domingo, 9 de agosto de 2015

Bendita la Lluvia...



Soy fan de la lluvia… y como no si agua soy y al agua voy…

Se que los aguaceros no gozan de mucha popularidad en estos lares porque siempre veo a la gente correr por un paraguas o a guarecerse del agua en vez de darle la bienvenida a este beso húmedo y azul que le envía el cielo a la Tierra…
Yo corro hacia ella le brindo un saludo lleno de gratitud al poder disfrutar de esta agua que viene a limpiar la ciudad, a regar plantas y árboles y también a arrastrar con su fuerza la rutina en que nos habíamos sumergido y obligarnos a estar más pendientes… más atentos, mas conscientes…

Para mi un final de día ideal en invierno es acomodarme en la cama, con un buen libro, mi Mac o una almohada suave y mullida para reflexionar mi día… y cuando el día es lluvioso solo aspiro a quedarme quieta en la cama escuchando el agua caer mientras mi mente retorna a la infancia, recorriendo bellos momentos y desde el corazón brota a raudales la felicidad… Ese es el efecto de la lluvia en mi… Nostalgias, infancia… los brazos de mi abuela… sábanas de lino y el olor a miel y canela (melaza) de las sopaipillas pasadas…

En Chile la lluvia es como nosotros: Extremista… Pasamos de absolutas sequías a inundaciones totales… En el inconsciente colectivo de los chilenos los aguaceros forman parte de nosotros, como los temblores, las erupciones volcánicas, los bosques consumidos por el fuego, los tsunamis…
Somos lluvia… somos agua… somos lágrimas…

Y este año en que hemos vivido todas las catástrofes naturales, llega ahora la lluvia trayéndonos tantas alegrías como tristezas…

Quienes conocen este país tricontinental saben que nuestra geografía está llena de variaciones y contrastes. Desierto en el norte, preciosos valles en la zona central, y el sur húmedo, selvático y frío... entre costas y montañas, entre volcanes y valles, entre ríos y salares, entre alegrías y llantos…

Las construcciones nortinas son de materiales livianos porque la sequedad y el calor de su clima desértico así lo exige… basta una pequeña lluvia para que arrase con todo y ahora con este chaparrón muchos se han quedado sin vivienda y sin sus cosas…
Por otra parte en la costa central, los dos puertos principales han sufrido cuantiosas pérdidas… los más afectados son siempre los más necesitados. Pescadores artesanales que perdieron su herramienta de trabajo y familias que vieron destruirse sus casas…
La Capital también sufre porque las construcciones no son a prueba de monzones… y este ya lo es…

Se dice extraoficialmente que este frente de mal tiempo fue provocado por  un huracán tropical o un ciclón… lo cierto es que el norte está cubierto de barro, los bordes costeros de playas de Viña han desaparecido y las olas que superaban los 7 metros destrozaron muchas embarcaciones… Ha habido mucha destrucción… pero, en medio del dolor, seamos optimistas… cuando esto sucede ¿Qué viene después? … la reconstrucción… y en eso estamos desde hace mucho. Reconstruyendo nuestras vidas, reseteándonos y renaciendo...

Puede parecer egoísta, pero Chile necesitaba esta limpieza profunda. Soltar algunas ideas, despojarse de energías negativas… y sincrónicamente, en medio de la tormenta, se va un hombre que fue foco de odios y rencores de muchos compatriotas: Manuel Contreras, jefe de la Dina y colaborador cercano de Pinochet, fallece después de una larga enfermedad otorgándole a Chile la oportunidad de cerrar un ciclo terrible y doloroso… y por eso la lluvia… Esta agua que viene del cielo a lavar esas heridas en el alma de tantos chilenos, el viento arrasa con muchas ideas, creencias, los aludes se llevan lo estancado, y estos sucesos nos remecen a todos… El regalo es solo uno: MAYOR CONSCIENCIA PARA CHILE.

Me han leído decir que lo que no nos atrevemos a vivir, la vida nos obligará a hacerlo de algún modo y mientras más resistencia oponemos, más doloroso puede ser… y aquí estamos todos en colectivo y de manera personal también, encaminados hacia lo nuevo… Siempre aprendiendo… siempre avanzando… y para eso primero nos despojamos de lo caduco, lo inservible, lo que nos paraliza, nos estanca…

Después de la tormenta la calma llegará… pero mientras tanto bendice la lluvia, ella limpia, aclara, purifica…

Por todo eso… Bendita la Lluvia…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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jueves, 6 de agosto de 2015

Maestra Quilla

a Lunita le encanta pasear por la playa...

Desde hace ya varios meses tengo una maestra zen viviendo en casa… nunca ha hablado, no emite sonido alguno y aunque no hace ruidos se expresa con sus gestos y miradas… Ella me observa todo el tiempo y creo que a estas alturas me conoce más que nadie.

Es mi perrita Quilla (Luna en Quechua) a quien encontré a mediados de diciembre arrinconada bajo un árbol en una plaza, bien cerquita de mi casa. Entabló una bella amistad con mi perrito Ra y me siguió a mi hogar durante dos días y al tercero comprendí que era una señal. Ella me había elegido como tutora y le abrí las puertas de mi casa porque las de mi alma se abrieron apenas la vi…

Luna traía una orejita rota y el corazón también… Supongo que sufrió maltrato porque cuando acercábamos nuestras manos para acariciar su cabeza ella hacía un gesto automático de protección y si nos veía con un plumero o una escoba en la mano corría a esconderse debajo de un sillón.

La bauticé Quilla o Luna porque con dos soles (Inti y Ra) en casa me hacía bien equilibrar las energías femeninas sobre todo porque ella es especial. Mezcla de Ángel y Maestra vive en silencio total. Si no fuese que en febrero, mientras conversaba con mi hermana vía Skype soltó unos ladridos avisando que alguien extraño estaba entrando a la casa (el repartidor del supermercado), nadie me creería que ella no es mudita… pero no. Ella ha elegido callar y me enseña con su ejemplo todas las bondades del silencio. Es mi perrita zen.

Lunita es tan sensible y dulce. A veces creo que me la envió el Universo para brindarme consuelo porque al poco tiempo partiría Ra… Ella entrega cariño sin palabras. De pronto en la madrugada se recuesta a mi lado poniendo su manito en mi hombro como diciendo “estoy contigo” o mientras trabajo en mi escritorio se estira cuan larga es sobre mis pies entregándome su silencioso calor. Expresa su alegría con un trotecito nervioso, sobre todo cuando me ve acercarme con su arnés porque le encanta salir de paseo

El día en que partió Ra yo tuve una pena tremenda y lloré como nunca… ella, en delicada prudencia corrió hasta mi y puso su mano en mi corazón y su cabeza en mi hombro y estuvo así mucho rato entregándome su paz y comunicándome muchas cosas que solo se pueden sentir… Otra vez en que estaba muy estresada entre tantas cosas que debía leer para un trabajo ella me quedó mirando fijo, como tratando de decirme algo, luego corrió hasta sus juguetes y me lanzó su pelota con las manitos como invitándome a jugar… quería sacarme de ese estado y lo logró a cabalidad porque al poco rato yo estaba feliz jugando con ella…

Muchos dicen que los perros son animales, seres sin conciencia, sin espíritu… yo difiero… También dicen que todos los seres del planeta vamos evolucionando desde el reino mineral, pasando por el vegetal y llegando al animal para luego ser homo sapiens… también difiero…
 
El día en que encontré a Lunita...
No puedo aceptar que seres tan luminosos, tan llenos de amor, tan libres de ego puedan ser inferiores en la escala evolutiva… Siempre digo: quiero ser tan evolucionada como mi perro… porque los veo tan inocentes y libres, tan desapegados, tan leales, juguetones y dispuestos a la vida… Ellos no se agobian por el pasado ni por el futuro… están siempre aquí inmersos en la vida…

Hace unos días cancelé una invitación a la playa por quedarme acompañando a Lunita ya que estaba recién operada y se sentía muy mal… escuché al otro lado del teléfono: ¿Te vas a quedar por un perro? – Sí, respondí – ella siempre me ha acompañado en los momentos difíciles y yo no puedo dejarla sola estando tan vulnerable… Escuché una carcajada al otro lado y un: ¡estás loca! … y si… lo estoy por amar a un ser de otra especie que me enseña todos los días lo que es el amor, la paciencia y la compasión… y sobre todo la alegría…

Ella es mi hermosa Maestra Luna y he querido honrarla con esta nota…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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miércoles, 5 de agosto de 2015

En la quietud del Invierno…


 Se dice que oficialmente el invierno llega el 21 de Junio y la Tierra y el cielo celebran la sagrada ceremonia de apertura del gran portal del Solsticio de Cáncer soltando así al maestro Otoño que nos deja su Sabiduría mientras nos enseña a despojarnos de lo que ha caducado en nuestras vidas desocupando nuestros brazos para poder abrirlos a lo nuevo que trae no solo el Maestro Invierno sino también la misma vida… Mientras en el norte reciben al verano.

Pero para mi el invierno comenzó hoy… y no solo porque se ha desatado este el tan anunciado temporal sobre Santiago y algunas regiones… sino porque justo ahora puedo recogerme en la calma de mi hogar y quedarme quieta disfrutando del placer de ir hacia adentro… Tuve un primer semestre muy agitado porque se me ocurrió estudiar y no se me ha hecho tan fácil como esperaba. Al parecer mis células del cerebro ya no están tan ágiles, además de que me reparto entre múltiples actividades y compromisos familiares, laborales y otros… Mi cuerpo y mi mente reclaman descanso. Pero mi alma sigue siendo esa niña revoltosa que quiere seguir jugando a vivir.

Estuve retirada de la red, de los amigos, de la rutina… recién regresando para volcarme en mi viaje al interior… Allí donde me reconcilio con mis sueños, saludo bien de cerca a mis miedos y puedo ver sus caras, que de verdad a estas alturas, no me parecen tan horrorosas… Vengo dispuesta a divorciarme de ellos porque no me son necesarios… Cerré la etapa de las excusas y ahora asumo responsabilidades... ya era bueno…

Hice una profunda sanación con mi cuerpo y mi mente… muchos jugos verdes, blancos, amarillos, naranjas y rojos... meditación varias veces al día y el toque mágico de bailar al compás de mi música interna… Sí… muchos dicen que estoy loca –y lo estoy– porque bailo al compás de ritmos que brotan de mi alma… mi único compañero es mi perro que primero me mira desconcertado y luego se une al esta danza siempre improvisada.

Lo que va corrido del año han sido meses tan poderosamente depurativos en todos los sentidos. La energía de nosotros, así como la del planeta ha variado muchísimo. Cruzamos la puerta hacia otro ciclo de esta interminable espiral luminosa ayudados por las vibraciones de muchos planetas en retrogradación que nos arrastran con ellos para ir hacia atrás para recordar… para volver a conectar... por eso se vuelve imperioso encontrar refugio en el interior del hogar, de la familia y sobre todo en el interior de nosotros mismos… para hacer esta reflexión…
Hay un espacio sagrado dentro de nosotros que muchos desconocen y allí no hay frio ni soledad… es nuestro Sol Interior que nos completa, nos entrega su  calor y brillo de Luz divina que trae más y más conciencia para crecer.

Por eso en esta época hacemos reposo… La calma y la quietud son la antesala de los encuentros con nosotros mismos, del regocijo del alma… del descanso y del vacío. Momento para recoger la última gota de savia desde nuestras raíces y conectar con nuestros ancestros, con todo el inconsciente personal.
Quisiera tener el valor de esas ramas desvestidas del árbol que estoy mirando para despojarme de todo y en esa desnudez reencontrarme con mi esencia… pero de a poco… Ya me he despojado de tantas cosas que creo que muy pronto seré capaz de quedar con solo lo esencial, no solo de mi misma sino de lo que preciso para vivir y podré disfrutar de observar el paisaje siempre cambiante de todos los días de vida.

Esta calma invernal es para seguir revisando nuestros armarios, físicos e internos y vaciarlos de todo lo inservible: pensamientos, creencias, objetos, costumbres, espacios, rutinas, personas… Sí… muchos seres que nos acompañaron durante la vida y que ya no vibran en sintonía con nosotros deben quedarse… y no es falta de amor ni compasión… es por respeto a nosotros mismos... no podemos quedarnos en ambientes que vibran aún en la queja, el temor, el victimismo, la rabia, la envidia, la competencia, el orgullo…

Honro a todos los que se quedaron y también a quienes me adelantan…mi viaje por esta vida lo hago a mi propio ritmo… Dejé de bailar al compás de ruidos externos…

Por ahora aquí sigo… en la quietud del invierno…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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sábado, 1 de agosto de 2015

Me lo dijo la Luna…



Desde hace un par de meses, justo cuando se formó la Luna Nueva de Géminis, cada noche la luminaria ha venido a susurrarme… Y como no! si paseando por Géminis, escoltadísima por Mercurio y Marte no pudo contener sus ansias de comunicar ciertas cosas que le parecían importantes…

Me ha dicho que vivimos tiempos sagrados y se hace imperioso mantenernos conscientes. Estamos abandonando una dimensión mientras nos adentramos en otra y ese cruce o choque de energías nos provocan vértigo, perdidas de memoria, falta de sueño, temores… y sobre todo incertidumbre… pero nos pide que mantengamos la calma porque esto también pasará apenas nos ajustemos a la Nueva Frecuencia planetaria…

Me ha dicho también que aún caminamos a tientas por caminos desconocidos y para muchos no elegidos en el nivel de la razón y esta pérdida de control, este no saber que hay más adelante nos provoca desasosiego y angustias… Nuestro satélite nos aconseja parar… Crear un tiempo-espacio para detenernos y revisar hacia donde nos dirigimos, cual es nuestra meta... porque las tenemos ¿O no? Conviene evaluar si todo nuestro andar nos acerca a metas colectivas, que otros trazaron para nosotros, o avanzamos hacia   metas personales y impulsados a elegir nuestro propio camino con esa brújula interna que tan poco hemos usado: El Corazón…

No lo digo yo… lo dice la Luna…

También me ha comentado que debemos honrar a nuestro Corazón que él es nuestra conexión divina porque a través de este, para mucho simple órgano, podemos ver, oír, sentir y hasta oler… Estamos descubriendo el verdadero poder que yace en nuestro centro cordial derrocando así la dictadura de la mente (o ego)… No importa que seamos menos prácticos, menos lógicos y hasta menos convenientes… lo importante es volver a la conexión primaria, no solo con nuestra alma, con nuestra esencia sino que también con todo el entorno, con los demás, con toda la creación, con el Universo… El corazón irradia con tanta fuerza que contagia y así muy pronto estaremos todos sintonizados y en comunión…

Dice la Luna que ella nos acompaña y guía durante toda nuestra vida terrestre y en esta transición, especialmente, nos ilumina con mayor fuerza, empoderándonos para poder sostener la nueva frecuencia en la que empieza a vibrar el planeta.
Este tiempo no es para es para seguir viviendo alocados yendo y viniendo sin detenernos ni un instante. Solo podemos ser conscientes creando un espacio nuestro, haciendo un stop para mirar, mirarnos… Sentir, sentirnos… 

Este periodo luminoso solo puede vivirse en total conciencia. Seguir dormidos es perderse un espectáculo sin igual… 

La misma Luna, me dice, que atrás se van quedando esos seres que apenas existen. Ahora se vive, se respira, se vibra, se ríe, se juegas, se baila… se fluye… Hay presencia en el ahora… y la no presencia es ausencia… no solo del presente sino de la vida misma.

También me ha susurrado la Luna que en este plano lo más importante es el AMOR.. y que todo el amor que necesitas para vivir lo portas desde siempre contigo… es el amor propio… Y agrega que, honrarse, cuidarse, respetarse es no permitir la entrada en tu campo áurico a otros seres que no vibren en la frecuencia amorosa que tú… Que no autorices a nadie a dañarte, porque esas actitudes que tienen los demás contigo no es un problema para ti… es un asunto que deberán resolver ellos…

Pero lo que siempre me recalca este astro luminoso es que abandonemos la vestidura del ego… que podemos SER nosotros mismos sin miedo y eso empieza por amarnos en tal medida que no seamos capaces de traicionar ni por un instante a nuestra esencia… Solo hemos venido a ser nosotros mismos y no tenemos que ser como nadie más, por maravilloso que éste sea...

Y eso mis queridos amigos lectores… Hoy he querido contarles lo que me ha dicho la Luna…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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A una Madre muy especial…



Hoy, 1 de agosto es el día de la Pachamama, palabra quechua que significa Madre Tierra y he querido honrarla con esta nota.

Tuve el honor de ser nieta de una mujer de la Tierra, una bruja inocente de sus poderes pero que poseía la fuerza de un Tifón –era Cáncer– y me enseñó desde el mismo día que llegué a este planeta a cuidar de este SER maravilloso que me ofrecía de todo para poder vivir.

Recuerdo un par de veces haber dibujado la tierra plana y a mi abuela explicando dulcemente que el planeta era en realidad un globo gigante que giraba alrededor del sol que era como una enorme bola de fuego… Me costó entenderlo pero recuerdo que después dibujaba al sol como una gran llamarada siempre anaranjada y roja y a la Tierra como una pequeña bolita azul…

En el colegio me enseñaban que la Tierra era un montón de rocas sin vida, pero mi abue me explicaba que el planeta estaba vivo, que respiraba, se reía, lloraba, se quejaba, cantaba y hasta bailaba… por eso no me asustan los temblores, porque para mi la Tierra está bailando y eso siempre es bueno… a pesar de que me duele que para otros este baile terrestre sea una desgracia.
Recuerdo algunas tardes de verano, vacacionando en campos sureños, presas de un silencio absoluto haber escuchado un leve sonido, como un pito o una pulsación y mi abue me decía “la Tierra está respirando” y yo lo creía ciegamente… Muy pocas veces he vuelto a escuchar ese pitito… pero ese ruidito me conectaba tanto a la Tierra, yo la sentía mi amiga, le hablaba, le contaba cosas y nunca dejé de cuidar árboles y plantas porque ellas eran la prueba fehaciente de que la Tierra estaba viva… algo que no tiene vida no puede generarla y con tanta belleza, infantilmente razonaba.

Pensé en hacer un ritual pero creo que por hoy ya tendrá muchos ya que en todos los continentes hacen hermosas ofrendas, cantan, danzan y honran a esta Gran Madre… ¿Y el resto del año?
Yo quiero rendir tributo a la Pachamama, hacerle ofrendas todos los días del año y regalarle a la Tierra mi enorme gratitud por ser esta madre acogedora e incondicional que nos cuida como a hijos y nos perdona todo el daño que le hemos hecho.

Todas las mañanas le agradezco poder posar mis pies sobre ella. Respirar este aire, caminar por sus prados… Si me pongo a enumerar todo lo que tengo para agradecer a la mamita Tierra creo que escribiría millones de páginas… Pero mi intención es solo invitarlos a no homenajear un día al año a esta Mamacita sino que todos los días ser conscientes de que el planeta nos acoge tan generosamente, nos brinda sus bellos paisajes, su colorido, sus variados aromas y sabores, la versatilidad del clima y el paisaje…

Creo que no hay mejor regalo para el planeta que la consciencia y ofrecerle tan solo unos minutos cada día para honrarla y bendecirla con nuestra gratitud. Ser conscientes de que habitamos un lugar sagrado. Que bosques y mares son un regalo para conectar con el alma… que la Luna y el Sol son unos guías poderosos para quien quiera conocer sus señales… que nubes y lluvia rompen la rutina con su tarea purificadora… que el reino animal está para amarlo y no para destruirlo… que las estaciones son signos de que nada es eterno, que todo pasa, y los ciclos son eternos…

Yo ahora voy a rendirle mi diario homenaje a mi mamita Tierra mientras paseo con mi perro y conecto con lo más esencia de la vida… mi aquí y mi  ahora… porque nada más existe…

Gracias Madre Tierra por concederme el privilegio de ser uno más de tus hijos y ser consciente de que eres una Maestra en mi vida…

Gracias… Gracias… Gracias…

En Amor y Conciencia…

Me® 

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Déjanos tu huella...