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jueves, 11 de septiembre de 2014

El cuento de la Libélula



En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban.

Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que le había ocurrido.

Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie. Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una transformación magnifica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas.

Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano.

Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.

El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte, no podamos ver a nuestros familiares o amigos, ni comunicarnos con ellos, no significa que hayan dejado de existir...

"LA MUERTE, NO ES MÁS QUE UN CAMBIO DE MISIÓN".-
León Tolstoi


-Del libro "Cuentos para crecer y curar" de Michel Dufour

En Amor y Conciencia.

Me® 


domingo, 8 de junio de 2014

Aprendiendo a morir…


Vivimos dentro de una cultura que no nos permite morir. Todo lo que sea renovarse, cortar con el pasado, transformarse o hacer cambios, es mirado como un acto revolucionario y son pocos los que se atreven.

No nos han enseñado a morir lo cual suena paradójico porque si algo tenemos seguro al momento de nacer es que un día moriremos.

La muerte es parte de la vida. Algunas culturas la ven como la consagración de la existencia y mirada así resulta esperanzador, pero nosotros, los occidentales vivimos siempre haciéndole el quite a todo lo que pueda acercarnos a la idea de que un día ya no estaremos más aquí o de que quienes amamos no puedan seguir acompañándonos.
Vemos la muerte como esa cruel enemiga que nos arranca a nuestros seres amados cuando en realidad la muerte es una simple mensajera nuestra a quien la hemos encomendado la tarea de llevarnos una vez que hemos cumplido el contrato acá en la Tierra. Somos nosotros quienes decidimos cuando y como partiremos, pero como estamos tan sumamente dormidos, no lo recordamos.

El alma sabe que un día dejará de vivir la experiencia a través de este cuerpo y por eso siempre nos está invitando a vivir la vida intensamente. Pero el ego vive preocupado de que van a decir los demás si nos alejamos de las formas pre establecidas y nos atrevemos a vivir desde el alma y por eso nos privamos de emociones, sensaciones, experiencias y de muchas alegrías y sonrisas por llevar una existencia en donde son los demás –el sistema o ego– quien decide como debemos vivir, pagando muchas veces el precio de la infelicidad por no atrevernos a ir por los caminos hacia los que el corazón –Alma– nos susurran.

A veces el miedo a morir es porque intuimos –el alma siempre sabe– que aún no hemos cumplido mucho de lo que nos propusimos al venir a la Tierra, y lo que es más: aún no hemos cumplido el contrato, ese que firmamos antes de nacer en donde sabíamos que naceríamos para llevar a cabo una misión. Recordar la misión nos lleva gran parte de la vida y realizarla es siempre una decisión. Así como en este viaje terrenal muchas veces nos comprometemos a hacer cosas que luego olvidamos y otras nos sentimos incapaces de realizar, en el plano energético sentimos el impulso de realizar tareas que nos ayudan a evolucionar, pero una vez encarnados nos falta coraje o decisión para hacerlo. Tenemos libre albedrío y nada puede obligarnos a cumplir, pero es como si perdiéramos una encarnación. Siempre se aprende, pero no consumar lo pactado nos hace sentir gran insatisfacción.

El verdadero enemigo nuestro no es la muerte sino el apego, ese sentimiento que nos impide liberar y dejar partir a nuestros seres amados. Nos aferramos a ellos, a sus recuerdo y los mantenemos atrapados en este plano impidiéndoles elevarse y  ellos, al ver o sentir nuestro dolor, se quedan acompañándonos, alimentándose de nuestras energías. Es imposible no recordar a los que han partido, pero es distinto evocarlos con alegría, con gratitud a recordarlos con lágrimas y dolor porque eso los mantiene sufrientes y encadenados a este plano.
Hay que darse permiso para hacer el duelo. No somos seres iluminados, no hemos trascendido del todo los apegos ni el sufrimiento y podemos llorar por la partida de alguien que amamos. Pero si tenemos la certeza de que sigue habitando en otro plano, es como si se hubiese marchado a otro país, muy lejos donde no podemos verle pero el lazo de amor sigue vivo y mantenemos la convicción de que algún día podremos volver a abrazarlo…

Si miramos los campos repletos de flores en primavera y desnudos en otoño podemos entender el ciclo eterno de la vida y el morir.
Para poder disfrutar de esos campos bordados de flores antes tuvo que haber una muerte. Murió la flor y dejó su semilla… muere la semilla para dar paso al flor y así, con cada ciclo, se va formando la espiral de vida…

La muerte siempre viene a recordarnos que somos simples pasajeros de esta vida… que estamos de paso y sería bueno empezar a hacer consciente que tarde o temprano partiremos dejando atrás solo un recuerdo… y de lo que estamos haciendo hoy depende que ese recuerdo sea grato o ingrato.

En Amor y Conciencia.

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

domingo, 30 de diciembre de 2012

El 2013 y el Tarot


Como vimos en la subida anterior, este año 2013 lo viviremos bajo la vibración del Nº6.

Ahora abordaremos otras 2 formas de ver los números que nos presenta el año: Por pares y en forma individual.
Si partimos la cifra 2013 en dos, obtendremos primero un 20 y luego un 13. Dos etapas muy marcadas que nos tocará vivir durante el año.

El 20 será la vibración que nos regirá durante todo el primer semestre y este número representa el despertar espiritual, que en el Tarot es la lámina de El Juicio en donde un Ángel hace sonar su trompeta para que dirijamos la miradas hacia lo alto y descubramos que allá, arriba hay un mundo que nos espera. Este ángel representa las vibraciones más altas –los seres que habitan desde la 6ta a la 9na dimensiones– y podemos interpretar que estaremos muy pendientes y abiertos a lo que sucede en el cielo –las dimensiones superiores– buscaremos los mensajes de libros sagrados, canalizadores, ángeles, oráculos y de todo lo que sintamos que nos conecta con la  espiritualidad. En la lámina vemos también que abajo, en la Tierra, algunos seres salen de sus tumbas al oír el sonar de la trompeta del Ángel… Es el despertar espiritual: Cuando el alma deja la prisión de los sentidos y descubre que hay algo más allá, que no puede ver pero lo siente…

Sucesos, imprevistos, sorpresas, remezones y todo lo necesario para sacarnos del remoloneo será la tónica de la primera mitad del año.

El 2do semestre del año viviremos la vibración del número13, que en el Tarot está representado por la carta de La muerte o la transformación. Nada seguirá como ha sido hasta ahora y viviremos profundos cambios internos que se manifestarán en lo externo a comienzos del 2014.
La carta de “La Muerte” no tiene que ver con que vamos a morir, pero es muy importante que creemos conciencia de que vivimos muchas muertes – transformaciones – a lo largo de nuestras vidas. Cada noche vemos como muere el día, un día que nunca se repetirá porque puede haber muchos 30 de diciembre, pero este morirá hoy y no volverá jamás… Muere la noche al iniciar el día, morimos a otra dimensión cuando nacemos, morimos a la inocencia cuando crecemos, morimos a la soledad cuando nos convertimos en padres y morimos a la soltería cuando nos casamos… Estamos muriendo y renaciendo en muchas etapas constantemente y la muerte carnal es solo un proceso más en nuestro aprendizaje. En algún instante futuro miraremos hacia atrás y comprenderemos que en el final del 2013, dejamos de ser esos seres dormidos y morimos a la mecanicidad para convertirnos en seres solares.

También podemos desglosar la cifra de a un dígito y veremos que tenemos un 2+0+1+3 que sumados da 6 y que explicamos en el post anterior.

Finalmente podemos ver que los cuatro números de la cifra del año puede darnos luces que las experiencia que debemos vivir los cuatro trimestres del año.

El primer trimestre nos invitará a la reflexión para que nos encontremos con esa sabiduría interna que tenemos escondida. Quizás nos mantengamos solitarios como  “La Sacerdotisa” ya que debemos procesar tanta  información que nos está llegando de distintas partes. Estaremos hambrientos de respuestas sabias y descubriremos ¡Eureka! que las respuestas siempre estuvieron dentro de nosotros y dejaremos de buscarlas afuera.
El segundo trimestre nos sentiremos tan conectados con nuestro ser interno que perderemos un poco el contacto con la realidad… muchos dirán que estamos comportándonos como “El Loco” pero será la locura más linda de toda nuestra existencia porque dejará de importarnos lo que piensen los demás y viviremos desde el corazón… Será un encuentro muy emotivo entre tu niño interior y tú.
El tercer trimestre debemos esforzarnos por despertar, hacernos conscientes del por y para que hemos venido a esta vida y trabajar en ello. Una vez que descubrimos la misión de nuestro paso por el planeta  nos convertimos en “El Mago”, porque la magia está en hacer que las cosas sucedan y nosotros tenemos a nuestra disposición toda esa infinita energía universal para crear nuestra varita mágica y lograr nuestros sueños.
El cuarto y último trimestre del año daremos rienda suelta a toda esa creatividad de que somos dueños para convertirnos en seres proactivos porque seremos muy conscientes de que somos las verdaderas “Emperatrices” de nuestras vidas y nos sentiremos capacitados para crear nuestro jardín de sueños ¿Te imaginas ver un gran jardín donde florecen tus sueños? Eso es vivir en la luz…

Y así amigos queridos, el Tarot una vez más nos hace guiños para mostrarnos las tareas que debemos realizar…
No me queda más que desearles que: Los Enamorados, El Juicio, La Muerte, El Mago, La Sacerdotisa, El loco y La Emperatriz sean sus compañeros de aula en este gran aprendizaje llamado 2013…

Un abrazo luminoso para todos.

Me® 

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sábado, 3 de septiembre de 2011

La Muerte


Todos sabemos que nacemos con fecha de caducidad… es quizás lo único seguro que traemos al mundo: que un día moriremos. Pero es una realidad que nos cuesta mucho aceptar. Evitamos hablar del momento de morir y nos aterra pensar que un día ya no estaremos aquí poblando este planeta.

Quizás si no nos pasáramos evitando el tema de la muerte no nos tomaría tan por sorpresa. Sabemos que todavía nadie ha podido evitar abandonar la existencia terrena y el hacer consciente nuestra finitud nos reconcilia ampliamente con la muerte y nos permite disfrutar más de la vida.

Vivimos muchas muertes a lo largo de nuestras vidas: cada noche muere un día que jamás se repetirá. Podrán haber otros sábados, pero como este ninguno. Morimos un día a la infancia y la inocencia para nacer a la adolescencia y así luego moriremos a la juventud para nacer a la vejez… Morimos de la soltería para pasar al matrimonio y morimos a la soledad cuando nos convertimos en padres o madres… hasta que un día también morimos a lo material para nacer a lo inmaterial… ¿Cómo será eso? Nadie lo sabe con certeza pero mi ser siente que es similar a lo mostrado en Ghost , no te das cuenta del cambio hasta que asumes que nadie te ve, te escucha ni te siente. Un golpe duro para el ego que es quien sufre en esa circunstancia… para otros será una liberación.

Solo abandonamos el cuerpo, ese cuerpo con el que nos sentimos tan identificados y por eso decimos que “somos” blancos o negros, esbeltos o macizos, rubios o morenos, caucásicos o indígenas, lampiños o peludos etc , cuando en realidad no “somos” eso sino que esas son características de nuestro envase. Somos luz y nos han prestado un envase de carne, huesos y músculos para transitar por la tridimensionalidad. El apego a aquello que no somos es lo que causa dolor.

La muerte en oriente no es tema y se celebra el momento del paso hacia el otro lado tanto como nosotros, los occidentales, celebramos la llegada de un bebé que personalmente creo que es el paso del otro lado hasta acá.

En cualquier lugar la muerte nos iguala porque no importa como hayas vivido, todos un día partiremos de la misma forma y se cree que al mismo lugar. La muerte unifica porque ante ese acontecimiento olvidamos diferencias y somos capaces de perdonar las ofensas de cualquiera que haya partido.

Es bueno hacernos conscientes de que la muerte llegará en algún momento porque eso hace que vivamos centrados en el presente… y como dice mi amigo Julián: Se que la muerte vendrá por mi algún día así que mientras tanto yo gozo de cada minuto.

Así que los invito a disfrutar la vida amigos, porque es un maravilloso regalo que no valoramos hasta que estamos a punto de perderlo.

Me®

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