Mostrando entradas con la etiqueta sanado el alma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sanado el alma. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de junio de 2017

Luna Nueva en Cáncer: Nutrirnos para alimentar al mundo



El Sol acaba de ingresar al signo de Cáncer y se unió a la Luna en su cita mensual el viernes 23 de junio. La Luna absorberá el máximo de la energía solar, impregnándose aún más de los misterios propios del signo de Cáncer… La Luna y el Cangrejo representan el apoyo emocional, el dar y recibir alimento, el nutrimento del cuerpo y del alma y cómo crecemos y contribuimos al desarrollo en este mundo que nos rodea.

Esta Luna Nueva es la mejor época del año para iniciarnos en el autocuidado… Porque si no cuido de mi ¿Quién lo hará?

El cangrejo vive y respira entre la tierra y el agua, ejemplificando con su delicada adaptabilidad. El cangrejo representa nuestra necesidad de navegar en nuestro propio mundo acuoso (las emociones, la imaginación y la psique) mientras se mantiene en la tierra  (orden, estabilidad, capacidad de concretar). El cangrejo también refleja nuestro ciclo infinito de derribar y reconstruir nuestra imagen a medida que vamos cambiando en el transcurso de la vida. Y, al igual que el cangrejo, superamos nuestra propia dependencia al pasar por el delicado proceso de extracción de nosotros mismos de esa concha de protección en la que vivimos y por el arduo proceso de construir una nueva casita, más sólida confortable para sentirnos protegidos y cuidar de nuestros seres queridos.

Con el Sol y la Luna en Cáncer activamos el trabajo interno de vivir dentro y fuera de nuestra concha, proceso fundamental para nuestra evolución que nos lleva a equilibrar nuestro crecimiento interno sin abandonar lo externo… y en esto el cangrejo es un maestro.

El arquetipo canceriano refuerza nuestro concepto de la madre y el bebé. Nos retorna a la naturaleza infantil de abrir nuestras bocas confiando plenamente en que la vida nos alimentará brindándonos todo lo que necesitamos… y solo aceptando, confiando es como podemos absorber y digerir todo lo que nos toca vivir. En la infancia buscamos eso que nos hace sentir seguros y cuidados. Tenemos un total sentido de pertenencia. ¿Cuántos de nosotros recibimos todo lo que necesitábamos? ¿Cuántos nos sentíamos hambrientos, incluso cuando la comida nos bajaba por el estómago? ¿Cuántos rechazamos la alimentación del pecho materno o teníamos madres que no podían nutrirnos con su leche? Y ahora, ¿Somos capaces de levantar la cabeza como pájaros hambrientos para recibir el nutrimento que nos envía en Universo? La dependencia fue nuestra primera lección aprendida… Nos toca independizarnos y volvernos autovalentes ¿Estamos listos?

Por más fabulosos y hábiles que fueran nuestros padres, todos crecimos con algún tipo de carencia que y nos vimos obligados a compensar... Crecimos, pero a veces el crecimiento físico no estuvo en armonía con el psíquico y por dentro somos aún unos niños hambrientos de afecto, de seguridad, de contención… de amor…
La parte cangrejo que hay en nosotros (revisa en que área de tu carta –y de tu vida– tienes a Cáncer) intenta retener con sus tenazas todo lo que le hace sentir seguridad, complacencia, felicidad y le evoque el estado de unión con su madre nutricia… pero hay que crecer… hay que salir de la concha y llenar el vacío que nos deja la separación con nuestra madre ¿Cómo? Nutriendo a otros…

La Luna Nueva es siempre el inicio de un ciclo y estando en Cáncer quiere que renovemos nuestra relación con la madre… no con la madre física sino con la madre emocional, esa que sigue viviendo en nosotros y que quizás no llenó nuestras expectativas pero está ahí, siempre esperando que cortemos el lazo para volvernos seres independientes, capaces de brindarnos todo lo que buscamos afuera… ¡Tremenda tarea nos trae esta Luna!!!

Solo creciendo, madurando, desarrollando la conciencia, es que la vida se convierte en un lugar seguro para poder compartir nuestras emociones y sentimientos más profundos.
Nadie nace para ser un eterno bebé… lo hacemos para volvernos adultos, responsables y conscientes para renovar el ciclo que iniciamos con nuestra madre y nutrir a otros con amor y sabiduría…

Un ritual?
Siempre: Agradece tu nacimiento, la madre que elegiste, el nutrimento que recibiste… y hazlo todos los días… Sin todo eso –poco o mucho– no serías el maravilloso SER que ahora lee esta nota…

Feliz, pero muy Feliz Luna nueva en Cáncer!

En Amor, Gratitud y Conciencia.

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

domingo, 4 de octubre de 2015

Tiempo de Alas…



Llegó la Primavera, los campos reverdecen, semillas germinando, las flores abriendo sus pétalos al sol, los pajaritos cantando felices mientras construyen el nuevo hogar.
… ¿Y nosotros? Siempre aquí mirando la vida pasar sin atrevernos a salir a experimentar? Es tiempo de volar… de estrenar alas o de tejerlas si aún no las tenemos. Es tiempo de entrenamiento… Se acabó la etapa de caminantes… lo que se viene ahora es volar…

Nosotros, los seres humanos, nacimos con nuestro par de alitas energéticas… nadie nos lo dice y por eso nunca accedemos a ese recurso tan importante en nuestro proceso evolutivo.

Volar es metáfora de cortar ataduras, despertar… tomar conciencia… volvernos conscientes… Volar es dejar atrás todo lo que ya hemos experimentado que no nos sirve, que son métodos creados por otros para mantenernos en control o bien para otro tipo de personas… Volar es abandonar ese nido de comodidad y conformidad que te cobijó y que ya no necesitas porque has salido al mundo real y abandonas los automatismos… Volar es cantar tus propias melodías y bailar a un ritmo inventado por ti… Volar es arriesgarse a SER uno mismo… Volar es sentirse libre pero parte de este Universo amable y generoso… Volar es expresar lo que hay en tu corazón… volar es atreverse a darle una patada en el trasero al ego y decirle ¡Cállate!

Hace mucho que tejimos nuestro precioso par de alitas, luego las entrenamos para poder estrenarlas… Ha sido un largo proceso este tiempo de alas… y hay que seguir andando… perdón, quise decir volando…

Si no has podido volar aún siendo consciente de que tienes tu poderoso par de alitas, no te desanimes… tal vez debas primero convencerte de que tu destino es elevarte, surcar los cielos y poder mirar desde arriba todos los sucesos terrenos… Desde lo alto todo se ve diferente…
Quizás te sirva probar imaginando que vuelas… o visualizándote en un delicioso planeo desde tu casa hacia donde quieras…

Tal vez debas crear una sólida amistad con el viento… volverte cómplice de él para no temer que te deje caer… pídele al Sr. Viento que te sostenga… pero sobre todo CREE EN TI… confía en tus alas, en tus capacidades, en que naciste para volar y que es en esta etapa done tendrás que usar esa capacidad.

Seguro que no lo recuerdas, pero hace muchos años atrás, cuando aún eras un bebé y andabas a gatas tuviste que aprender a caminar… Eras tan chiquito que te sentías inseguro, tenías miedo, pero la experiencias de caminar te parecía algo increíble y te arriesgaste. Además confiabas en tus padres, en que serías sostenido y recibido al caer… Y así mismo tendrás que confiar en el gran Padre/Madre que te afirma y te da fuerzas desde arriba para no salir lastimado de esta vivencia.

Te contaré algo: Hace dos navidades me regalaron dos parejas de Catitas Australianas… Bellas, coloridas y que alegraron mis mañanas y mis tardes con sus cantos… Ahora tengo más de 30 aves trinando por mi casa… y he aprendido mucho de aves, de alas y de vuelos. Algunos catitos, aún teniendo alas no saben como usarlas y no despegan del suelo. Caminan por las paredes de la jaula como spider man y no osan lanzarse en vuelo… Y descubrí que no hay diferencia con los humanos… Tenemos alas pero no nos atrevemos a volar… y creo que por eso el Universo me mandó de regalo a esta gran familia caturra que hoy tengo en mi hogar… para que fueran mis maestras de vuelo.

Y no creas que porque estoy escribiendo esto me he graduado en vuelo… Pues no, yo también aprendo a volar… Todos los días tomo mi clase con el Universo y dejo atrás mis miedos, mis prejuicios, paradigmas, creencias, costumbres y comodidad para fortalecer un poco mis alas… Y estamos juntos en esta experiencia maravillosa que es aprender a volar…

Y nadie dijo que sería fácil… pero no puedes perderte esta temporada de vuelo, de elevarnos, de seguir creciendo, de pasar a esta nueva etapa llamada: Tiempo de Alas…

En Amor y Conciencia.

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Bienaventurados los Alegres…



Quizás la caracterísctica que más me atrae y con la que sintonizo en las personas es su alegría, pero no esa falsa o efímera alegría del chiste y la risotada, sino quienes parecen vivir en un estado de felicidad constante y podemos sentir las bellas vibraciones que emanan de su Ser…

Uno de los indicadores de que una persona ha alcanzado un alto nivel de conciencia es su serena alegría. Alguien que está contento con la vida que tiene, que da gracias continuamente y ha abandonado la queja solo puede estar viviendo bajo el ala de la abundancia y eso le genera alegría.

Una persona triste, amargada, descontenta con su vida no puede sintonizar con lo más elevado del Ser, por eso se mantiene vibrando en bajas tonalidades y hace de la queja y la rabia una constante que no le deja ver posibilidades de sanar su vida…

En mi adolescencia, me dijo una monjita –y ella a pesar de ser religiosa era una iluminada– que el indicador de una persona altamente espiritual era su alegría, pero una alegría real, que brote del corazón… no confundir con mantener siempre una sonrisa en el rostro… Años más tarde casi esas mismas palabras usó un maestro para definir a un ser “conectado” o espiritual… Y es que la alegría es la manifestación externa de la paz que habita en el corazón, del amor que llevas dentro, de la gratitud que sientes por el Universo, de la aceptación de los sucesos de tu vida, de la compasión que te une a todos los seres de la Creación, del respeto por ti mismo y por los demás…

Una persona alegre tiene apertura del corazón. Es capaz de aceptar a los demás, de tolerarlos, de comprenderlos. No necesita estar riendo todo el tiempo sino que valora el canto de los pajaros, la nieve de la montaña, el sol reflejado en la espuma de las olas, el llanto de un bebé… No pierde su capacidad de asombro y no la escucharemos quejarse ni molestar a otros.

Y es que la alegría te eleva… imposible que algo nos afecte o sentirnos mal cuando vibramos en gozo y júbilo…

A veces creemos que tenemos que sentarnos a mirar esas horribles películas de humor holiwodense en en donde el protagonista hace estúpidas payasadas con el único afán de hacernos reir, para encontrar alegría. Pero esa es precisamente la falsa alegría, esos momentos que te hacen evadir tu realidad… y nada más… Se acaba la película y se acaban las sonrisas…

Insisto en que sonrisas no son sinónimos de alegría. La sonrisa es una demostración externa que no necesariamente es el reflejo de algo interior… la alegría es un estado del ser y proviene de la conexión con el espíritu.
Una persona consciente de su luz interior no tiene motivos para estar triste o sentirse solo. Sabe que siempre está acompañado de su espíritu, que la abundancia del Universo brota a raudales de si mismo, que el Universo es su cómplice y siempre está conspirando a su favor… que confía en que todos los acontecimientos de la vida obedecen a decretos superiores que quizás no alcance a comprender, pero siempre serán para mayor desarrollo y crecimiento interior…

Y vale la pena integrar la alegría a nuestras vidas. Pero no una apariencia de contento, sino una alegría sincera, que nace del alma y que no necesita reir ni llorar para mostrarse… Una serena alegría de estar aquí y ahora vivenciando la maravilla de la existencia humana.

Y bueno… ya conocen la razón de mi alegría… ;)

Me® 

 Si reenvías este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Consejos para Meditar


Meditar no tiene por qué ser una tarea aburrida o desagradable. Bastará con que medites 20 minutos cada día para lograr el objetivo de silenciar la mente y así dar paso a la voz que surge desde tu interior, escuchar a tu SER.
Existen muchos métodos de meditación y no necesitas estar con un instructor que esté guiando siempre tus prácticas. Bastará con que leas o te informes bien de cómo hacer una meditación y estarás en condición de hacerlo tú solo/a.

Instrucciones:

- El primer paso será crear un ambiente tranquilo, libre de ruidos y en donde tú puedas relajarte. Una música suave armonizará el ambiente y sobra decir que tu tv, teléfono y celular deberán estar apagados para evitar distracciones.
- Elegir una postura cómoda. No es necesario que te sientes en posición de loto como muchos creen, puedes usar una silla confortable o unos almohadones y hasta la alfombra podrá servirte en estos casos. Acostarse no es recomendable porque podrías dormirte, lo que no es malo, pero tampoco aconsejable para el aprendizaje. Lo importante es que tú te sientas lo bastante a gusto para entregarte a la experiencia de meditar.
- Una vez que has seleccionado la posición eliges un punto donde quieras mirar y concentrar tu atención o simplemente cierra los ojos y relájate… 
- Concéntrate en la respiración. Inhala en 3 tiempos, mantén el aire 3 tiempos, exhala en 3 tiempos y mantente sin aire 3 tiempos que podrás aumentar a más tiempos (segundos) a medida que progresas. 
- Relaja cada músculo de tu cuerpo. Tómate todo el tiempo necesario para ello. Empieza por los pies y sube hasta tu cabeza, terminando en la coronilla y siente como fluye el aire por todo tu cuerpo. Notarás que tu mente ya no está ocupada en tantos pensamientos sino concentrada en ti mismo.
- Atrae a tu mente palabras que te agraden y vayan con tu personalidad o esencia. Si eres una persona visual atrae una palabra que evoque imágenes placenteras, si eres auditivo atrae palabras que evoquen esos sonidos, si eres emocional imagina un cuadro que te haga sentir y ponle palabras…
- Ahora crea un mantra con la palabra que has seleccionado, por ej: “Yo estoy completamente relajado ahora” y repítelo para que te ayude a alcanzar ese estado de relajación

Algunas observaciones:
 El estado ideal de la meditación es poder liberarnos de nuestros pensamientos y eso solo podemos lograrlo con la práctica. No te exijas demasiado y cuando acudan a tu mente pensamientos, no te involucres ni tampoco luches contra ellos, sino que mantente como un observador imparcial y verás que pronto desaparecen.

Lograr vaciar tu mente es un ejercicio que requerirá de mucha práctica y la ansiedad por alcanzar ese objetivo no contribuye, sino todo lo contrario… Debes ser paciente y no creas que una mayor cantidad de tiempo meditando apresurará el logro, podría ejercer el efecto contrario y aburrirte de estas prácticas. Sé paciente… Date tu tiempo y entrégate con confianza. Solo la práctica te dará la maestría.

Puedes meditar en cualquier momento y lugar. Inténtalo en el trabajo, en alguna horita libre y verás cómo reduces significativamente el estrés.


Y aunque no estés meditando, evita el diálogo contigo mismo, parece fácil pero es bastante difícil cesar ese constante ronroneo de nuestra cabeza. Puedes reemplazarlo por algún mantra conocido o crear uno tú mismo. Y recuerda que en el silencio oirás la verdad…

Cuando hayas aprendido bien a meditar no necesitarás tanto tiempo para inducirte a ello sino que en unos pocos segundos ya estarás meditando… Todo es cuestión y práctica.
No olvides que un maestro zen no se hace de la noche a la mañana, se requiere de tiempo, práctica y mucha paciencia.


Te deseo un buen viaje hacia el interior de ti mismo…

Me®

Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

Déjanos tu huella...