“A la única persona que debes adorar,
enaltecer y brindarle toda tu energía es a ti misma ya que la relación que
tengas con tu ser durará toda la vida!” – esas palabras resonaron tan
fuertemente en mi que dejé de llorar… y mi maestro se acercó y dijo
mirándome fijamente a los ojos: No llores por un hombre, llora por ti… él no te ha
abandonado, eres tú la que se abandona en pos de otro y lo nutres, le das toda
tu energía y cuando te quedas vacía, se va porque ya no tiene como nutrir su ego… y tú quedas así… vacía y triste…
Fue una lección que nunca
olvidé y desde ese día me dediqué a reinventarme, a construirme como una
persona fuerte y a amarme y mimarme. Costó, porque hay toda una programación
cultural que nos dice que eso de tener amor propio es de narcisos y ególatras,
pero aprendí a recibir el amor que yo misma me brindaba y construí a pulso este
ser que soy ahora
Pienso que no hay mayor
soledad que la de carecer de la compañía de uno mismo. Si no eres capaz de
buscarte, encontrarte, conocerte, abrazarte y mimarte, difícilmente podrás
hallarla en otros. Esto es algo que solo cuando lo vives lo entiendes... Y cuando te tienes a Ti Misma nunca estás sola.
A diario llegan personas a
mi consulta con la vida resuelta
pero con un gran vacío que yo traduzco como la ausencia de amor por ellos.
Buscan desesperadamente que otros vengan a llenar esos vacíos y no se dan
cuenta de cómo ellas se abandonan porque se sienten desvalorizadas por otro que
no la elige para acompañarlos en la vida. La mayor parte de los humanos no sabe
estar solo porque creen que la soledad es de gente enferma, depresiva o
antisocial. Y la sociedad se encarga de dar fuerza a ese pensamiento para que
nadie quiera estar solo y despierte a la realidad…
Desarrollar el amor hacia
uno mismo es un proceso doloroso porque nos hace encontrarnos con nuestra
soledad interior y con el abandono en que nos hemos tenido. Después debemos
derribar todos los conceptos erróneos de que el amor propio es malo o de egoístas
y soportar la mirada crítica del resto… de ahí en adelante todo resulta más fácil porque
entre aprender a amarnos y brindarnos toda la atención necesaria vamos reconstruyéndonos
y fortaleciendo ese ser que somos en realidad. El amor propio te permite ser
verdadero ya que no volverás a traicionar tu esencia para agradar a los demás.
Muchos se ríen cuando
llaman y preguntan ¿Estás sola? y al responderles que no, preguntan ¿Con quién
estás? Y les digo: Conmigo… – Ah,
entonces estás sola. – No, te he dicho que estoy conmigo y disfrutando de buena
compañía… La mayoría me dice que estoy loca y les digo que si, que lo estoy…
pero es una locura hermosa.
