromas de frutas solo quedan atrapados en un frasco de mermelada.

Llevamos muchos veranos a cuesta y los recordamos con nostalgias, pero también nosotros tenemos nuestro propio verano interior que es cuando recibimos la cosecha de nuestro trabajo… Es un tiempo de plenitud porque nos sentimos valorados y retribuidos. Es quizás la etapa que se recuerda con mayor felicidad ya que generalmente nos negamos a aceptar nuestros otoños y nuestros inviernos internos. Vivimos veranos cuando estamos pletóricos de alegría porque la vida nos regala la riqueza de sus dones...

Verano y sol representan alegría y abundancia y generalmente se asocia al éxito porque hay exhuberancia en todo y los frutos maduros y aromáticos llenan nuestra mesa y hay exceso de todo… Cuando estamos en verano no pensamos en que llegará el día en que quedaremos desnudos de hojas y nuestros tallos se secarán, solo somos capaces de disfrutar de lo que tenemos y por eso el verano es el mayor contacto que tenemos con la vida y con el espíritu que es el que nos incita a vivir…

Disfrutemos entonces de este tiempo estival que nos trae la radiante energía del Sol que es la vitamina para el Alma…

El regalo que viene envuelto de estación estival es mayor tiempo para el goce y el deleite de todo lo que nos rodea, desde la naturaleza hasta las personas... Es la época ideal para acumular experiencias de aquellas que relataremos a los nietos y sobrinos nieto cuando ya estemos en el invierno de nuestro existir… Verano es para volvernos sabios y con ello volver a ser niños caminando descalzos y jugando con la manguera en el jardín... Niños que nos comemos un durazno y dejamos que su jugo se escurra hasta el codo... Niños trepándonos a los árboles para coger alguna fruta... Niños que nos dormimos al atardecer de tan cansados que estamos de jugar...

No te encierres este verano. Te espera el Sol...Te espera la vida...

Me®

jueves, 2 de septiembre de 2010

Perlas a los cerdos…


Recuerdo que me costó mucho integrar esa frase atribuida a Jesús: No tires perlas a los cerdos… Y la verdad es que recién hace bien poco pude comprender el profundo mensaje que nos dejó el Divino Maestro cuando declaró que: no tiremos nuestras perlas a los cerdos.

Para la tradición judía los cerdos son lo más bajo en la escala evolutiva porque se recrean en el barro, se alimentan de basura y en aquella época se creía que este bello mamífero era de muy escasa inteligencia.
Las perlas simbolizan lo valioso de cada uno, su propia sabiduría… y en ese tiempo y en ese contexto no puedes tirar lo valioso de ti a unos puercos que retozan en el barro y se alimentan de excrementos y desechos…

Bueno, pues en la vida nos pasa a todos que cuando entramos en la senda espiritual a descubrimos lo dormidos que estábamos queremos salir corriendo y despertar al resto de las personas… es tanta la efusividad que algunos quieren imponer su hallazgo por la fuerza y la frustración puede ser muy grande al darnos cuenta que los demás no comprenden nada de esta nueva verdad que les estamos entregando y generalmente nos tildan de locos o por lo menos de “raros”…

Con el tiempo aprendemos que debemos respetar los tiempos de las personas… Cada cual decide cuando y como despertar y por mucho que te duela ver a tu pareja o tu padre o hija, sumidos en un sueño cataléptico, no sería conveniente despertarlos a cachetadas ni menos a balazos… que es como muchos intentan remecer a los demás.

En estos nuevos tiempos vemos a muchos seres recién despiertos que se creen dueños de la verdad y quieren –con la mejor de las intenciones– entregar su verdad a la humanidad y crean páginas web, compran espacios en radio o tv, se hacen youtubers y compran seguidores en páginas de alguna red social… y la mayoría se autoproclama maestro y llenan sus días entregando esta verdad que salvará el alma de los demás… es el típico comportamiento de quienes recién despertaron y caen en esa fase llamada del predicador.

A cada persona le llega el momento de despertar y encontrarse consigo mismo… Eso es un camino personal, demasiado íntimo para compartirlo con el resto y sobre todo único… nadie despierta igual que otro ni en la misma línea de tiempo.

Recuerdo hace muchos años haber asistido a una charla donde el conferenciante explicaba la incapacidad de ver lo mismo que ven otras personas con diferente nivel de conciencia… y puso el ejemplo de un niño que reclamaba su biberón desde su andador y su madre le señalaba el mesón de la cocina. El pequeño desde su nivel no podía ver lo que había sobre la mesa, su paisaje era totalmente distinto porque podía ver la mesa desde abajo y no apreciaba nada… la madre no comprendía porque lloraba si su papilla ya estaba lista y el pequeño no podía verla… Es así como los seres de bajos niveles de conciencia no podrán entender mucho de lo que les dices… Su paisaje es distinto… Se esforzarán por demostrarte que eres tú quien está en un error –recuerda que mientras más elemental, más grande es su ego– y podrás estar meses explicando con peras y manzanas algo que no están preparados para comprender sobre todo si intentan intelectualizar algo como la espiritualidad… Y no es por falta de inteligencia o por deseos de jorobarte… Es simplemente porque en ese nivel de conciencia no pueden digerir lo que les estás entregando… Es imposible!

Por eso no luches… No intentes ni te desgastes con personas que solo están pendientes de ti para ver por donde te caes y entrar ellos a corregirte porque se han fanatizado con algún dogma.
Honra tu Sabiduría… Cultiva la serenidad y no entres en conflictos burdos solo por querer tener razón…

Respeta los tiempos y espacios de los demás… no tires tus perlas a los cerdos… guárdalas, consérvalas para compartirlas con quienes sean capaces de valorarlas y disfrutarlas contigo en una buena conversación, en un bello proyecto. No desperdicies ni ensucies algo tan sagrado como tu sabiduría interior…

Cuando estés con personas de niveles de conciencia bajos puedes hablar de tantísimas cosas sin necesidad de entrar en tu espacio sagrado… habla de sus dogmas, del último libro que se leyeron, del clima, de la familia… Y resguarda tus tesoros… Hasta el momento en que estén listos para descubrirlos.

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

Kintsugi...


Existe en Japón un viejo arte que repara objetos dañados enalteciendo la zona estropeada rellenando sus grietas con un fuerte adhesivo y cubriéndola luego con oro y en ciertos lugares con plata. Ellos celebran y acentúan el defecto de esa parte de la pieza porque para los orientales esa es la prueba de la fragilidad e impermanencia de las cosas terrenales.

Ellos tienen la creencia de que cuando algo sufre un golpe y ha quedado partido o trizado se vuelve más hermoso, más real, debido a que ahora si tiene una historia para contar. Han sobrevivido al golpe o la caída así que ahora serán más y resistentes.

Eso lo aplican también a las personas. Cuando alguien ha vivido experiencias duras, pérdidas, fracasos, en vez de compadecerlo lo enaltecen, porque ha demostrado su fuerza y capacidad de resilencia.

Contrariamente a lo que ocurre en nuestra cultura donde la tendencia es ocultar las duras experiencias, los golpes o quebraduras, el dolor, la tristeza y los errores o equivocaciones, quienes practican este milenario arte buscan resaltar la herida de la pieza para demostrar que algo que ha sido capaz de soportar un duro golpe se vuelve mucho más valioso porque ha ganado en fortaleza porque se ha convertido en la zona de mayor resistencia de la pieza. No será fácil destruirla.

También en la cultura occidental somos reacios a reparar… cuando algo se rompe, por bello que sea y aunque tenga cierto valor monetario, se tira a la basura porque existe la superstición de que “trae mala suerte”, pero es una forma de quitar de nuestra vista esa pérdida para mantenernos alejados de la idea de impermanencia y así no recordar que todo puede variar de un momento a otro… que nada es eterno en este plano.

En los currículos de las personas “exitosas” nunca cuentan sus caídas, sus tropiezos o derrotas… Quedaría mal visto. Pero la verdad es que podría ser muy bien visto conocer que esa persona se ha sobrepuesto a un dolor, hablaría de su fortaleza, de su capacidad de reconciliarse con la vida.

Desde la mirada del ego una caída, una rotura, un quiebre, una marca puede significar la derrota en esta vida y no volver a levantarse jamás… pero tras los ojos del espíritu, una caída es una oportunidad para hacerte más fuerte, levantarte, sacudirte, tragarte el orgullo y seguir caminando… Se puede!

También podemos llevar esta reflexión hacia los otros, cuando quebramos o destrozamos a los demás con palabras o acciones ¿Nos tomamos el tiempo de reparar ese daño? Y si somos capaces de hacerlo ¿Resaltaríamos esa herida con oro? O la mantendríamos oculta para que nadie se entera que alguna vez entre nosotros hubo un quiebre? A veces una relación puede fortalecerse aún más con un buen golpe…

Miremos la vida de otra manera… enfoquemos con ojos de artista para ver el detalle y encontrar belleza en ese pequeño “defecto” o cicatriz que llevan los demás en su cuerpo o su alma… Eso los vuelve más hermosos… Han debido recurrir a todo su valor para superar el dolor y el proceso de sanación o cicatrización. Una persona herida es más consciente, más espiritual…

Entonces yo los invito a practicar en Kintsugi en nuestra alma, en el alma de los demás… podemos reparar un corazón roto, un alma herida… Podemos poner hilos de amor y compasión ahí donde el daño es más grande y resaltarlo para no olvidar que somos humanos, que la vida es frágil y que un dolor o una crisis son parte del crecimiento en esta vida… pero que no debemos derrotarnos… porque lo que quiere transmitirnos el Kintsugi es que somos auténticos guerreros de esta vida… Hemos venido a vencer dificultades y a no rendirnos jamás…

Un abrazo mis queridos lectores…

Me® 

lunes, 2 de agosto de 2010

Ritual de Luna Menguante para eliminar adicciones



Cuando la Luna está en su fase de Menguante es porque su luz y su energía están disminuyendo –menguando- y es una energía bastante poderosa que sintoniza con todo lo que quieres mermar o alejar de tu vida, por eso en esta etapa lunar nos sentimos bajos de energía y se hacen dietas para bajar de peso, depilaciones para que el vello crezca más lento y los entendido en magia hacen rituales para decrecer o menguar aspectos de sus vidas.

Hoy haremos un ritual en que usaremos la imaginería y esta energía lunar para eliminar adicciones… y no importa que no fumes ni bebas, tal vez eres adicto a la televisión, a la internet, a la comida, al trabajo, a los amigos, al drama, a los conflictos, a las personas o a tantas cosas que nos aferramos… en fin… hay muchas adicciones “aceptadas” socialmente y tú puedes tener una de estas que quisieras dejar porque te está incomodando.

Para hacer este ritual debes disponer de a lo menos 30 minutos en la noche durante los 3 primeros días de la Luna Menguante. 

Necesitarás 1 kilo y medio de sal gruesa de mar, música suave y relajante y una tina con agua tibia. Colocas ½ lilo de sal en el agua, pones la música relajante y te metes en esa solución muy relajado/a… respiras profundamente y empiezas a visualizar que ese vicio o adicción que tienes son como pequeños puntitos negros dentro de tu cuerpo y que con cada inhalación dejas entrar dentro de ti mucha luz y con cada exhalación eliminas estos puntos negros… mantente así por un buen rato: inhalando luz, exhalando tu adicción… Imagina que esos puntitos negros quedan suspendidos en el agua y que tú te vas liberando de tu adicción. Convéncete de ello y siéntete más ligero/a cada vez…
Cuando te sientas listo/a, quita el tapón del agua y visualiza como tu adicción se va por el desagüe junto con el agua… Ahora puedes incorporarte y darte una ducha como haces todos los días, con agua pura y cristalina… y sentirás que una energía nueva te da fuerzas para soltar tu adicción.

Repite este ritual x 3 días seguidos, siempre empezando en el primer día de la Luna menguante y visualiza como quedas cada vez más limpio de tu adicción (puntos negros en el agua) y aunque no lo creas te ayudará a tomar conciencia de que estás trabajando en liberarte de esa esclavitud y cada vez que sientas necesidad de beber, fumar, comer, estés pegado a la Tv, o no puedas dejar la internet a pesar de que mueres de sueño, recordarás que estás trabajando en ello y sentirás más fuerzas para seguir adelante…

El ritual puedes repetirlo todos los meses si lo crees necesario ya que cada vez te limpiarás más, energéticamente hablando, y puedes lograr soltar tu dependencia a sustancias o malos hábitos… lo más importante es que te des cuenta que eso te roba energía y no te permite crecer y por eso se hace necesario eliminarlo o tener control sobre ello.

Recuerda que la Luna es siempre una energía amigable con la que podemos contar en todo momento…

Te deseo mucha voluntad para alejarte de cualquier cosa que te haga daño.

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

Déjanos tu huella...