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martes, 27 de noviembre de 2007

Rodearse de Luz...




Cuando sale el sol por la mañana, las formas, los colores, todo comienza progresivamente a aparecer con claridad.

Lo que el sol es así para la naturaleza y el mundo físico, lo es la luz divina para la conciencia del hombre. La lucidez, el pensamiento justo sólo los obtendrá si se esfuerza en aproximarse a esta luz.

Desde el instante en que la luz penetra en su consciencia, todo se ilumina, y comienza a percibir la verdadera realidad de las cosas. 



Así pues, pensad en la luz, rodearos de luz, introducir la luz en vosotros. Porque la luz también es la protección más poderosa.

Así como el fuego por la noche ahuyenta a las fieras, igualmente el rayo de luz que proyectáis con el pensamiento rechaza las presencias y las corrientes oscuras que amenazan vuestra paz interior.

Omraam Mikhaël Aïvanhov




viernes, 23 de noviembre de 2007

El Control



Puedo entender a quienes encuentran tan repugnante al ego que quieren deshacerse de él. Sin embargo, el ataque al ego es sólo un disfraz sutil del ataque a uno mismo.

Su destrucción no serviría de nada aun si pudiera lograrse. Es vital mantener la maquinaria creativa intacta.
Cuando lo despojamos de sus sueños feos, inseguros y violentos, el ego deja de ser feo, inseguro y violento, y toma su lugar como parte del misterio.
La realidad única nos ha revelado un valioso secreto: quien crea es más importante que el mundo entero.
De hecho, es el mundo. Vale la pena hacer una pausa para asimilarlo.
De todas las ideas liberadoras que pueden cambiar la vida de una persona,
quizá ésta sea la más poderosa. Pero para llevarla a la práctica, para ser auténticos creadores, debemos liberarnos de múltiples condicionamientos.
Nadie nos pidió que creyéramos en un mundo material, pero aprendimos a considerarnos seres limitados.
El mundo exterior no te proporcionará respuestas espirituales mientras no asumas tu papel de creador de la realidad.
Esto parecerá extraño al principio, pero establecerá un nuevo conjunto de creencias:

Todo lo que experimento es un reflejo de mí. Por tanto, no tiene sentido tratar de escapar. No hay a dónde ir, y como creador de mi realidad, no me interesaría huir aun si pudiera.

Mi vida es parte de todas las demás. Mi conexión con todos los seres vivientes me impide tener enemigos.
No siento necesidad de oponerme, resistirme, vencer o destruir.

No necesito controlar nada ni a nadie. Puedo inducir cambios transformando lo único que está bajo mi control: yo. 

Deepak Chopra


Mer

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Huellas...



Todo lo que hacemos en el transcurso de una jornada deja huellas en los lugares que ocupamos. Son sellos, clichés, una memoria que queda ahí, fijada en el plano etérico, sobre las paredes, los muebles, los objetos. No es necesario tocar los objetos para dejar huellas en ellos; aunque no los toques, las emanaciones de nuestro cuerpo mental se imprimen en ellos. Y en los lugares por los que pases, en las personas con las que te relacionas, dejas también huellas buenas o malas, luminosas o sombrías. Por eso es tan importante trabajar con nuestros pensamientos y nuestros sentimientos para mejorarlos, purificarlos, sabiendo que podemos hacer el bien o el mal no sólo con los actos, sino con los pensamientos.

En todas partes, en cualquier lugar por el que pases, esfuerzate para no dejar más que huellas de luz y de amor. Cuando pases por un camino, por una calle: bendice ese camino o esa calle pidiendo que todos los que pasen por él reciban la paz y la luz, que sean llevados por el buen camino, que vibren al unísono con el mundo divino.


Omraam M. Aivanhov.

Mer

martes, 13 de noviembre de 2007

Apegos...



Un pájaro herido no puedo volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco. ¡Deja de apegarte al pasado! Dice el proverbio hindú: El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando. El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono, de los apegos.



Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego. Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad. Es el miedo 
el que nos hace desear agarrar con las manos la felicidad, y ella no se deja agarrar. Ella es. Esto sólo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuándo nos mueven los miedos y cuándo 
nuestras motivaciones son reales. Si nos agarramos a los deseos, es señal de que hay apego. 





¿Abandonar los apegos significa apartarse del mundo material? La respuesta es: ¡No! Uno usa el mundo material, uno goza el mundo material, pero no debe hacer depender su felicidad del 
mundo material. ¿Está esto suficientemente claro? Uno comienza a gozar las cosas cuando está desapegado, porque el apego produce ansiedad. Si estás ansioso cuanto te aferras a algo, difícilmente podrás gozarlo. Por lo tanto, lo que te propongo no es una renuncia 
al goce: es una renuncia a la posesividad, a la ansiedad, a la tensión, a la depresión frente a la pérdida de algo. 



¿De dónde crees que provienen todos los conflictos? De los apegos. ¿De dónde crees que proviene el sufrimiento? De los apegos. ¿De dónde crees que proviene la soledad? De los apegos 
¿De dónde crees que proviene el vacío? Tú lo sabes: el origen es el 
mismo. ¿De dónde crees que provienen los temores? También de los apegos. 
Sin apego no hay temor. ¿Lo pensaste alguna vez? Sin apego no hay temor.

Anthony De Mello

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