lunes, 11 de marzo de 2013

Chau verano...




Se va el verano… y no solo como estación sino también en todo lo que encarna: libertad, vacaciones, días enteros en familia, largas caminatas por la playa, leer tumbados en la arena, cenas al aire libre… y sobre todo dejar de oír el rumor del mar, acompañado por la danza susurrante de las ramas de los árboles. Ahora queda mirar de frente la realidad para afrontar el retorno a la rutina.

Algunos viven este periodo como una profunda depresión y otros despiden el verano con júbilo… yo lo despido agradecida de toda la energía recibida… por  el descanso de las presiones, por la cercanía de familiares y amigos, por todo el cariño recibido… agradecida por la nutrición que me dieron el Sol y la Tierra con su generosa inyección energética…

Suelo decir que soy una batería humana porque siempre voy buscando el sol para cargarme y en el invierno me cuelo por entre los escasos rayos de luz que bajan en medio de las nubes y soy tan feliz con ese tímido calorcito… en verano no me tumbo en la arena para asarme al espiedo – ya abusé demasiado del sol en mi adolescencia – ahora disfruto de los amaneceres y ocasos y cada mañana hago mi saludo al Sol y por las tardes despido en gratitud al astro Rey.

No me quedo pegada ya que siempre valoro las cosas nuevas que entran en mi vida y saboreo la ilusión de lo desconocido… honro a cada estación como una maestra que nos trae mucho para enseñar y me abro a recibir su sabiduría…

Se va el verano… los fríos de las mañanas me avisan que vienen días de recogimiento… pero a mi no me importa, porque he guardado tantos rayos de sol en mi corazón que podré calentarme todo este tiempo. No iré a contrapelo evitando pasar por este periodo de introspección tan necesario para mi crecimiento y mi paz. Me adapto, me acoplo a la madre natura y me preparo para soltar.

…mientras tanto disfruto de los últimos rayos del sol caminado por la playa y mirando por última vez este paisaje que me acompañó por tantos días… Miro hacia arriba agradecida y digo, no sin un poquitín de pena: Chau verano… esperaré tu regreso…♥

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`´︶´¯`︶´`︶´Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

domingo, 10 de marzo de 2013

El arte de Bendecir



Bendecir significa desear y querer incondicionalmente - totalmente y sin reserva alguna - el bien ilimitado, para los demás y para los acontecimientos de la vida, haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas de nuestro Ser.

Al despertar, bendice tu jornada, porque está ya desbordando una abundancia de bienes que tus bendiciones harán aparecer. Porque bendecir significa reconocer el bien infinito que forma parte integrante de la trama misma del universo. Ese bien lo único que espera es una seña tuya para poder manifestarse.

Al cruzarte con la gente por la calle, el auto, en tu lugar de trabajo, bendice a todos. La paz de tu bendición será la compañera de su camino, y el aura de su discreto perfume será una luz en su itinerario. Bendice a los que te encuentres, derrama tu bendición sobre su salud, su trabajo, su alegría, su relación con Dios, con ellos mismos y con los demás. Bendice a todos en todas las formas imaginables, porque esas bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que algún día brotarán como otras tantas flores de gozo en los espacios áridos de tu propia vida.

Bendice tu ciudad, tus gobernantes y a todos como los educadores, enfermeras, barrenderos, sacerdotes y prostitutas. Cuando alguien te muestre la menor agresividad, cólera o falta de bondad, responde con una bendición silenciosa. Bendice totalmente, sinceramente, gozosamente, porque esas bendiciones son un escudo que los protege de la ignorancia de sus maldades, y cambia de rumbo la flecha que te han disparado.

Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado –para los demás y para los acontecimientos de la vida- haciéndolo aflorar de las fuentes mas profundas y más íntimas de tu ser. Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias. Quien sea afectado por tu bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero. Bendecir, significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento. Significa también llamar a la felicidad para que venga a él.
Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente, oculta a los ojos materiales. Es activar la ley universal de la atracción que, desde el fondo del universo, traerá a vuestra vida exactamente lo que necesitas en el momento presente para crecer, avanzar y llenar tu vida de gozo.

Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo. Mantén en ti ese deseo de bendecir como una incesante resonancia interior y como una perpetua plegaria silenciosa, porque de este modo serás de esas personas que son artesanos de la paz , y un día descubrirás por todas partes el rostro mismo de Dios.
Y por encima de todo, no te olvides de bendecir a esa persona maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y tan digna de amor, que eres tú mismo.

Tomado del libro "El arte de Bendecir" Pierre Pradervand

Un texto que me cautivó nada más leerlo y que inspiró este video, con la ayuda de mi buena amiga Alhama Marcos ¡Gracias Alhama!




Que cada día caiga un diluvio de bendiciones sobre todos y cada uno de ustedes, mis leales y queridos lectores...

Me® 

jueves, 7 de marzo de 2013

Tiempo de Resetearnos


Todos estamos en proceso de resetearnos y se ha puesto de moda oír entre los amigos estoy en reset o me estoy formateando.
Cuando la computadora se niega a partir ella borra todos sus programas y se hace preciso ingresarle una programación nueva. A veces toca la suerte de que tenemos otro sistema operativo y la compu queda en el mismo carcas pero por dentro es otra… ha vuelto a nacer y eso es precisamente lo que debemos hacer en este periodo 2013- 2017 porque las energías del cambio han dejado obsoletas todas las antiguas programaciones…
Es difícil para todos resetearnos. Significa, de algún modo dejarnos morir para tener un nuevo nacimiento. Y morir significa dejar atrás tantas cosas que no todos están dispuestos a soltar.
No somos tan distintos de las máquinas y de pronto nos hemos repletado de tanta programación, de tantos archivos, de tanta basura que guardamos dentro.

Una de las maneras más sencillas de resetearnos es empezar a eliminar archivos con una sencilla meditación en donde visualizas un cesto de papeles justo frente de ti y vas lanzando allí los archivos que ya no precisas conservar… recuerdos tristes, rencores, asuntos inconclusos, personas que te lastimaron, miedos, vergüenzas, etc.

Otra forma es limpiarte por medio del perdón y hacer el ejercicio de traer a tu mente esas situaciones aún te provocan ira o rencor con solo recordarlas. Trae esa situación a tu mente y a las personas que involucra y conversa, dialoga e intenta ponerte en el lugar del otros… límpiate de ese sentimiento que solo te daña a ti y abraza a quien te hirió u ofendió y sana esa herida y luego déjalo ir… Sentirás como aligeras tu carga y tu ánimo mejora notoriamente.

Uno de los errores más comunes de los seres humanos es que después de hacerse un reset vuelven a retomar sus rutinas de vida y vuelven a hacer las mismas cosas que los llevaron a ese nivel de estrés o estado de sobrecarga.

Lo ideal es resetearnos conscientemente y eliminar precisamente los hábitos que nos ponen sobrecarga de energías nocivas.
Eliminaremos principalmente los juicios. Es difícil porque llevamos toda una vida valorando esto de bueno, lo otro de malo, algunas cosas de lindas, otras de feas… Muchos creen que los juicios son inherentes al ser humano, pero no es así… los juicios son aprendidos y así mismo podemos desaprenderlos. Si que resultará toda una tarea eliminar el enjuiciamiento, pero es necesario si queremos ascender en la espiral evolutiva…
En este nuevo reset ingresa en tu cerebro el programa del no enjuiciamiento para poder ser libre de esa capacidad de enjuiciarlo todo y trata de  no ponerle calificativos a todo lo que te está sucediendo… nada es bueno… nada es malo… todo son experiencias por las que has elegido pasar para ti mayor desarrollo espiritual. Acepta con amor todo lo que llega a tu vida.

Otro programa que debemos ingresar si o si en nuestra programación es la gratitud… ser agradecidos nos hace ser conscientes de todas las gracias recibidas cada día y nos saca la atención de lo “malo” que pueda pasarnos… y si eres capaz de agradecer incluso aquello que considerabas “malo” es porque ya estás viviendo en gratitud y has ascendido varios grados en la espiral evolutiva…

Tú puedes decidir la nueva programación que quieres vivir pero si empiezas ingresando estos 4 programas: la aceptación, el no juicio, el perdón y la gratitud, en un tiempo más serás capaz de ingresar otros programas un tanto más difíciles de mantener pero de altísima vibración como la alegría, la serenidad, la creatividad, la compasión, etc. y podrás seguir elevándote… Ese es el verdadero sentido del reset: Ascender.

Me® 

Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

martes, 5 de marzo de 2013

Es tiempo de sanar…



Somos seres privilegiados por el solo hecho de estar aquí y ser testigos presenciales de este cambio energético que vivenciamos aún sin comprenderlo del todo. Futuras generaciones hablarán y comentarán lo grandioso de este momento y tú no puedes perdértelo por temor a dejar “lo conocido” y seguir pegado en el viejo mundo. Todo se está transformando y hasta el aire que respiramos es diferente. Vivimos un periodo atemorizante para muchos, desafiante para otros pero todos estamos sumergidos en este torbellino de la transformación. Nadie llega a segunda base si no saca el pie de la primera base… debes atreverte a dejar atrás lo viejo y adentrarte en este nuevo mundo tan lleno de posibilidades.

Tal vez no has notado la claridad y luminosidad de nuestros días. Cuando miras el cielo ¿Te parece más claro y brillante? Y si miras los árboles ¿No ves la luz que despiden? Hasta los pájaros cantan más fuerte cada mañana. Todo se ha vuelto más nítido, ya no quedan espacios donde ocultar nada porque la luz está llegando a todos los rincones y lo mismo sucede con nosotros, es tanta la luz que estamos recibiendo que empezamos a ver todo aquello que teníamos escondido… Y es tiempo de sanar…

Para sanarnos hay que tener la disposición y la honestidad para ver que es lo que está enfermo en nosotros. De pronto somos demasiado inflexibles para aceptar una nueva realidad y nos aferramos con tanta fuerza a lo que creemos basal en nuestras vidas que no nos permitimos crecer y quedamos ahí estancados por años y muchas veces toda la vida… eso requiere de sanación y podemos pedir: “Cada día adquiero mayor flexibilidad de ideas y pensamientos” o “Quiero ser más flexible ante la vida”.
También podemos tener enferma la memoria con rencores añejos que solo ensucian nuestra energía y podemos sanarnos sin necesidad de olvidar la “afrenta” que no hizo guardar rabia o rencor sino que reconociendo las motivaciones que tuvo la otra persona para herirte. A veces falta luz en la vida de los demás y son movidos por las pasiones, otras veces actúan impulsados desde sus propias heridas y se protegen de recibir daños, lastimando antes ellos a quien creen los lastimará… nadie conoce las profundas motivaciones que nacen del alma de los demás así que podemos hacer sanación en eso: En aceptar y comprender a loa personas y podríamos pedirle a Dios y al Universo: “Que se abran mis canales de percepción para poder comprender las motivaciones de los demás” o “Acepto cada experiencia que la vida me envía y me permito crecer con ella”. Y siguiendo este patrón podríamos sanarnos de cualquier aspecto nuestro que nos impide avanzar.

El primer paso para sanarnos es internalizar que somos seres en constante evolución y que cada experiencia ha sido orquestada por nuestra propia alma para permitirnos un crecimiento, un desarrollo espiritual, que es la finalidad última de cada encarnación. Si estás teniendo constantemente problemas con la familia o las personas con quienes vives está claro que debes sanar tu generosidad y aprender a compartir desde los espacios físicos hasta la intimidad… Si no logras tener buenas relaciones con tus superiores ponte a trabajar la aceptación de la autoridad… Si no asumes el compromiso empieza por comprometerte a pequeñas cosas como levantarte temprano todos los días; y no necesitas hacerlo con los demás sino que asumes el compromiso contigo mismo.

Nadie sabe lo que viene para el futuro, pero en este momento la energía que irradia hacia la Tierra es de sanación y purificación. Es preciso tomar lo que el Universo nos envía y usarlo en beneficio propio. Todos estamos de algún modo “enfermos” y es tiempo de sanar…

Me® 

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