martes, 1 de septiembre de 2009

Sabiduría vs conocimiento


A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido.
-Eso depende talvez según…- le contestó Nasrudín.
-¿Nunca aprendió usted gramática?
- No- dijo el Mulah Nasrudín.
- En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida.
El Mulah no respondió.
Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero:
- Aprendió usted alguna vez a nadar?
- No – contestó el sabio gramático.
- En ese caso, amigo, ha desperdiciado TODA su vida, porque nos estamos hundiendo!!!

Tradicional cuento Sufi

Me®

lunes, 31 de agosto de 2009

Felices...


Felices los que saben reírse de si mismos, porque nunca terminarán de divertirse.

Felices los que saben distinguir una montaña de una piedrita porque evitarán muchos inconvenientes.

Felices los que saben descansar y dormir sin excusas, porque llevarán una buena vida.

Felices quienes saben escuchar y callar, porque aprenderán cosas nuevas.

Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean.

Felices los que están atentos a las necesidades de los demás sin sentirse indispensables, porque distribuirán alegría.

Felices los que saben mirar con seriedad las cosas pequeñas y con tranquilidad las cosas grandes porque llegarán lejos en la vida

Felices quienes piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbarán por lo imprevisible.

Felices de ustedes si saben callar y hasta sonreír cuando se les quita la palabra, se los contradice o cuando les pisan los pies, porque el Amor comienza a penetrar en su corazón.

Felices si son capaces de interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás aun cuando las apariencias sean contrarias, pasarán por ingenuos pero es el precio de la caridad.

Felices si saben encontrar algo de Dios en todo lo que encuentren, entonces habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría. 

Anónimo

Me®

Esto también pasará...

Hubo una vez un rey que llamó a los sabios de la corte para darles un encargo:
- Me estoy fabricando un precioso anillo de oro con un gran diamante. Abajo del diamante, quiero guardar algún mensaje que me ayudará a mi y a todo hombre en los momentos difíciles de la vida. Obviamente, tiene que ser un mensaje pequeño para que quepa en el anillo.
Todos esos sabios eran grandes eruditos. Podrían haber escrito grandes tratados sobre cualquier tema. Así que pusieron sus mentes a trabajar.
Durante un año, pensaban y debatían. Buscaban en todos sus libros. Consultaron a otros sabios en países lejanos. Pero no podían encontrar nada. Y tuvieron que reportar su falla al rey.
Cuando reportaban esto, estaba presente un anciano sirviente de la familia real, conocido por su devoción al misticismo. Éste intervino diciendo:
- Oh, Majestad, No tengo estudios, no soy un erudito, ni un académico. Pero creo tener lo que le servirá. Y el anciano místico escribió algo en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey, diciendo:
- Pero no lo leas ahora. Mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Eran pocos sus seguidores y los perseguidores eran numerosos. Se sentía desesperado y al punto de rendirse.
De repente, se acordó del anillo. Sacó el papel y allí encontró su pequeño mensaje, lo que decía simplemente:
"Esto también pasará"
Aquellas palabras le resultaron milagrosas. Le inspiraron nueva fe y coraje. Redobló sus esfuerzos y escapó. Al fin de un año, logró reunir a sus ejércitos y reconquistó el reino.
Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital, hubo una gran celebración en el palacio con música, bailes, comida, etc. El Rey presidía las festividades desde su trono, sintiéndose muy orgulloso de sí mismo.
El anciano místico se acercó y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso; la gente celebra mi regreso; no estoy desesperado; no me encuentro en una situación sin salida.
El anciano respondió:
- Ese mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje:
"Esto también pasará"
 
El anciano le dijo: - TODO PASA. Ninguna cosa y ninguna emoción son permanentes. Todo viene y va como el día y la noche. Habrá momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la vida; es la naturaleza misma de la existencia. 

Cuento de la sabiduría oriental

Me®

domingo, 30 de agosto de 2009

Conservar la armonía


"Si no es fácil alcanzar estados superiores de armonía, paz y alegría, no es sin embargo lo más difícil; lo más difícil es conservarlos. Por falta de atención, por descuido, dejamos que se borren e incluso olvidamos lo que hemos vivido.
Diréis que no podéis permanecer inmóviles durante horas, con los ojos cerrados, ocupados en conservar en vosotros la misma armonía y la misma luz. Evidentemente, os esperan otras actividades, indudablemente más prosaicas.
Pero al mismo tiempo que realizáis estas diversas tareas, podéis muy bien hacer lo posible para no bajar hasta los niveles inferiores de la conciencia, y velar por este estado espiritual como si fuera un objeto precioso que transportáis: de vez en cuando os observáis para aseguraros que se halla siempre ahí, intacto y radiante."


Omraam Mikhaël Aïvanhov

Me®

sábado, 29 de agosto de 2009

La Alegría y la Tristeza



Entonces, dijo una mujer: "Háblanos de la Alegría y la Tristeza"
Y él respondió: 
nuestra alegría es nuestra tristeza sin máscara.
Y el mismo pozo del que mana nuestra risa, ha estado con frecuencia lleno de nuestras lágrimas.Y ¿cómo podría ser de otra manera? 
Cuanto más profundo ahonde el pesar en nuestro corazón, más alegría podrá contener.
¿No es la copa que guarda nuestro vino la misma copa que estuvo fundiéndose en el horno del alfarero? Y el laúd que serena nuestro espíritu ¿no es la misma madera que fue tallada con cuchillos?.

Cuando temblamos de alegría, miremos en lo hondo de nuestro corazón y comprobaremos entonces que sólo aquello que nos produjo dolor y tristeza también nos dio alegría .

Cuando se tiembla de tristeza, debemos mirar de nuevo en nuestro corazón, y comprobaremos que estemos llorando por lo que antes fue nuestra alegría. Algunos de nosotros decimos: "La alegría es superior a la tristeza", y otros: "No, la tristeza es superior."Pero yo os digo que ambas son inseparables.
 Juntas llegan, y cuando una se sienta a nuestro lado en la mesa, la otra espera durmiendo en nuestra cama. En verdad, estamos suspensos, como fiel de balanza, entre nuestra alegría y nuestra tristeza, sólo cuando estamos vacíos nos sentimos quietos y equilibrados.

Cuando el guardián del tesoro nos llame para pesar su oro y su plata, nuestra alegría o nuestra tristeza harán oscilar a un lado o a otro el fiel de la balanza.”


Khalil Gibrán.

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